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Detalles del día a día de los antiguos mayas, desde las enfermedades que padecieron hasta su afición por la joyería de fantasía, salieron a la luz gracias a descubrimientos arqueológicos en Mérida, una ciudad del sureste de México, reveló este martes el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Más de 100 salvamentos arqueológicos fueron realizados desde 2002 por un equipo de expertos en 14 sitios arqueológicos de los 223 que se tienen registrados en torno a lo que fue T'hó, la antigua urbe maya que existió en lo que hoy es el municipio de Mérida, una pintoresca ciudad colonial del caribe mexicano que se ha convertido en un turístico destino.

Gracias a estos hallazgos "se tiene un panorama más amplio de la dinámica social de estos espacios habitacionales a lo largo de casi dos milenios, desde el periodo Preclásico Medio, hacia 900-800 aC, hasta el Clásico Tardío, entre 900 y 1050 dC", indicó el INAH.

Entre los hallazgos, recolectados en un área de 1.500 hectáreas, hay vasijas de cerámica adornadas con representaciones de animales, así como caracoles, collares, aretes y figurillas de cerámica, en las que se modelaron los rostros de antiguos pobladores e incluso rastros de enfermedades y deformaciones que sufrieron en la época.

Las piezas también dejan ver cómo el maya común emuló el lujo de las clases altas. Por ejemplo, hay collares de estuco de cal que imitan conchas, reservadas a los reyes.

Una de las piezas estrella es el vaso del Señor de Sitpach, el cual posiblemente fue traído de lejos como regalo para un cacique, o bien, sus figuras pueden representar a sus propietarios.

Los trabajos arqueológicos se llevaron a cabo en estructuras coloniales de Mérida, fundada en 1542, principalmente en casas que fueron importantes en el siglo XVIII, así como hospitales y haciendas.

"El trabajo es doble. No solo se trata de preservar los valores arqueológicos sino también cuidar el entorno histórico, los monumentos que se construyeron a partir de la conquista" española, explicó en conferencia de prensa José Enrique Ortiz, coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH.

Entre los hallazgos se encuentran vestigios de pirámides que llegaron a medir entre 6 y 12 metros de altura y que formaban parte de espacios cívico-ceremoniales.

"En algunos casos, dado su estado de conservación y dimensiones, ha sido factible dejar expuestas estructuras prehispánicas en las áreas públicas de los nuevos espacios urbanos", indicó el INAH, que también exhibirá cerca de 180 piezas inéditas en la exposición "T'hó, la vida prehispánica en Mérida", que se inauguró la semana pasada en el Museo Regional de Antropología de esa localidad.

"Buscamos que la gente comprenda que donde ahora habita, hubo ocupaciones tiempo atrás, y que ahora reocupa ese espacio que siglos atrás se consideró idóneo y fue parte de un pasado glorioso", indicó el arqueólogo Luis Pantoja, coordinador del proyecto y curador de la exhibición.

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