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En la mayoría de los aspectos el crecimiento de dos dígitos es una reliquia del pasado para China. En el tercer trimestre su economía creció en solo 6,9% anualizado, según datos oficiales y probablemente uno o dos puntos porcentuales menos en realidad. Sin embargo, los préstamos bancarios aumentaron en 15,4% en el tercer trimestre, comparado con el mismo periodo en 2014.     

Tras liberar un torrente de crédito para apuntalar la economía durante la crisis financiera, se suponía que a estas alturas China debería haber empezado a desapalancarse. En vez de ello, los bancos continúan bombeando deuda en la economía,  mientras que las autoridades, al parecer preocupadas por el daño que una contracción en el crédito podría producir, los alientan a seguir haciéndolo.

El crecimiento en el crédito al menos se ha desacelerado en los últimos años. Una medición amplia es el “financiamiento social total” (TSF, por sus siglas en inglés), el cual comprende los préstamos bancarios, los bonos corporativos y una variedad de imprecisos productos estilo crediticio. 

El crecimiento del TSF llegó a 35 por ciento en 2009, cuando el gobierno pidió a los bancos que abrieran los grifos y apoyaran la economía entonces tambaleante. Desde entonces se ha desacelerado: aumentó en 13 por ciento en el tercer trimestre respecto de un año antes. El problema sin embargo es que el crecimiento del PIB nominal ha caído mucho más a 6,2 por ciento.

Deuda se elevaCada yuan que se otorga en crédito está produciendo menos que antes. EFE / END

Esto significa que la proporción general de deuda en relación con el PIB de China sigue su marcha constante al alza. La deuda era de alrededor de 160 por ciento de la producción anual en 2007. 

Ahora la proporción de deuda de China es de más de 240 por ciento o 25 billones de dólares, según cálculos de The Economist. Se ha elevado en casi 50 puntos porcentuales solo durante los últimos cuatro años y la desaceleración del crecimiento solo ha servido para acrecentar el endeudamiento.

Un rápido aumento en la deuda en un espacio de tiempo breve ha sido históricamente un buen pronosticador de problemas financieros, desde Japón en los años 90 hasta el sur de Europa en la década del 2000. 

Sin embargo, no hay un nivel que automáticamente desencadene las crisis. Ya que la mayoría de las deudas de China están dentro de sectores de su economía controlados por el gobierno --las empresas de propiedad estatal son los mayores deudores y los bancos de propiedad estatal sus mayores acreedores-- el país tiene los medios para evitar una crisis grave. Puede de hecho refinanciar los préstamos malos conforme venzan o abstenerse de cobrarlos.

Más crédito

No obstante, aunque eso evita a la economía un dolor a corto plazo le deja con un padecimiento crónico. Se necesita incluso más crédito para sostener el crecimiento. Los préstamos que deberían haberse destinado a empresas vivaces con nuevas ideas prometedoras van a parar en cambio a los zombies corporativos.

Hay signos inquietantes que China se encamina en esta dirección. En los seis años anteriores a la crisis financiera mundial, cada yuan de nuevo crédito generaba unos cinco yuanes de producción nacional. En los seis años transcurridos desde la crisis, eso ha caído apenas tres yuanes. 

No es difícil encontrar ejemplos de compañías en terapia intensiva que en otros países ya habrían perecido. En septiembre el Grupo Nacional Erzhong de China, que produce equipo de fundición, recibió un rescate de parte de su compañía matriz. Los inversionistas en Sinosteel, un conglomerado metalúrgico, está esperando lo mismo después de que retrasó el pago sobre un bono esta semana.

No es demasiado tarde para que China ponga sus deudas bajo control. Los reguladores han adoptado medidas en la dirección correcta. Han obligado a los gobiernos locales a ofrecer mejores datos sobre sus deudas y han obligado a los bancos a incluir más de sus préstamos sombra en sus hojas de balance ofreciendo un panorama más claro de sus obligaciones.

Intercambio de bonos 

Una razón por la cual los bancos han estado emitiendo préstamos tan rápidamente este año, más rápidamente que el crecimiento del crédito en general, es que están reemplazando formas más oscuras de financiamiento. China también ha usado la relajación monetaria y un gigantesco programa de intercambio de bonos para que los gobiernos locales reduzcan el costo del pago del servicio de sus deudas. La pesada tasa de interés sobre las obligaciones existentes ha caído de aproximadamente 6 por ciento a 4,5 por ciento este año.

Sin embargo, algunos les preocupa que estas medidas solo estén trasladando los riesgos a otras partes. Un auge en el mercado de bonos es la preocupación más reciente. La emisión de bonos neta en los primeros nueve meses de 2015 alcanzó los 1,3 billones de dólares 67 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado.

Al mismo tiempo, la brecha entre los costos del financiamiento para las compañías y el gobierno se ha reducido significativamente. El rendimiento a un año sobre los bonos gubernamentales ha caído en casi un punto porcentual durante el último año, mientras que los rendimientos corporativos han caído en 1,5 puntos porcentuales. En otras palabras, los inversionistas están prestando a las compañías como si se estuvieran volviendo deudores más seguros, aún cuando sus obligaciones aumenten.

Yang Chen del Bank of America Merrill Lynch señala que algunos inversionistas están comprando bonos con efectivo pedido prestado, con la creencia de que el gobierno intervendrá para salvarlos de cualquier gran incumplimiento de pago, como ha hecho en el pasado.

Si esa impresión persiste, la montaña de deuda de China pudiera crecer todavía más.

  • 14.4 por ciento aumentaron los préstamos bancarios durante China en el tercer trimestre de 2015.
  • 35 por ciento creció en 2009 el financiamiento total social en China.
  • 50 puntos porcentuales ha aumentado el endeudamiento en China durante los últimos cuatro años.
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