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  • The Economist

Una antigua planta procesadora de leche con cables enredados, cristales rotos y paredes manchadas no sirve de mucho a nadie; excepto en California, donde los ingeniosos buscadores de locaciones decidieron convertirla en un sitio iraquí arrasado por la guerra ideal para la cinta "American Sniper". La actividad cinematográfica del llamado Estado Dorado ve a enormes vestíbulos de hoteles convertirse en instalaciones de la NASA, a superhéroes ametrallar barcos atracados en Long Beach y a corredores de autos acudir en tropel al Desierto de Mojave. Incluso los estacionamientos, empapados con suficiente agua, aseguran que Moisés pueda conducir convenientemente a su pueblo a través del mar Rojo.

Sin embargo, durante la última década, el glamur y la larga tradición de California han resultado cada vez menos atractivos. Los generosos incentivos fiscales en otros 30 Estados y varios países significan que los estudios ahora miran hacia otros lados antes de filmar. En los 10 años posteriores a 2003, el gasto de producción en Luisiana se elevó en 800%; Georgia vio un aumento de 700% después de que inició su esquema fiscal en 2005. Ambos ofrecen créditos fiscales a las compañías productoras de hasta 30%. El año pasado, Australia incluso tuvo la osadía de ser la anfitriona de la filmación de "San Andreas", una cinta sobre el impacto de un terremoto en la propia California. Ahora el sacudido Estado está respondiendo.

APUESTA A LA TAQUILLA
El mes próximo dará inicio un recién ampliado programa de créditos fiscales para películas y series de televisión. Cubrirá 20% de los gastos locales de una cuadrilla de filmación. Con un fondo de 330 millones de dólares para los estudios prudentes, el esquema es tres veces más grande que al que reemplaza. Por primera vez, en una apuesta por atraer de nuevo a los grandes éxitos de taquilla, también se permitirá a los productores de películas con presupuestos de más de 75 millones de dólares solicitar los créditos. Esa es una idea ingeniosa, ya que 20 de las 25 cintas principales en la taquilla mundial el año pasado tuvieron presupuestos superiores a esa cantidad. Amy Lemisch, directora de la Comisión Cinematográfica de California, admite que el plan es más modesto de los que se encuentran en otros Estados. Pero su objetivo es enfocarse en "aquellos proyectos con más riesgo de irse".

El mes próximo dará inicio un recién ampliado programa de créditos fiscales para películas y series de televisión. El esquema es tres veces más grande que el que reemplaza.

California albergó la filmación de 21% de las alrededor de 100 películas mundiales más exitosas del año pasado; no una gran participación, pero superior a un insignificante 14% el año anterior. Los productores bien podrían sentirse atraídos a regresar por los nuevos créditos: cuatro series de televisión ya planean mudarse al Estado. Pero Hollywood nunca monopolizará los reflectores de nuevo como alguna vez lo hizo. En 2013 se produjeron en Los Ángeles la mitad de las películas que en 1996, y la participación de California de todas las series televisivas de una hora producidas declinó de 65% en 2005 a solo 28% ocho años después. "Como California esperó una década antes de entrar en esta batalla, permitió que otros centros se desarrollaran simplemente sentándose a ver desde la barrera", explica Paul Audley, de Film LA, una firma que gestiona permisos para quienes quieren filmar en Los Ángeles.

VILLANOS
Los estudios interpretan el papel del villano en esta declinación. Aunque muchos declararon su apoyo para la industria cinematográfica de California mientras se discutían los nuevos créditos, también presionaron para que otros Estados ampliaran sus programas. Los incentivos, no los guiones, dictan dónde se hacen las películas. Y los contribuyentes están confiando en subsidiar ofertas más débiles. Después de que Leonardo DiCaprio se retiró de una cinta biográfica sobre Steve Jobs, el fundador de Apple, ejecutivos en Sony dijeron —según correos electrónicos filtrados— que continuarían el proyecto solo si la filmación se trasladaba a Georgia. Podían permitirse filmar en California en tanto el poder de atracción de DiCaprio ayudara a cubrir sus costos; con otro protagonista, tendrían que ir a algún otro lugar más barato. Eventualmente, Sony canceló la producción.

En tanto valga la pena, a los estudios les gusta filmar en California. El sol brilla de manera confiable, y los ejércitos de empleados especializados viven ahí (el Condado de Los Ángeles emplea a 25 veces más personas en la industria cinematográfica que Luisiana). Según un estudio realizado el año pasado por la Asociación de Gobiernos del Sur de California, por cada dólar emitido en créditos fiscales, según el antiguo régimen, 1.11 dólares regresaban a las arcas del Estado en ingresos fiscales. En comparación, la investigación reciente en Luisiana concluyó que por cada dólar obtenido en ingresos cinematográficos, el Estado distribuía más de cuatro dólares en créditos. Lemisch también señala que cientos de empleos dependen de las producciones: Los éxitos de taquilla quizá requieran la ayuda de hasta mil empresas. Los productores necesitan masajes, los asistentes requieren artículos de papelería y las estrellas quieren velas aromáticas y flores frescas; ya no digamos lo que los gerentes de utilería, constructores de sets y departamentos de vestuario demandarían.

Joseph Henchman en Tax Foundation, un grupo de análisis, sigue siendo escéptico sobre los beneficios que los créditos cinematográficos y televisivos aportan a los Estados. La lealtad que inspiran es obviamente endeble. Elogia al gobernador de California, Jerry Brown, por incrementar el escrutinio oficial de las compañías cinematográficas que solicitan créditos fiscales. "Se necesita tener cierta recuperación en caso de que la producción no haga todo lo que los promotores dijeron que haría", argumenta Henchman. El papel de reparto que interpretan los nuevos créditos en el largo drama fiscal de California tendrá que ser observado con igual atención.

 

 

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