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En la mayoría de los países, los encargados de las estadísticas gubernamentales no tienen fama por sus proezas. En Argentina, sin embargo, algunos han resultado ser mártires y héroes.

Los estadísticos cuyas conclusiones disgustaban a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner de 2007 a 2015 eran despedidos y luego procesados por su descaro.

“Se diezmaron equipos”, dijo Jorge Todesca, quien ha sido designado por el nuevo presidente, Mauricio Macri, para limpiar y reparar al instituto de estadísticas del Gobierno, conocido como Indec.

Si no eran despedidos, afirmó, los estadísticos de mentalidad independiente “simplemente renunciaban y se iban”, o eran desplazados a oficinas escondidas sin equipamiento. En 2011, la firma consultora de Todesca recibió una multa de 123,000 dólares por publicar un índice inflacionario que contradecía al anunciado por el Indec.

El padrinazgoEn el país no hay datos sobre la inflación.

Este no es el único establo de augías descubierto por Macri cuando sucedió a Fernández en diciembre. Además de una economía en desorden, ella y su difunto esposo, el expresidente Néstor Kirchner, quien gobernó antes que ella, dejaron a un aparato estatal inflado por el padrinazgo y debilitado por la incontinencia fiscal. Entre 5 y 7 por ciento de los empleados del sector público no se molestan en asistir a trabajar pero cobran aproximadamente 1,400 millones de dólares en salarios, estima KPMG, una firma auditora. Incluso el Tango 01, el Boeing de 23 años de antigüedad que sirve como jet presidencial, está en mal estado. Para llegar a Davos para el Foro Económico Mundial el mes pasado, Macri voló en Air France.

El caos en el Indec es uno de los peores. Eso es porque Fernández se esforzó mucho por ocultar las consecuencias de sus políticas económicas. Los designados políticos que supervisaban el Indec presionaban a los estadísticos para manipular sus resultados, especialmente la tasa inflacionaria. Graciela Bevacqua, una veterana del Indec por 24 años, estimó que los precios al consumidor en enero de 2007 se elevaron en 2.1 por ciento. Sus superiores demandaron una cifra que estuviera entre 1.2 y 1.5 por ciento. Le dijeron que tomara vacaciones, y la despidieron cuando regresó.

El nuevo índice

El Indec pareció responder a las críticas ideando un nuevo índice, el IPCNu, que monitoreaba los precios nacionalmente en vez de solo en Buenos Aires y sus suburbios, como hacía el índice anterior. Este, también, se apartó de la realidad, reportando tasas inflacionarias 50 por ciento menores a las estimaciones independientes.

The Economist dejó de publicar los datos del Indec en 2012. Un año después, Argentina se convirtió en el primer país en ser censurado por el Fondo Monetario Internacional por reportar mal el PIB y los precios. Con la pobreza en ascenso, en parte debido a la inflación alta, el Indec simplemente dejó de reportar el índice de pobreza en 2014.

Todesca, quien apeló exitosamente contra su multa, llegó a encontrar al instituto despojado y desmoralizado. Solo 25 por ciento de sus empleados tienen títulos universitarios, dijo, y el equipo que recolectaba datos sobre la inflación había sido “destruido”.

  • 7 por ciento de los empleados del sector público en Argentina no se molestan en asistir a trabajar.

 

El 30 de diciembre, Macri declaró una “emergencia estadística nacional”, un decreto que da a Todesca mano libre para designar nuevos directores y permite al Indec suspender la publicación de datos sobre el PIB, la inflación, la pobreza y el desempleo hasta fines de 2016. Todesca ha recontratado a expertos que fueron destituidos por el antiguo régimen, incluida Cynthia Pok, quien retomará la responsabilidad de los datos sobre la pobreza y el empleo, y Bevacqua, quien está supervisando la creación de un nuevo índice de precios al consumidor.

Para mayo, Pok pretende reunir una “canasta de alimentos básicos” y publicar su precio, un paso hacia el cálculo del nivel de la extrema pobreza. También creará una medida más amplia de la pobreza, usando una canasta más grande de bienes y servicios, incluido el transporte. Espera tener un “índice de pobreza multidimensional”, el cual probablemente incluya cosas como el acceso a la atención médica y la educación, para principios de 2017.

Confianza

Se espera que conformar un nuevo índice de precios al consumidor tome hasta septiembre, aun cuando probablemente se base en la ampliamente usada metodología de la Organización Internacional del Trabajo y, de manera muy similar a la serie usada hasta 2014, en los precios solo en Buenos Aires y sus suburbios. Las muestras nacionales usadas en el IPCNu quizá no sean lo suficientemente confiables. Bevacqua dijo que necesita tiempo para reconstruir los equipos que recolecten y analicen los datos. Hasta que se anuncie un nuevo índice de precios al consumidor, el Indec aconseja a los argentinos consultar dos en los cuales tiene algo de confianza: los publicados por la Ciudad de Buenos Aires y por la Provincia de San Luis. Los datos del PIB y del empleo tomarán más tiempo.

  • 30 por ciento de aumento salarial exigen los líderes sindicales este año al gobierno argentino.

 

Esto complicará los esfuerzos del Gobierno para estabilizar la economía. Sus primeras reformas, incluida una devaluación del peso y una reducción en los subsidios de electricidad, están impulsando la inflación al alza. Para contenerla, el Gobierno espera llegar a un acuerdo salarial con los sindicatos.

La inflación, un tema complicado

Negociaciones• A falta de datos inflacionarios confiables, sin embargo, el Indec “va a entablar negociaciones a ciegas”, dijo Juan Luis Bour, economista en jefe de FIEL, un grupo de análisis. Los líderes sindicales quieren aumentos salariales de al menos 30 por ciento, su pronóstico inflacionario para este año. 

El Gobierno espera mantener la tasa por debajo del 25 por ciento, pero podría verse obligado a ofrecer más.

A mediano plazo, la revisión estadística ayudará a normalizar la economía. El 5 de febrero, Argentina dio un paso hacia la normalización cuando el Gobierno hizo una oferta de pagar a los tenedores de bonos extranjeros que habían rechazado una reestructuración de deuda propuesta por el gobierno de Fernández, lo cual llegó al país al incumplimiento de pagos en 2014.

El Gobierno planea someterse al monitoreo económico por parte del FMI. Eso es normal para los miembros del fondo, pero Argentina lo ha rechazado desde 2006. Todesca espera que el FMI levante pronto su censura estadística.

“Argentina fue alguna vez pionero en Latinoamérica” en la publicación de datos, señaló.

Ahora, simplemente ser uno del montón sería un logro.

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