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Había una vez cuando un aumento o reducción en las tasas de interés era visto no solo como normal, sino también como una prueba de la capacidad de los banqueros centrales para hacer ajustes en la economía. No ahora.

Como se esperaba, la Reserva Federal elevó su tasa de interés de referencia, que estaba cercana a cero, en un cuarto de punto porcentual. Ese fue su primer aumento desde junio de 2006. Desafortunadamente, las razones de la Fed para actuar este mes reflejan su temor de perder credibilidad ante los mercados tanto como su control de la economía.

Tras hablar incesantemente sobre un movimiento inminente, los banqueros centrales ahora se sienten obligados a cumplir su palabra. Ese es un mal razonamiento para formular la política monetaria. Es poco probable que un pequeño y ampliamente anunciado aumento a las tasas haga mella en la economía de Estados Unidos. La pregunta importante es cuándo seguirán los próximos. Ahí es donde la Fed debe indicar que será cautelosa.

Mirar al futuro

Otro aumento en las tasas de interés no sería aconsejable todavía. La tasa de desempleo de Estados Unidos está en 5 por ciento, cerca de lo que los economistas consideran como empleo pleno, y hay vacilantes señales de que el crecimiento salarial finalmente está repuntando. Ya que la política monetaria opera con rezago, los banqueros centrales deben mirar más a futuro.

Sin embargo, la inflación en el índice de precios para el gasto de consumo personal, la medición preferida de la Fed, es de solo 0.2 por ciento. La medición básica, que excluye los precios de los alimentos y de la energía, es de 1.3 por ciento. Aunque la tasa de referencia aumente en los próximos meses, conforme la drástica caída en los precios de la energía a principios de 2014 deje de tener efecto en la tasa anual, hay pocos signos de que la inflación latente esté a punto de acelerarse significativamente o de que exceda la meta del 2 por ciento.

Los riesgos de una retracción monetaria excesiva demasiado pronto aún parecen más grandes. Pese a un estímulo combinado de tasas de interés de cero y 3.8 billones de dólares de compras de activos por parte de la Fed, el PIB en Estados Unidos se ha elevado en una tasa promedio anual de alrededor de 2 por ciento desde 2010. El dólar fuerte y la debilidad en los mercados emergentes pesarán en la economía de Estados Unidos; y la divergencia entre la retracción de la Fed y la política monetaria más relajada en otras partes, especialmente en la zona del euro, Japón y China, significa que es probable que el dólar se fortalezca más. Como su punto de partida son tasas de interés de casi cero, la Fed tiene más espacio para manejar un inesperado aumento en la inflación elevando las tasas que para abordar cualquier amenaza de recesión reduciéndolas de nuevo.

La preocupación

Aun cuando los riesgos que enfrenta la Fed son obstinadamente disparejos, es poco probable que las consecuencias de un prematuro aumento de tasas en un cuarto de punto porcentual sean desastrosas. Una serie de incrementos prematuros sería otra cuestión, y es ahí donde los aparentes planes de la Fed son preocupantes. Las predicciones del banco central sugieren que las tasas de interés aumentarán en un cuarto de punto porcentual aproximadamente cada tres meses en 2016. Ese calendario de aumentos inquietaría a los mercados de bonos, que han tomado en cuenta en sus precios un ritmo de retracción más lento, y elevaría aún más al dólar.

Un rápido ciclo de retracción también elevaría la presión en el extranjero. Existe la sensación de que muchos mercados emergentes están en un periodo tan profundamente bajo que la Fed no puede empeorar mucho más las cosas. El capital ha huido de las acciones y bonos de los mercados emergentes en cuatro de los últimos cinco meses, según el Instituto para las Finanzas Internacionales. Las monedas de los exportadores de materias primas, perjudicadas por el apetito menguante de China de tales productos, ya han caído.

Sin embargo, tasas de interés estadounidenses significativamente más altas ejercerían más presión en los países que dependen del capital extranjero para cubrir sus balanzas de pagos negativas. Los bancos centrales en Chile, Colombia, Perú y Sudáfrica elevaron recientemente sus tasas de interés en anticipación de la Fed, con cierto costo para el crecimiento económico. La preocupación de la Fed es la economía estadounidense, por supuesto, pero una demanda débil en el extranjero y un dólar fuerte tienen efectos sobre los exportadores.

Inquietud

La experiencia reciente de otros bancos centrales ofrece lecciones beneficiosas sobre los peligros de actuar con demasiada rapidez para subir las tasas de interés. En 2011, el Banco Central Europeo elevó dos veces su tasa de interés principal, pero se vio obligado a echar marcha atrás rápidamente y desde entonces la ha reducido aún más profundamente. El 3 de diciembre, redujo la tasa que paga sobre los depósitos de bancos comerciales a menos 0.3 por ciento.

Las tasas de interés en Suecia fueron aumentadas de 0.25 por ciento a 2 por ciento antes de que el Riksbank tuviera que hacerlas retroceder de nuevo, y su principal tasa de préstamos es ahora negativa. Los bancos centrales en Canadá e Israel han sufrido retractaciones similares.

La aparente determinación de la Fed de seguir adelante con la retracción monetaria es una señal inquietante de cuán rápidamente planea actuar a futuro. Antes de intentar un segundo aumento, el banco central de Estados Unidos debería darse tiempo para evaluar el impacto del primero.

  • 2006 el último año en que la Reserva Federal modificó su tasa de interés de referencia.

 

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