•   México  |
  •  |
  •  |
  • The Economist

La subasta de bloques de campos de petróleo y gas, tanto en tierra como en el Golfo de México, está diseñada para atraer inversión extranjera a la decrépita industria energética de México como parte de las reformas insignia del Presidente Enrique Peña Nieto.

La primera de las licitaciones de la “Ronda Uno”, que tuvo lugar en julio, fue un fiasco, pues solo dos de los 14 bloques encontraron compradores. La segunda, el 30 de septiembre, salió mucho mejor.

Tres de los cinco bloques de producción en aguas superficiales que se ofrecieron fueron concedidos, gracias a ofertas muy por encima de los mínimos declarados del Gobierno. Nueve de las 14 compañías y consorcios que habían calificado hicieron ofertas, lo cual también representó una mejora respecto de la vez anterior.

Los dos más grandes, Shell y Chevron, permanecieron fuera, pero el hecho de que a Eni de Italia se le concediera el primer bloque fue una bienvenida señal de confianza de parte de una de las principales empresas energéticas del mundo.

Los cambios en los contratos y en el funcionamiento de la subasta mostraron cómo los organismos estatales involucrados habían aprendido de los tropiezos anteriores. El gobierno dijo con anticipación qué participación mínima de la producción de un campo esperaba que los licitadores exitosos aceptaran otorgarle, en vez de revelarlo hasta después de la subasta.

La vez anterior, las ofertas por tres bloques fueron rechazadas por estar solo unos cuantos puntos porcentuales por debajo de lo que quería el Gobierno. La garantía de 6,000 millones de dólares que se había pedido que aportaran las compañías fue reducida, y el Gobierno ofreció más claridad sobre las circunstancias bajo las cuales el regulador, la Comisión Nacional de Hidrocarburos, pudiera rescindir un contrato.

La competencia habría sido más feroz si los precios petroleros no estuvieran tan débiles, y en esto la Secretaría de Energía ha sido desafortunada en cuanto a lo poco oportuno de las subastas.

“Todos se interesaron” durante la gira de presentación que precedió a las subastas, dijo David Shields, editor de Energía a Debate, una revista mexicana de la industria. “Luego colapsaron los precios”.

Muchas compañías petroleras carecen ahora del flujo de efectivo para hacer esas inversiones. Aparte de Eni, las principales empresas petroleras también podrían estar a la espera de los bloques en aguas profundas que México debe subastar el año próximo.

No obstante, es alentador que el Gobierno esté mostrando tal flexibilidad al ajustar sus subastas a las realidades del mercado petrolero. En un país donde el nacionalismo en torno a los recursos ha sido intenso desde hace tiempo, y donde el monopolio de 77 años de Pemex, la empresa petrolera estatal, terminó apenas este año, ese es suficiente logro.

  • 77 años duró el monopolio de Pemex en México.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus