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  • EFE

Los fabricantes de calzado de Brasil afirmaron hoy que le regalarán zapatos al presidente Michel Temer para que no vuelva a necesitar hacer compras en China, como hizo durante su viaje a la cumbre del G20.

La Asociación de Industrias de Calzados de Brasil (Abicalzados) no quiere poner el grito en el cielo por la polémica compra de Temer en China, país que "amenaza la supervivencia del sector", pero sí desea que el mandatario luzca zapatos nacionales en los pies, en palabras del presidente ejecutivo de la patronal, Heitor Klein.

"Voy a garantizar que Temer esté siempre bien abastecido y, en la primera ocasión que tenga, le voy a decir que los zapatos brasileños merecen que los use", dijo Klein en declaraciones a Efe.

El mandatario compró los zapatos de la discordia el sábado pasado en un centro comercial de Hangzhou, al que acudió en uno de los pocos ratos libres que tuvo en su agenda de trabajo del G20, durante su primer viaje internacional desde que heredó el cargo de la presidenta destituida Dilma Rousseff.

Los zapatos, de la marca china Satchi, le costaron 120 dólares a Temer, quien también se compró un perro de juguete que habla en mandarín.

Quitándole hierro al asunto, Temer explicó que tuvo que hacer la compra porque se le rompió el tacón del único par de zapatos que había llevado a este viaje de cinco días.

El hecho de que la compra se produjese en China, un país al que Brasil le aplica sanciones comerciales, levantó polvareda entre la oposición al nuevo Gobierno, aunque Abicalzados asegura que los fabricantes no se sienten contrariados y recalca que no pretende censurar al jefe de Estado.

Brasil aplica un arancel especial a los zapatos chinos desde 2009 como una medida de protección contra la supuesta competencia desleal del gigante asiático, al que acusa de vender por debajo del precio de coste.

Antes de aplicar esas medidas, China llegó a acaparar un 70 % de las importaciones de Brasil, con una facturación de 183 millones de dólares y ahora ronda una cuota de mercado del 33 %, con ventas de 45,9 millones de dólares en 2015, según datos de la Abicalzados.

En marzo pasado, el Gobierno brasileño decidió extender hasta 2021 las medidas de defensa comercial contra los zapatos chinos, lo que supone una tasa de 10,22 dólares por cada par.

Al margen de la polémica, la patronal espera del Gobierno "un compromiso con los empleos" que se traduzca en medidas para mejorar la competitividad del calzado brasileño.

Según Klein, el calzado brasileño es competitivo "hasta la puerta de la fábrica", pero después se encarece "sobremanera" con la alta carga tributaria, los costes laborales y una logística poco eficiente.

En estos momentos, el sector vive una grave crisis como consecuencia de la recesión que afecta el país, y las ventas se han desplomado entre un 20 % y un 25 % en el primer semestre, según Klein.

El único alivio ha sido la depreciación de la divisa brasileña, el real, que ha hundido las importaciones un 38,2 % y ha impulsado las exportaciones de zapatos de cuero un 21,4 %, aunque los ingresos de las ventas en el extranjero solo han aumentado un 2,8 % debido a una fuerte caída de los precios.

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