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Yi Gang, un vicegobernador del banco central de China, meditó esta semana sobre cómo era ir de compras en Moscú en los años 80. En las calles alrededor de la Plaza Roja, dijo, los visitantes podían encontrar muchas tiendas grandes con productos idénticos de mala calidad. Sin embargo, entre los monótonos aparadores, había algunas tiendas yugoslavas o polacas con mejores selecciones. Estos países habían experimentado con la competencia antes que la Unión Soviética y los resultados eran visibles en los estantes de sus locales en Moscú.

Los bancos, sugirió Yi, no son diferentes de las tiendas. Si los gobiernos los controlan demasiado estrictamente, como ha hecho China durante mucho tiempo dictando las tasas de interés que pagan y cobran, los bancos no compiten entre sí y, por tanto, no desarrollan la variedad de productos financieros que sus clientes quieren y necesitan. Así que, el 23 de octubre, al mismo tiempo que reducía las tasas de interés para apoyar al crecimiento titubeante, el Banco Popular de China (BPC) anunció que estaba liberando a los bancos. Ahora pueden ofrecer a los depositantes cualquier tasa de interés que quieran, al menos en teoría. Eso elimina la última restricción formal a las tasas.

Los cambios

China ha estado liberalizando las tasas lentamente durante más de una década. Primero, permitió a los bancos establecer tasas de préstamos por encima de su tasa de referencia. Luego, eliminó el tope para las tasas de préstamos también. En los últimos años, empezó a elevar el tope sobre las tasas de depósitos.

La liberalización total de las tasas de interés, en teoría, debería cambiar el rostro del sistema financiero de China. Al mantener las tasas de interés muy por debajo de donde se habrían ubicado en un mercado libre, el gobierno transfería riqueza de los ahorradores a los bancos y a los deudores. Los bancos se beneficiaban porque los reguladores creaban una brecha grande, de alrededor de tres puntos porcentuales, entre las tasas de ahorros y de préstamos, garantizándoles utilidades fáciles cuando convertían los depósitos en préstamos.

Esto les hizo ricos pero flojos. A los deudores les iba bien, porque las tasas de préstamos también eran mantenidas artificialmente bajas, ofreciéndoles crédito barato para alimentar el auge de inversiones de China. Pero los ahorradores, esos trabajadores que guardan una parte de sus salarios duramente ganados en sus cuentas, obtenían rendimientos irrisorios.

A revertir

La liberalización de tasas promete revertir todo esto. Los bancos tendrán que trabajar más duro para obtener utilidades. Los deudores, que enfrentan tasas más altas, tendrán que ser más sagaces en sus inversiones. Las familias que han sufrido mucho tiempo empezarán a cosechar ingresos más altos a través de sus ahorros.

Las reformas que ya han sido implementadas han puesto en marcha este proceso. Después de una década de crecimiento de dos dígitos en sus utilidades, los bancos apenas están ganando dinero este año. Los ahorradores, mientras tanto, tienen una mayor variedad de opciones que nunca, desde certificados de depósito hasta productos de administración de riqueza.

Sin embargo, el progreso será gradual. El Banco Central continuará publicando las tasas de referencia para depósitos y préstamos. Aunque los bancos ya no están obligados a apegarse a ellas, las grandes instituciones estatales que dominan al sistema financiero tenderán a atenerse estrictamente al lineamiento oficial. Eventualmente, dice el BPC sin especificar cuándo, dejará de publicar tasas de referencia. Su enfoque entonces se asemejará al de sus contrapartes en países desarrollados, que buscan influir en las tasas a través de su propia toma y otorgamiento de créditos, en vez de por decreto.

En realidad, el BPC ya está avanzando en esa dirección. La tasa de recompra de bonos de siete días, el interés que cobra a las instituciones financieras que piden efectivo prestado por una semana, usando bonos como garantía colateral, antes era volátil. Recientemente, el Banco Central se las ingenió para nivelarla, creando lo que parece ser un ancla para las tasas a corto plazo. El BPC ciertamente no está retirándose del todo.

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