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El “Singapore Sling” es un coctel con tal variedad de ingredientes que pocos saben exactamente igual. Por ello, quizá parezca un nombre extraño para aplicarlo a un contrato que ayude a estandarizar el comercio mundial en gas natural.

Eso no ha disuadido a la Bolsa de Singapur, un mercado de acciones, bonos y derivados. El año pasado, como parte de la campaña de la ciudad-estado para convertirse en un centro de operaciones mundiales para el gas natural licuado (GNL), desarrolló el ligeramente complejo “SLInG”, un índice de precios spot para el GNL asiático. El 25 de enero lo completó con un contrato de derivados.El petróleo genera el 4 por ciento de la electricidad en el mundo.

Sin embargo, hay un largo camino que recorrer. Hasta ahora, el mercado spot representa solo un 5 por ciento de los volúmenes comerciados en Asia, dicen ejecutivos. Más bien el mercado internacional del gas natural está dominado por los contratos a largo plazo vinculados al precio del petróleo, para el gas entregado vía ductos y como GNL.

 

DISPARIDADES

Esta es una anomalía que se remonta a los años 60, cuando los proveedores europeos que desarrollaron sus primeros campos gaseros no tenían un precio sobre el cual basar los contratos a largo plazo, así que usaban el petróleo. Desde entonces, la oferta y la demanda de estas materias primas han divergido, y la indexación petrolera refleja cada vez menos las disparidades.

Analistas creen que, como resultado, el mecanismo de fijación de precios del gas natural está a punto de cambiar y que empezará a surgir un verdadero mercado mundial, sumando los centros de operaciones asiáticos a los de Estados Unidos y Europa. Esto debería estimular la propagación del gas natural, el combustible fósil más limpio y el que debería estar a la vanguardia de la batalla contra el calentamiento mundial.

Sin embargo, los productores, que temen que cualquier cambio conduzca a un descenso en los precios, están listos para resistir. Dicen que los contratos a largo plazo vinculados al petróleo siguen siendo necesarios para compensar el riesgo de sus enormes inversiones en el GNL. Gazprom, un productor ruso, ha planteado el mismo argumento en Europa en torno a los ductos.

Los cambios a largo plazo y cíclicos explican porqué se ha ampliado la brecha entre los dos combustibles fósiles. El comercio del GNL ha crecido enormemente en la última década. Daniel Lunt de la Bolsa de Singapur dijo que el GNL ahora rivaliza con el mineral de hierro como la segunda materia prima más comerciada del mundo, después del petróleo.

 
GANA FUERZA

En los últimos 40 años, la participación del gas natural en la mezcla energética ha crecido de 16 por ciento a más de 21 por ciento mientras que la del petróleo ha disminuido. El gas natural genera 22 por ciento de la electricidad del mundo y el petróleo solo el 4 por ciento. Podría tener más sentido vincular el precio del gas natural al carbón, contra el cual compite como fuente de electricidad.

Además, durante la década actual, la perspectiva para los precios del gas natural se ha vuelto aún más bajista que para los precios del petróleo. Sanford C. Bernstein, una firma de investigación, estima que la oferta mundial de GNL aumentará en alrededor de un 33 por ciento durante los próximos tres años, elevando la capacidad excesiva a alrededor del 10 por ciento.

Hay mucha menos capacidad extra en el mercado petrolero.

Al menos 130,000 millones de dólares de esta inversión en la oferta está en Australia, que dentro de unos años superará a Catar como el productor de GNL más grande del mundo. Estados Unidos también intensificará el excedente. Sus primeras y muy retrasadas exportaciones de GNL deben ser embarcadas desde la Costa del Golfo en unas semanas.

POTENCIAS AMBICIOSAS

La inversión en trenes de licuefacción, buques cisterna, terminales de regasificación y demás parafernalia necesaria para embarcar gas natural fue estimulada por un aumento en la demanda en Asia. Japón y Corea del Sur se disputaron el GNL después de que el desastre de Fukushima en Japón, en 2011, les obligó a cerrar reactores nucleares. China vio al GNL como una forma de diversificar sus fuentes energéticas y frenar la contaminación debida al carbón.

El año pasado, sin embargo, esos países, que representan más de la mitad del consumo mundial de GNL, inesperadamente metieron freno. El subsecuente exceso de oferta significa que el precio spot del gas en Asia se ha desplomado.

Aquellos compradores que adquirieron contratos a largo plazo indexados al petróleo cuando el crudo estaba mucho más alto están sufriendo. Mel Ydreos de la Unión Internacional del Gas, un organismo de la industria, dijo que las empresas chinas comprometidas con esos contratos están instando a los proveedores a renegociarlos. Señala que una compañía qatarí aceptó recientemente renegociar un contrato a largo plazo con un comprador indio, reduciendo el precio a la mitad.

El descenso en los precios asiáticos ha acercado entre sí los costos del gas natural comerciado en diferentes partes del mundo. Estados Unidos es un caso aparte: gracias a los enormes suministros liberados por la revolución del esquisto, su referencia en Henry Hub es por mucho la más barata del mundo, ligeramente por arriba de los dos dólares por millón de unidades térmicas británicas (BTU, por sus siglas en inglés). Sin embargo, si se suman los costos de licuefacción y transporte, los precios del GNL estadounidenses se elevan por encima de los 4 dólares por millón de BTU. En Europa y Asia, están uno o dos dólares más arriba.

Hace unos años, el rango habría sido mucho más amplio, desde 5 dólares en Henry Hub hasta 19 dólares en Asia. Los precios más homogéneos son un paso importante hacia un mercado globalizado, dijo Trevor Sikorski de Energy Aspects, una firma consultora. Sin embargo, para llegar ahí, deben superarse varios obstáculos más.

LOS OBSTÁCULOS

Primero, los mercados comerciales deben volverse más profundos, con una mezcla de gas entubado y GNL, para ofrecer precios más confiables. Asia, en particular, carece de la infraestructura y las interconexiones internacionales.

Segundo, se necesitan los mercados derivados para permitir que los productores compensen las oscilaciones de precios cuando invierten en costosa capacidad nueva.

Tercero, los usuarios finales necesitan desregular a los mercados energéticos para alentar la competencia a favor de mejores fuentes de suministro. Estas, también, son escasas en Asia. Japón apenas ahora está empezando a liberar sus mercados de electricidad y gas. Mientras tanto, la probable inundación de GNL estadounidense en Asia podría hacer al Henry Hub un precio de referencia útil.

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