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En 2012, el presidente Barack Obama atrajo la atención hacia un auge que estaba teniendo lugar en Estados Unidos, vinculado a  -pero enormemente eclipsado por- la revolución del esquisto del país. En el curso de su administración, dijo, “hemos añadido suficientes ductos nuevos de petróleo y gas para dar la vuelta a la Tierra y hasta más”.

Por supuesto, no fue el gobierno quien tendió esos ductos. Fue una variedad de compañías relativamente desconocidas que recaudaron dinero en el mercado bursátil para financiar un frenesí en gasto de infraestructura reminiscente del auge ferrocarrilero del siglo XIX.

Energy Transfer, una compañía basada en Texas que tenía 322 kilómetros de ductos en 2002, ahora tiene 114,250 kilómetros, y será dueño de otros 53,100 después de que concluya su compra por 37,700 millones de dólares de Williams, una compañía de Oklahoma, el año próximo. Dice que la adquisición le dará un valor de deuda más capital social de 141,000 millones de dólares, volviéndola un poco más pequeña que BP y Total, dos gigantes petroleros europeos.

La oferta por Williams, anunciada en septiembre, es una de las más grandes en los mercados energéticos de Estados Unidos este año, pero ocurre mientras la industria de los ductos pasa por una turbulencia sin precedentes. Muchas empresas de ductos son “sociedades limitadas maestras”, o MLP, por su sigla en inglés. Estas son una versión distorsionada de la compañía de acciones conjuntas convencional. Retienen pocos ingresos, pagando la mayor parte de ellos en dividendos, lo cual significa que regularmente tienen que recaudar deuda y capital social nuevos, y están exentas del impuesto sobre ingresos.

En los últimos meses, la capitalización de mercado combinada de las MLP de ductos y otros distribuidores de petróleo y gas “intermedios” ha caído en 20 por ciento a 535,000 millones de dólares. Durante el último año, un índice de las MLP listadas se ha desempeñado el doble de mal que una canasta de acciones energéticas pertenecientes al índice S&P 500, después de superar su desempeño por varios años anteriores. Durante un periodo similar, el rendimiento del dividendo del índice de las MLP se ha elevado en tres puntos porcentuales, a por encima del 8 por ciento, sugiriendo dudas sobre los pagos futuros. 

Comienza la caída

El 30 de noviembre, Breitburn Energy Partners, una MLP de ductos de petróleo y gas cargada de deuda, suspendió su dividendo para los accionistas comunes. Sus acciones cayeron en 25 por ciento.

Aunque no excluidas de los mercados de capital, las MLP están encontrando más difícil recurrir a ellos. Deutsche Bank estima que recaudaron 11,000 millones de dólares de deuda y capital social en el tercer trimestre, 39 por ciento por debajo de la cantidad trimestral promedio desde 2013. En octubre y noviembre, recaudaron solo 2,000 millones de dólares.

Hemos añadido suficientes ductos nuevos de petróleo y gas para dar la vuelta a la Tierra y hasta más”. Barack Obama, presidente de los Estados Unidos.

El costo del financiamiento también está aumentando. Kinder Morgan, una empresa basada en Houston que ayudó a promover el modelo de las MLP y gastó 44,000 millones de dólares en consolidarlas antes de convertirse en una compañía normal el año pasado, anunció en octubre que el alto costo de emitir nuevas acciones le había forzado a buscar otras opciones de financiamiento.

Los defensores de las operadoras de ductos habían argumentado que, ya que tienden a firmar contratos a largo plazo con tarifas fijas, deberían estar razonablemente bien aisladas de cualquier debilidad en los precios de las materias primas. Sin embargo, como los precios del gas estadounidense han permanecidos débiles, y como el precio mundial del petróleo se ha desplomado desde mediados de 2014, a los inversionistas les preocupa cada vez más que las compañías productoras “corriente arriba” pudieran buscar renegociar sus contratos de ductos. A medida que esas compañías generadoras del flujo han reducido sus proyectos de exploración, la demanda de nuevos ductos ha caído. Entre menos se construyan, más difícil será para las MLP cumplir su promesa a los inversionistas de seguir incrementando sus pagos.

Dos caras de la moneda

Kevin Kaiser de Hedgeye, una compañía de investigación financiera, dijo que los inversionistas minoristas, que no comprenden totalmente el modelo de negocios de las compañías y fueron atraídos al final del auge con la promesa de grandes dividendos, están “siendo trasquilados por completo”.

La última gota pudiera ser un aumento en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal, el cual es ampliamente anticipado para fines de este mes y el cual reduciría el atractivo de los activos de altos rendimientos pero riesgosos.

Sin embargo, las compañías de ductos están tratando de permanecer optimistas. Algunos ejecutivos argumentan que la demanda futura de sus activos está asegurada por una creciente necesidad de gas para quemar en las estaciones eléctricas, los envíos transfronterizos hacia México y la perspectiva de que Estados Unidos exporte petróleo y gas natural licuado a otros países.

Trisha Curtin, una especialista en intermediarios en la Fundación de Investigación para la Política Energética, un grupo de análisis basado en Washington, dijo que los ductos quizá hayan sido “excesivamente cacareados” y pudiera haber capacidad excesiva en algunas partes del país, pero que hay firmas de capital privado ansiosas por comprarlos si las MLP se ven forzadas a vender.

Como los ferrocarriles antes, la red de ductos de Estados Unidos pudiera continuar sirviendo al país por muchas décadas más. Sin embargo, las compañías que los construyeron quizá no sobrevivan tanto tiempo.

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