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Durante la crisis financiera, pareció una idea genial, las enormes operaciones extranjeras ayudaron a apuntalar a los dos bancos más grandes de España, Santander y BBVA. El año pasado, Santander se jactó de que era uno de los pocos grandes bancos internacionales, que no habría sufrido ni una sola pérdida trimestral a lo largo de la crisis. 

Sin embargo, la diversificación es un arma de doble filo: ahora la turbulencia en los mercados emergentes está minando las utilidades en Santander y BBVA incluso mientras su mercado nacional se recupera.

Hace menos de 30 años, Santander era un banco minorista español bastante pequeño. Ahora es un titán que opera en 10 países “núcleo”, incluidos mercados emergentes como Brasil y mercados maduros como Gran Bretaña. BBVA también se jacta de tener una gran operación de banca minorista en múltiples países.

El problema es que al menos uno de los mercados más grandes de cada banco siempre parece estar en apuros. Esta vez, el eslabón débil para Santander es Brasil, que representa una quinta parte de sus utilidades. El país se ha hundido en la recesión, una razón por la cual las acciones de Santander han caído en alrededor del 20 por ciento desde mediados de julio. 

Proyecciones a la baja

BBVA genera alrededor de 70 por ciento de sus utilidades en mercados emergentes, incluyendo 40 por ciento en México, donde es dueño de Bancomer, el banco más grande del país. La economía mexicana no se tambalea tanto como la de Brasil, pero las estimaciones de su crecimiento han descendido en el último año junto con los precios del petróleo y el peso mexicano.

Además, aunque el gran tamaño conlleva beneficios, administrar imperios tan extensos es costoso. Analistas en Exane BNP Paribas, una correduría bursátil, estiman que la compensación monetaria, entre otros costos atribuidos al “centro corporativo” de Santander, absorben alrededor de una cuarta parte de las utilidades generadas por sus varias unidades. BBVA, por su parte, compensa con anticipación alrededor de entre 30 y 50 por ciento de sus ingresos cada año.

Aun así, BBVA registró su mayor pérdida trimestral el mes pasado, gracias principalmente a la turbulencia monetaria. En julio, elevó su participación accionaria en Garanti, el segundo banco privado más grande de Turquía, de 25 a casi 40 por ciento. 

La porción adicional salió relativamente barata, debido a la depreciación de la lira, pero reglas contables obligaron a BBVA a amortizar su inversión inicial de 2,000 millones de dólares debido a la caída de la lira.

Las monedas en deslizamiento de los mercados emergentes son una razón por la cual el colchón de capital de BBVA descendió a 9.8 por ciento en septiembre. Santander y BBVA están ahora entre los bancos más débilmente capitalizados en Europa, según analistas de Barclays, un rival británico.

En reestructuración

Los bancos españoles han sorteado peores crisis en los mercados emergentes, incluyendo el colapso de Argentina en 2001. Los problemas de Brasil han estado gestándose lentamente, dando a Santander mucho tiempo para prepararse para una recesión profunda. Ha pasado gran parte de los dos últimos años reestructurando su operación brasileña y reduciendo su exposición a los préstamos de consumo más riesgosos. 

Además, pese a la reciente turbulencia, la promesa a largo plazo de los mercados emergentes sigue intacta. Conforme los ingresos aumentan y la clase media crece, la demanda del crédito y otros productos bancarios debiera incrementarse en lugares como Brasil, México y Turquía.

Eso está muy bien. Aunque la economía española está creciendo fuertemente para los estándares europeos, el crédito no. Las empresas y las familias siguen tratando de arreglar sus finanzas después de lanzarse a un frenesí de endeudamiento, así que la oferta general de préstamos está cayendo. 

Las tasas de interés ultra bajas dificultan la labor de ganar dinero. Caixabank, el tercer banco más grande de España por valor de mercado, ha advertido que la competencia para hacer préstamos está llevando a una contracción insostenible de los márgenes. La diversificación pronto podría ser alabada de nuevo.

  • 20 por ciento han caído las acciones del banco Santander en Brasil desde julio.
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