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Cuando Lehman Brothers colapsó en 2008 y la economía mundial entró en su peor crisis desde la Gran Depresión, Canadá destacó como un remanso de tranquilidad. Su economía se contrajo junto con las de otros países ricos, pero los deudores y los bancos canadienses no se habían abandonado a la locura de las hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos y partes de Europa. Su recesión fue más moderada y su recuperación más fuerte, en parte gracias a los precios petroleros más altos. 

Canadá se desempeñó tan bien que Gran Bretaña le robó a su gobernador del banco central, Mark Carney, para que dirigiera al Banco de Inglaterra.

Ahora, hay razones para preguntarse si Canadá, en vez de no participar de la fiesta, simplemente llegó tarde a ella. Alentados por las tasas de interés ultra bajas, los consumidores canadienses están en una parranda de endeudamiento. La deuda de consumo alcanza la cifra récord de 165 por ciento del ingreso disponible. La mayor parte de ese endeudamiento se ha destinado a la compra de casas, las cuales ahora parecen alarmantemente sobrevaluadas. 

Contra el ingreso disponible tienen un sobreprecio del 34 por ciento en comparación con su promedio a largo plazo, según los indicadores de precios inmobiliarios de The Economist. En comparación con las rentas, la sobrevaluación es de 89 por ciento.

Ahora la economía está débil, lo cual hace que los valores inflados de la deuda y la vivienda sean más peligrosos. La caída del 50 por ciento en los precios del petróleo desde 2014 golpeó al sector energético. En general, la economía se contrajo ligeramente en el primer semestre de 2015 y la peor declinación fue en Alberta, productor de petróleo. 

RIESGOS POR DEUDA

La economía está creciendo de nuevo y los pronósticos son relativamente optimistas. La baja del petróleo ha hecho descender al dólar canadiense, lo cual hace a las exportaciones más competitivas y Estados Unidos, por mucho el mercado más grande de Canadá, está creciendo.

Sin embargo, la deuda de los hogares proyecta una sombra ominosa. Actualmente, los deudores pueden pagar --los costos de los intereses han caído en relación con el ingreso disponible-- pero eso pudiera cambiar rápidamente. Cualquier sacudida en forma de inflación, lo cual pudiera forzar a aumentos de las tasas de interés rápidamente o una recesión en los mercados emergentes y en Estados Unidos se acrecentarían por la enorme deuda de Canadá.

Aun así, una crisis financiera estilo estadounidense parece poco probable. Eso es porque, pese a la parranda, los canadienses se han mantenido relativamente sobrios. Un 5 por ciento de las hipotecas de Canadá son de alto riesgo, comparado con casi una cuarta parte de las de Estados Unidos antes de la crisis. 

Dos tercios están aseguradas por la Corporación de Hipotecas y Vivienda de Canadá de propiedad gubernamental o uno de sus competidores privados más pequeños. Para las hipotecas no aseguradas, los prestamistas típicamente demandan que los compradores de casas paguen de enganche la mitad del valor de la propiedad.

COMPETENCIA BANCARIA

A diferencia de los deudores estadounidenses, los canadienses no usan sus casas como cajeros automáticos para pagar el consumo. Los bancos otorgan segundas hipotecas, pero casi siempre son los mismos bancos que otorgaron las primeras. Por tanto, tienen un panorama completo de las finanzas del cliente, dijo David Beattie de la agencia de calificación crediticia Moody’s.

La autorestricción canadiense es alentada por la intimidad de su mercado bancario. Media docena de bancos tienen 95 por ciento de los activos. La competencia entre ellos no es feroz y los márgenes de utilidad son cómodos.

Aun cuando el crecimiento económico se desacelere significativamente o las tasas de interés suban rápidamente, dijo Beattie, “no veo pérdidas masivas que impacten en las bases de capital de los bancos canadienses”.

Eso no significa que los canadienses simplemente puedan relajarse y disfrutar. Por un lado, la protección de los bancos es la exposición del gobierno. La disponibilidad de un seguro garantizado públicamente ayuda a atizar el aumento en los precios inmobiliarios y pone a los contribuyentes en riesgo si el mercado se desploma. Un estudio realizado por el C.D. Howe Institute, un grupo de análisis, concluyó que en caso de un desplome inmobiliario severo, el gobierno tendría que poner 7,000 millones de dólares estadounidenses para recapitalizar a las aseguradoras hipotecarias.

Un mayor riesgo es que los bancos abandonen a las aseguradoras privadas, que tienen menos protección del gobierno, desestabilizando aún más al mercado. El gobierno ha estado tratando de controlar el aumento en los precios inmobiliarios restringiendo los estándares para los seguros hipotecarios.

Una crisis económica no significaría una catástrofe, pero la parranda de deuda garantiza que sería poco agradable.

Gobierno no reconoce recesión

EFE
CAÍDA • En el mes de septiembre se hizo oficial que en el primer trimestre del año, la economía canadiense se contrajo un 0.2 %. En términos anualizados, la economía se contrajo un 0.8 % en el primer trimestre y un 0.5 % en el segundo.

A pesar que la definición clásica de recesión es dos trimestres consecutivos de contracción económica, el Gobierno del primer ministro canadiense, Stephen Harper, se negó a reconocer que el país se encontraba en recesión para no dañar su imagen de cara a las elecciones generales que se realizaron el pasado 19 de octubre.

El propio Harper renegó de la ley que su Gobierno aprobó recientemente que obliga a que los presupuestos generales no tengan déficit y que define una recesión como “un periodo de al menos dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo”.

En términos anualizados, la economía se contrajo un 0.8 % en el primer trimestre y un 0.5 % en el segundo.

El Partido Conservador, que llegó al poder en el 2006, encaró unas difíciles elecciones generales plagadas de escándalos y con el desplome del sector energético, una industria que el primer ministro canadiense ha favorecido desde que asumió el Gobierno hace casi una década.
Harper y el Partido Conservador basaron su campaña electoral en su capacidad de gestionar la economía. Pero desde que llegó al poder, todos sus presupuestos generales han sido deficitarios y los malos resultados económicos de este año vaticinan de nuevo malas noticias.

Los partidos de la oposición han destacado que Harper es el único primer ministro canadiense que ha gobernado el país durante dos recesiones consecutivas.

El líder del Partido Liberal, la tercera fuerza política del país, Justin Trudeau, ganador de los recientes comicios, dijo en Twitter que “es oficial: estamos en recesión y todavía Stephen Harper lo niega. Es el momento del cambio real”.

Agregó que los resultados del primer trimestre del año fueron peores de lo anunciado inicialmente, lo que ha obligado al organismo a revisar sus previsiones de crecimiento para 2015 a la baja.

El Gobierno de la provincia de Alberta, uno de los mayores productores de petróleo del mundo, dijo recientemente que su economía se encontraba en recesión debido a la drástica caída de los precios del crudo, que ha paralizado las inversiones en el sector petrolero.

También la Asociación de Productores de Petróleo de Canadá aseguró que desde el principio de este año, el sector en Alberta ha perdido 35,000 puestos de trabajo, confirmando el parón del principal motor económico de Canadá.

 

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