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  • AFP

Un vermífugo utilizado para tratar la lombriz solitaria sería capaz de bloquear la propagación del virus del Zika, un descubrimiento que podría acelerar la puesta a punto de un tratamiento contra esta infección viral que provoca malformaciones cerebrales en fetos humanos.

"Es una primera etapa hacia un tratamiento capaz de frenar la transmisión de la enfermedad", explicó el profesor Hengli Tang de la Florida State University (FSU, EEUU), quien dirigió el estudio publicado este lunes en la revista especializada Nature Medicine.

Más que encontrar un nuevo medicamento, los investigadores de la FSU, de la Universidad John Hopkins y de los Institutos nacionales estadounidenses pasaron por la criba 6.000 moléculas ya aprobadas en Estados Unidos y que son objeto de pruebas clínicas.

"Nos concentramos sobre las moléculas más cercanas a su utilización clínica", explica Tang.

Durante trabajos llevados a cabo en laboratorios sobre células infectadas por Zika, descubrieron dos clases de sustancias, una capaz de bloquear la multiplicación del virus y la otra de impedir la muerte de esas células.

En la primera categoría figura le niclosamida, la sustancia activa de medicamentos comercializados para el tratamiento de la tenia solitaria desde hace medio siglo.

En la segunda, se encuentra el emricasan, un tratamiento experimental para la fibrosis hepática, actualmente objeto de pruebas clínicas.

Las dos clases de sustancias se han mostrado eficaces antes y después de la exposición al Zika, y con beneficios importantes cuando fueron utilizadas de manera conjunta.

A pesar de que la niclosamida es bien tolerada y no presenta riesgos para el feto, de acuerdo a estudios hechos sobre animales los investigadores no la recomiendan para la mujer embarazada.

"No hay todavía pruebas de que la niclosamida sea eficaz. Estudios sobre animales seguidos de estudios clínicos son aún necesarios", indicó a la AFP Hongjun Song, uno de los coautores del estudio.

En cuanto al emricasan, todavía debe "seguir el proceso normal de desarrollo de los medicamentos, y eso aún llevará algún tiempo", agregó.

No existe ninguna vacuna ni tratamiento contra el Zika. Transmitido por mosquitos (aedes aegypti), el virus ha provocado una epidemia que ya afecta a 1,5 millones de personas en Brasil.

Benigna para la mayoría de las personas, esta enfermedad es considerada responsable de complicaciones neurológicas y sobre todo de graves anomalías en el desarrollo cerebral (microcefalia) entre bebés recién nacidos cuyas madres estuvieron infectadas por el virus (en más de 1.600 casos de bebés nacidos últimamente en Brasil).

Más allá de las mujeres embarazadas, la niclosamida podría, según los investigadores, también ser utilizada "para reducir la carga viral entre los hombres y las mujeres no embarazadas, lo que reduciría la transmisión del Zika y podría además evitar casos de síndrome de Guillain-Barré (enfermedad autoinmunitaria) y otras complicaciones entre los humanos".

El síndrome de Guillain-Barré se traduce en una afección a los nervios periféricos caracterizada por una gran debilidad, e inclusive puede provocar una parálisis progresiva.

"Nuestros descubrimientos y las herramientas que proveemos deberían hacer avanzar de manera significativa la investigación actual sobre el Zika, y tener un efecto inmediato sobre el desarrollo de tratamientos" contra el virus, concluyen los científicos.

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