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Desde una galaxia muy lejana hasta el cine más cercano: “The Force Awakens”, la entrega más reciente de la saga de “Star Wars”, es ineludible esta Navidad.

El primer título de “Star Wars” desde que Lucasfilm, dueño de la franquicia, fue adquirido por Disney en 2012 por 4,100 millones de dólares, representa más que simplemente el renacimiento de una amada serie de ciencia ficción. Es el ejemplo más reciente de la forma en que Disney ha prosperado durante la última década tras una serie de adquisiciones inteligentes. Luego de comprar sucesivamente a Pixar, Marvel y Lucasfilm, Disney ha capitalizado hábilmente su propiedad intelectual; y, al hacerlo, ha cimentado su posición como el líder del mercado en la industrialización de la mitología.

Su éxito radica en su dominio de los tres elementos de la creación de mitos modernos: elencos, tecnología y juguetes.

Empecemos con los elencos. Las nuevas propiedades de Disney, que incluyen de todo, desde “Toy Story” (1995) hasta “Thor” (2011), aprovechan dispositivos bien probados de la estructura mítica para dar a sus historias resonancia cultural. El propio Walt Disney tenía una comprensión intuitiva del poder de las fábulas. George Lucas, el creador de “Star Wars”, es un ávido estudioso del trabajo de Joseph Campbell, un mitólogo comparativo estadounidense que delineó la estructura de “monomito” en la cual un héroe responde a un llamado, es auxiliado por un personaje mentor, viaja a otro mundo, sobrevive a varias pruebas y sale triunfante.

Folclor

Ambos cineastas echaron mano alegremente de la mitología antigua y el folclor. El universo de Marvel va incluso más lejos, apropiándose directamente de fragmentos de la mitología grecorromana y nórdica. Esto vuelve un poco irónico el entusiasmo de Disney por la fiera aplicación de las leyes de propiedad intelectual, y la extensión al parecer perpetua de los derechos de autor.

La mecánica interna de los mitos quizá no haya cambiado mucho a través de los tiempos, pero la tecnología usada para difundirlos ciertamente sí. Eso hace destacar la segunda área de experiencia de Disney.

En los días de Homero, las leyendas eran transmitidas en forma de hexámetros dactílicos, pero los creadores de mitos modernos prefieren los gráficos computarizados, los efectos especiales, la proyección en 3D, el sonido envolvente y la distribución de video por Internet, entre otras cosas. Cuando Disney compró Lucasfilm, adquirió no solo la franquicia de “Star Wars”, sino también Industrial Light & Magic, una de las mejores casas de efectos especiales en la industria, cuya magia en la alta tecnología es tan vital para las películas de los Avengers de Marvel como para la épica de “Star Wars”.

Asimismo, cuando Disney se quedó atrás por el giro hacia la animación digital, astutamente revitalizó su propia marca cinematográfica comprando a Pixar, una compañía tan pionera en su campo como lo había sido Walt Disney en la animación dibujada a mano.

El tercer ingrediente

Además, los mitos modernos vienen en formatos de medios múltiples. Los universos de fantasía de Marvel y “Star Wars” se relatan en películas, series televisivas, libros, novelas gráficas y videojuegos entrelazados. Los planes de Marvel están trazados hasta mediados de la década de 2020.

En estos días, sin embargo, también se espera que los mitos adopten formas físicas como juguetes, mercaderías y juegos mecánicos en parques temáticos. Este es el tercer ingrediente para la creación de mitos.

De nuevo Walt Disney estuvo a la cabeza, al otorgar licencias para Mickey Mouse y otros personajes, a partir de los años 30, y abriendo el parque temático Disneylandia, original en 1955. Lucas llevó las mercaderías relacionadas con el cine a una nueva dimensión, aceptando una reducción de su salario como director a cambio de todos los derechos de comercialización de “Star Wars” (1977), un acuerdo que le hizo ganar miles de millones de dólares.

Esos derechos ahora pertenecen a Disney, y está sacando el mayor provecho de ellos. Se espera que las ventas de las mercaderías de “The Force Awakens”, desde juguetes hasta prendas de ropa, asciendan a 5,000 millones de dólares solo en el próximo año. En total, se han vendido más de 32,000 millones de dólares en mercaderías de “Star Wars” desde 1977, según NPD Group, una firma de investigación de mercados. En comparación, incluso "Harry Potter" y "James Bond" son pueblerinos de apariencia desaliñada.

Mercadotecnia

¿Qué explica el poder de toda esta mitología moderna? Hay más en ello que la narración arquetípica, la tecnología ingeniosa y la mercadotecnia poderosa.

En parte podría llenar un vacío dejado por la declinación de la religión en un mundo más laico, pero también ofrece una expresión de los temores de hoy. La “Star Wars” original, en la cual un grupo de rebeldes intrépidos derrota a una superpotencia tecnológica, fue una inversión no demasiado sutil de la guerra de Vietnam. El universo de Marvel, originalmente un producto de la era de la guerra fría, se ha adaptado bien en la pantalla a un mundo de vigilancia posterior al 11 de septiembre y la desconfianza conspiratoria de los gobiernos, las grandes corporaciones y el poder de la tecnología. En tiempos inciertos, cuando los gobiernos y las fuerzas militares podrían parecer incapaces de mantener segura a la gente y seguir siendo honestos, los públicos se consuelan con la idea de superhéroes que acuden al rescate.

Estos mitos modernos son tan convincentes porque aprovechan los anhelos humanos primordiales de refugio, redención y armonía. En este aspecto, son como plataformas de redes sociales, que usan la tecnología para industrializar la interacción social. De manera similar, la creación de mitos modernos, aunque depende de nuevas herramientas y técnicas, realmente solo está oprimiendo los mismos antiguos botones en los cerebros de la edad de piedra.

Eso es algo que Walt Disney comprendía instintivamente, y que la compañía que él fundó ahora está explotando tan proficientemente.

 

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