•  |
  •  |
  • Edición Impresa

En 2009, cuando los Juegos Olímpicos de 2016 fueron concedidos a Río de Janeiro, las estrellas parecieron alinearse. Brasil estaba prosperando, gracias a la fuerte demanda mundial de su petróleo, mineral de hierro, soya y otras materias primas. Los gobiernos municipales, estatales y federal trabajaban juntos como aliados políticos cercanos. Ahora los cariocas, como  se les conoce a los habitantes de Río de Janeiro, bien podrían sentir que el destino los ha abandonado.

El país está sufriendo su peor recesión desde los años 30. El gobierno federal está paralizado por un escándalo de corrupción. La impopular presidenta Dilma Rousseff enfrenta una posible impugnación por supuestamente violar reglas presupuestarias. El colapso de los precios del petróleo ha afectado con especial dureza al estado de Río de Janeiro, el centro de la industria petrolera de Brasil, obligándole a recortar presupuestos.

Motivos de preocupación 

Sin embargo, la ciudad de Río parece un oasis en el desierto político y económico de Brasil. Gracias en parte a los juegos y a los ingresos en auge gracias al turismo, el dinero sigue fluyendo. Eduardo Paes, el alcalde de la ciudad desde 2009, asumió el control de la construcción de sedes y muchos proyectos de transporte. Mientras que la construcción de estadios para la Copa Mundial de fútbol del 2014 en Brasil estuvo marcada por el escándalo y las prisas de último minuto, las Olimpiadas están en buen camino a cinco meses de su realización. En el Parque Olímpico, las sedes están casi listas. 

Hay tres motivos de preocupación. El gobierno estatal no ha limpiado las aguas contaminadas de la bahía de Guanabara, la sede de la competencia de vela. 

Luego está la nueva línea del metro que está siendo construida por el gobierno estatal para vincular a Ipanema con Barra de Tijuca, donde se ubica el Parque Olímpico. Un reciente memorando filtrado de la oficina del alcalde expresaba preocupación de que no esté lista a tiempo. El gobierno estatal insiste en que lo estará, y dice que el 90 por ciento de la obra ya está hecha. Las vacaciones escolares han sido retrasadas para coincidir con las Olimpiadas y el tráfico quizá sea más un problema para los Paralímpicos de septiembre.

La mayor preocupación es el zika. Desde que la enfermedad fue detectada en 2015, 1.5 millones de brasileños quizá la hayan contraído. Habitualmente no involucra nada más que unos cuantos días de fiebre y dolores moderados, pero ha sido vinculada a la microcefalia (daño cerebral) en los bebés de una pequeña minoría de mujeres que lo contrajeron mientras estaban embarazadas. Un diminuto número de pacientes de zika desarrollan el síndrome de Guillain-Barré, una parálisis debilitante que normalmente es reversible.

El zika es difícil de detectar. La mayoría de los 641 casos confirmados de microcefalia están en el noreste donde predomina la pobreza. Sin embargo, el Aedes aegypti, el mosquito que es el principal vector del zika, también es responsable del dengue, el cual Río ha sufrido desde 1977. Los insectos se reproducen en agua estancada.

Batallan contra mosquito

En todo el país, el gobierno ha intensificado los esfuerzos para controlar el mosquito. En Gardênia Azul, una favela cercana al Parque Olímpico, un equipo de agentes de salud estaba haciendo visitas casa por casa. Geraldo Marques, un especialista en control de mosquitos, verificaba que las botellas de cerveza vacías estuvieras secas y cubiertas, y rociaba insecticida en el drenaje.

“Los platos bajo las plantas son el mayor villano”, dijo.

El problema, según Rubem César Fernandes de Viva Río, una gran ONG que, entre otras cosas, opera clínicas de salud para el gobierno municipal, es que muchos espacios urbanos están más allá del control público.

No ayuda que un tercio de las viviendas en el área de Río carezcan de una adecuada conexión al drenaje.

Paes insistió en que los juegos tendrán lugar en la temporada seca y los casos de dengue normalmente descienden en agosto-septiembre. Aunque las mujeres embarazadas y sus parejas sexuales necesitarán buscar asesoría médica, para la masa de fanáticos del deporte el virus no debería ser motivo de preocupación. Sin embargo, parte de la preocupación en torno al zika es que se desconoce mucho sobre él, y por tanto es alarmante.

Pista de obstáculos

CAMBIOS. Ya hay mucho qué celebrar en torno a la Olimpiada de Río, aunque con su ciudad convertida en una pista de obstáculos por las obras del nuevo metro y carriles de autobuses, los cariocas quizá no sientan ganas de vitorear. No ha habido derroche o corrupción obvios. La ciudad ha usado los juegos como un catalizador para una transformación más amplia. Eduardo Paes, alcalde de Río,  derribó una vía elevada que afeaba al antiguo puerto, construyendo la nueva en un túnel. El área del puerto ahora alberga nuevos museos y espacios públicos, y el mes próximo abrirá un teleférico ahí.

Aparte de mejor transporte público, las Olimpiadas podrían legar un renacimiento al centro histórico de Río venido a menos y plagado por la delincuencia. Si la renovación urbana fuera un deporte, ganaría una medalla de oro.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus