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A Wall Street le gusta una buena pelea casi tanto como a los buscadores de petróleo. No sorprende que se haya vuelto desagradable la disputa en torno a las finanzas de la industria del petróleo de esquisto de Estados Unidos.

En una esquina están los vendedores en corto, incluido David Einhorn, un administrador de fondos compensatorios cuyas cabelleras incluyen la de Lehman Brothers. Argumentan que el “fracking”, o fracturación hidráulica, la operación de extraer petróleo de las piedras usando agua, arena y sustancias químicas, es un pozo sin fondo en el cual se ha lanzado demasiado dinero.

En la otra esquina están los pioneros petroleros de Estados Unidos, que dicen que el esquisto puede prosperar aun cuando el precio del petróleo estadounidense de referencia haya descendido de más de 100 dólares por barril el año pasado a 57 dólares actualmente. Los petroleros son respaldados por muchos otros inversionistas que siguen bombeando dinero a las empresas de esquisto: desde diciembre se han recaudado 35,000 millones de dólares de capital social y bonos.

Ambas partes tienen un punto a favor. Tiene sentido alegrarse por las perspectivas a largo plazo para la energía de esquisto, pero también sentirse intranquilo por el montón de compañías de fracking que existen hoy.

Enorme deuda

El esquisto importa. La industria se ha vuelto enorme, y las compañías cotizadas en bolsa han invertido más de medio billón de dólares de capital. Mucho de ese dinero ha sido recaudado a través de bonos chatarra: Si se incluyen las compañías de propiedad privada, las empresas de esquisto adeudan casi tanto como Grecia. 

Después de perforar debajo de gran parte de Dakota del Norte y Texas, representan 5 por ciento de la producción petrolera mundial. La salud de las compañías de esquisto afecta a las personas en todo el mundo, desde los automovilistas occidentales y los jeques sauditas hasta los consumidores asiáticos.

La razón para ser optimista sobre la energía de esquisto es que la industria ha respondido inteligentemente a la declinación de los precios del petróleo. La producción aumentó en 2011-2014 debido a un auge en el gasto. Los ejecutivos pidieron prestado como locos, presentaron ofertas más altas por los derechos de uso de suelo y perforaron indiscriminadamente. Sin embargo, se han ido los días en que los obreros comían langosta en campamentos de lujo y las ciudades texanas eran sobrevoladas por Learjets. En vez de ello, el nuevo lema en las cuencas del esquisto de Estados Unidos es el ahorro.

Desde diciembre, los costos han sido recortados en un 20 por ciento, principalmente exprimiendo a los proveedores. Texas ha sufrido 20,000 pérdidas de empleos. Los ejecutivos del esquisto dicen que sus compañías se están concentrando en las mejores perspectivas y extrayéndoles más petróleo. La producción se ha mantenido alta, aun cuando el número de plataformas de perforación ha caído a la mitad.

Malas decisiones

Los costos menores y la mayor selectividad significan que las nuevas inversiones deberían generar dinero. La mayoría de las compañías se jactan de rendimientos anuales potenciales de 25 por ciento o más sobre los pozos nuevos si el petróleo cuesta 60 dólares por barril. La agilidad de la industria hasta la fecha sugiere que los costos caerán más.

Si solo las empresas de esquisto pudieran escapar de su pasado y concentrarse en este mañana brillante. Qué lástima, toda corporación es la suma de sus activos existentes que se están agotando y la promesa de sus activos futuros. Muchas compañías de esquisto tomaron malas decisiones durante el auge. Este legado significa que es correcta una dosis de pesimismo sobre ellas.

Las alrededor de 60 compañías de esquisto principales están teniendo un rendimiento de aproximadamente cero sobre las acciones de capital infladas que emplean. Pese a esto, los inversionistas las valoran muy por encima de su valor nominal, lo cual sugiere que sus precios accionarios son exuberantes. Muchas empresas están exagerando el efectivo que pueden sacar de sus pozos antiguos. 

Reducir inversión

En el primer trimestre de 2015, 31 por ciento del flujo de efectivo reportado por las empresas principales provino de derivados, apuestas hechas cuando el precio del petróleo era alto. Estas coberturas expirarán durante el próximo año, y el flujo de efectivo caerá.

Eso revela gritas en la afirmación de los magnates del esquisto de que pueden elevar la producción sin endeudarse más. Con menos entrada de efectivo, las empresas de esquisto necesitan reducir su inversión en más de dos tercios si desean equilibrar sus libros. 

Si cae el gasto, la producción le seguirá. Los mercados de capital podrían no permanecer siempre abiertos: alrededor de la mitad de las empresas de esquisto, que adeudan 85,000 millones de dólares entre ellas, tienen hojas de balance en problemas. El ritmo de la recaudación de capital se ha desacelerado en las últimas semanas.

El comodín es el precio del petróleo. Muchos ejecutivos del esquisto están apostando a que serán rescatados por precios más altos. Los petroleros son optimistas por naturaleza; ¿por qué más se hacen hoyos en el suelo? Si los precios no aumentan, sin embargo, habrá un ajuste de cuentas, y más empresas incumplirán sus pagos de deuda, y sus activos serán comprados o vendidos. Eso conduciría a pérdidas a corto plazo entre los bancos y los inversionistas.

La industria del esquisto de Estados Unidos necesita perforar su pasado si desea surgir más ágil y eficiente que nunca antes.

5 por ciento de la producción petrolera mundial representa la producción de petróleo de esquisto de EE.UU.

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