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En estos días, parece como si casi no hubiera un área tecnológica en que Google no pueda resistir la tentación de intervenir. Entre otras cosas, está trabajando en vehículos autónomos, drones para entregas de paquetería, lentes de contacto para diabéticos que detectan la insulina, dispositivos para la “casa inteligente” e investigación sobre la extensión de la esperanza de vida de los seres humanos.

La reorganización corporativa anunciada recientemente es un reconocimiento de aquello en lo que se ha convertido Google: un amplio conglomerado, aunque con una división predominante generadora de utilidades en forma de su negocio original en Internet.

Los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, fungirán como director ejecutivo y presidente, respectivamente, de una nueva compañía holding llamada Alphabet. Los negocios de búsqueda y publicidad en Internet de Google, incluido su servicio de videos en línea YouTube, el navegador de web Chrome y el sistema operativo Android, serán una subsidiaria de Alphabet. También lo serán sus otras empresas más nuevas, las cuales ahora serán operadas más independientemente del negocio principal.

Al crear esta nueva configuración, Page y Brin están inspirándose en Berkshire Hathaway, un conglomerado exitoso que invierte en industrias más establecidas.

En términos prácticos, los dos fundadores serán más libres de pasar tiempo en líneas de negocio emergentes que les entusiasmen. El principal negocio generador de dinero del grupo, que el año pasado produjo 89 por ciento de sus 66,000 millones de dólares en ingresos, será supervisado por Sundar Pichai, un popular veterano de Google.

Más transparencia

Como ingeniero, Pichai comprende bien los productos de Internet y publicitarios de la empresa, y puede concentrarse en dirigir las mejoras en ellos. Los jefes de las otras unidades reportarán directamente ante Page, y podrán pedir más inversión o apoyo sin pasar por la burocracia del negocio central de Google.

La nueva estructura también aportará más transparencia, complaciendo a los accionistas hartos de la opacidad de la empresa. Google puede ofrecer resultados de búsqueda sobre cualquier tema en fracciones de segundo, pero ha sido lento en ofrecer detalles sobre sus propios negocios. Por ejemplo, nadie fuera de Google sabe si es rentable YouTube, al cual Google compró en 2006. Ni nadie está seguro de cuánto está destinando a sus “lanzamientos a la luna”, sus proyectos de investigación especulativos.

“Todo lo que han hecho cada trimestre es ofrecer a los inversionistas garantías de que su gasto está controlado y es proporcional”, dijo Peter Stabler, un analista de Wells Fargo Securities, “pero ahora vamos a poder ver si es así”.

Al día siguiente del anuncio de Google, sus acciones ganaron más de 4 por ciento. Asimismo, Amazon, otro gigante de la web muy reservado, vio un impulso en su precio accionario, cuando dio a conocer más detalles sobre su operación de computación en la nube en abril.

Cambios en la demanda

Page dijo en broma que una razón de que eligieran el nombre Alphabet era porque se esfuerzan en hacer del grupo una “alpha bet” (un juego de palabras en inglés que significa “apuesta alfa”); es decir, una que supere el desempeño del mercado. Por ahora, el desempeño superior parece probable.

El negocio de Internet de Google ha anticipado exitosamente los cambios en la demanda del consumidor, como el ascenso de los dispositivos móviles y la creciente popularidad de los videos en línea. Pocas compañías pueden afirmar tener un negocio central rentable: el negocio publicitario de Google probablemente tiene márgenes de utilidad de más del 60 por ciento, según RBC Capital, un banco de inversión, y capta más de 70 por ciento de todos los ingresos por búsquedas en línea en el mundo.

Sin embargo, la necesidad de una nueva estructura corporativa refleja su transformación en una compañía madura, con los desafíos que conlleva. La Comisión Europea ha acusado a Google de abusar de su preponderancia en el mercado de la publicidad en Internet favoreciendo a sus propios productos en los resultados de búsqueda.

Google debe responder pronto a los cargos. Mientras tanto, incluso los promotores más devotos de Google están ansiosos por ver pruebas, cada trimestre, de que su impresionante tasa de crecimiento puede continuar sin cesar. Los anuncios en las pantallas pequeñas de los teléfonos móviles no son tan rentables como los anuncios en las computadoras de escritorio, y pudieran ser un lastre sobre los márgenes en el futuro.

El reto de Alphabet

PERSPECTIVA • A largo plazo, Alphabet también tendrá que probar que sus diversas fábricas de sueños pueden convertirse en empresas viables. Al establecerlas como compañías independientes, Page y Brin han despertado esperanzas de que se están acercando a su comercialización.

Hasta ahora, sin embargo, con excepción de un pequeño negocio que ofrece servicio de banda amplia de fibra óptica y Nest, un fabricante de termostatos inteligentes que Google compró el año pasado por 3,200 millones de dólares, las iniciativas más recientes del grupo no tienen ingresos, dijo Stabler.

Muchas empresas tecnológicas han intentado explotar nuevas ideas prometedoras, solo para verlas sofocadas por el negocio central existente y rentable, y Microsoft es un ejemplo. Al crear la compañía holding y liberar a sus empresas de lanzamientos a la luna de la operación de Internet principal, Page y Brin están buscando evitar este destino.

Convertirlas en subsidiarias formales pudiera ser un paso hacia el desprendimiento de las exitosas, si ese es el resultado elegido para ellas. También dificulta más desechar discretamente aquellas que no dan resultado.

En cualquier caso, la expectativa es que Alphabet deletree las cosas más claramente.

 

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