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Los inversionistas a menudo inician el año natural con un estado de ánimo optimista, solo para ser tomados por sorpresa por acontecimientos inesperados. Es casi inevitable que el consenso resulte equivocado en algunos aspectos, no menos porque las opiniones de la mayoría de los inversionistas ya estarán reflejadas en los precios del mercado.

Así que he aquí cinco potenciales sorpresas para el 2016. La definición de sorpresa es algo que el consenso, juzgado según los sitios de apuestas o los sondeos entre administradores de fondos, no espera.

La primera sorpresa podría ser que el dólar se debilite, en vez de fortalecerse.

La opinión del consenso es que la Reserva Federal, tras elevar las tasas antes de Navidad, restringirá la política monetaria dos o tres veces más en 2016. Las tasas más altas harán que los inversionistas estén ansiosos de comprar en dólares, especialmente porque el Banco Central Europeo y el Banco de Japón mantendrán sus tasas cerca de cero.

Sin embargo, el dólar ya ha tenido un periodo muy bueno, así que las tasas más altas ya podrían estar tomadas en cuenta en el precio de la moneda. Como están las cosas, los inversionistas parecen dudar de que la Fed restringirá tanto como proyecta actualmente el Banco Central. El resultado real podría ser aún más debilidad.

El mercado alcista

La segunda sorpresa podría ser demasiado familiar para merecer el nombre. Los comentaristas han estado declarando el fin del mercado alcista en los bonos gubernamentales durante muchos años, y los expertos están esperando en gran medida lo mismo en 2016. Sin embargo, la inflación persistentemente baja y el apoyo de los bancos centrales han mantenido bajos los rendimientos hasta la fecha, y podrían seguir haciéndolo.

Todo recuerda a Japón: desde 2000, tantos inversionistas no han podido lucrar con sus apuestas a rendimientos japoneses más altos que al comercio se le conoce como “hacedor de viudas”. En el mundo desarrollado, los fondos de pensiones, las aseguradoras y los trabajadores retirados son compradores ansiosos de activos de ingresos fijos. Quizá los rendimientos de los bonos se eleven en 2016, pero no mucho.

Estas dos sorpresas quizá tengan una causa común: el fracaso de la economía mundial para crecer tan rápidamente como esperan algunos. A su vez, parece probable que la debilidad económica estimulará el descontento de los votantes, lo cual podría conducir a la tercera y cuarta sorpresas.

El riesgo político estadounidense pudiera perseguir a los mercados a fines de 2016. A principios de 2015, los inversionistas probablemente anticipaban un choque dinástico entre el exgobernador Jeb Bush (republicano de Florida) y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton. Ahora, sin embargo, parece más probable que el candidato republicano sea Donald Trump o Ted Cruz.

El primero ha argumentado a favor de una prohibición al ingreso de musulmanes a Estados Unidos y de un muro en la frontera sur, y las propuestas del segundo incluyen un impuesto al ingreso fijo, un impuesto a las ventas y un sistema monetario vinculado al oro. 

Incertidumbre en mercados

Aunque Clinton sería la favorita en una contienda contra cualquiera de esos hombres, es una candidata con puntos débiles, de la cual desconfían muchos votantes. La perspectiva de una presidencia de Cruz o Trump conduciría a una considerable incertidumbre en los mercados: Si alguno de los hombres fuera elegido, ¿intentaría apegarse a sus promesas de campaña y el Congreso se lo permitiría? En realidad, esta incertidumbre podría ser otra razón para que el dólar pase apuros en 2016.

El riesgo político también podría ser un problema en Gran Bretaña, que probablemente celebrará un referendo sobre abandonar la Unión Europea en 2016. Se supone ampliamente que los británicos votarán a favor del statu quo, un resultado que tiene una probabilidad del 78 por ciento en el sitio web Predictit. 

Sin embargo, los sondeos de opinión sugieren que los campos del “permanecer” y el “abandonar” están casi empatados, y la prensa es bastante euroescéptica. Los votantes podrían usar el referendo como un medio para protestar contra los altos niveles de inmigración, los cuales el Gobierno ha prometido, infructuosamente, reducir.

Si Gran Bretaña vota por salir de la UE, habría mucha incertidumbre sobre el atractivo del país para los inversionistas extranjeros. Los votantes escoceses son mucho más favorables a la UE  que los ingleses, y una “Brexit” (salida británica) provocaría llamados para un segundo referendo sobre la independencia para que Escocia pudiera permanecer en el mercado único. 

El primer ministro David Cameron seguramente tendría que renunciar si su apuesta del referendo resultara contraproducente. Todo esto podría ser buena razón para vender en libras esterlinas.

Más pesimistas que optimistas

La sorpresa final podría ser más benigna: los mercados emergentes pudieran desempeñarse mejor de lo que esperan los inversionistas. Un sondeo realizado en diciembre entre administradores de fondos por Bank of America-Merrill Lynch encontró que los pesimistas en los mercados emergentes superaban en número a los optimistas en 27 puntos porcentuales. 

Hay muchas malas noticias: la desaceleración de China, la caída en los precios de las materias primas y las recesiones en Brasil y Rusia, por ejemplo.

Sin embargo, esto quizá esté incorporado en los precios: el índice de mercados emergentes MSCI ha caído en 20 por ciento durante los últimos seis años, mientras que el índice S&P 500 ha subido en 40 por ciento. Podría ser hora de una recuperación.

No todas estas sorpresas ocurrirán, por supuesto, pero parece probable que lo harán al menos una o dos. Predecir cuáles podría marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso para los inversionistas en 2016.

  • 20 por ciento ha caído durante los últimos seis años el índice de mercados emergentes MSCI.
  • 40 por ciento ha subido el índice S&P en el mismo período.    

 

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