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  • EFE

La ecuación coche microurbano, con cinco puertas y espacio para otros tantos pasajeros, con motor de gasolina poco glotón y a precio contenido, es, para los fabricantes de automóviles, una formulación en búsqueda continúa.

La marca japonesa Suzuki, experta en hacer pequeños turismos y todoterreno, firma un nuevo modelo de 3.60 metros de longitud que ha sido desarrollado para todos los mercados.

Enfoque

Con esta visión se fabrica desde finales de 2014 en La India (para ese mercado) y en Tailandia para venta local y para la exportación a los mercados europeos.

Suzuki ha enfocado este coche a clientes urbanos que necesitan un vehículo para moverse en las ciudades cada vez más apretadas por el tráfico rodado o bien para quienes necesitan un segundo coche en el hogar.

Para ninguna de esas dos necesidades de movilidad se requiere un motor potente ni el fabricante se plantea una extensa gama de motorizaciones.

Es por ello que Suzuki ofrece un único motor de gasolina, el tricilíndrico atmosférico de 1.0 litro, con 68 CV de potencia. En este segmento y con las necesidades prevista es innecesario un motor diesel, que dispararía la tarifa, además de empeorar el confort por las vibraciones y el ruido.

Con el motor de un litro el Celerio se desenvuelve bien en ciudad e incluso se puede plantear con solvencia la salida a la carretera para hacer recorridos interurbanos.

En su entorno natural, la urbe, no es importante que el paso de 0 a 100 kilómetros por hora lo haga en 14 segundos o que tenga una velocidad máxima de 155 km/h. Lo fundamental es que sea manejable en la ciudad y que se pueda estacionar en huecos pequeños. Con el Celerio son fáciles ambas cosas.

El propulsor, asociado a una caja manual de cinco marchas, es voluntarioso. Los 68 caballos son suficientes para sortear las complicaciones del tráfico con agilidad y transitar por las vías de circunvalación. La salida a carreteras abiertas puede demandar una utilización más asidua de la palanca de cambios, que, por cierto, se engrana con fluidez y no transmite las típicas vibraciones de los motores tricilíndricos.

El tres cilindros del Celerio, con un consumo promedio de 4.3 litros, tampoco es excesivamente ruidoso respecto a lo que ofrece la competencia, aunque sí se hace notar más de lo deseado cuando se sale a carretera y se le acelera en cuestas o pendientes pronunciadas. Sobre asfalto, sin elevación, el Celerio es un buen aliado del conductor que sentirá las limitaciones prestacionales cuando la carretera se torne pendiente o cuando el coche vaya cargado. Un poco más de potencia no le vendría mal al pequeño. El Celerio es un coche para tomarse la conducción con tranquilidad y ciertas precauciones, porque las limitaciones no son solo de potencia. No es un coche para hacer curvas, pero cuando se presentan es mejor no entrar demasiado fuerte para evitar las inclinaciones de carrocería que son favorecidas por la altura de la carrocería y un ajuste excesivamente blando de la amortiguación.

880 kilogramos pesa este vehículo.

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