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Si el suizo Eric Favre no se hubiera casado con una italiana, tal vez el mundo no estaría bebiendo Nespresso.

El hombre que concibió hace cuatro décadas las cápsulas de café individuales contó a la AFP que siempre pensó que se convertiría en inventor pero que fueron sobre todo las burlas de su mujer, Anna-Maria, las que le dieron la idea de revolucionar el consumo de café en casa.

Ingeniero aeroespacial de formación, Eric Favre entró a trabajar en 1975 en el departamento de envasado de Nestlé para aprender desde dentro el funcionamiento de una multinacional antes de expandir horizontes.

En aquella época Anna-Maria solía mofarse de su marido y del desconocimiento que los suizos tenían del café.

"Quería demostrarle a mi esposa que tenía capacidad para hacer el mejor de los expresos", explicó Eric Favre, de 69 años, durante una visita a sus oficinas en Saint-Barthélemy, una localidad cercana a Lausana, que también albergan un pequeño museo dedicado a su invención.

Viajó entonces a Roma para encontrar el mejor café y visitó el popular Caffe Sant'Eustachio, cuyo "espresso" es citado en las guías como el mejor de la capital italiana.

Utilizando a Anna-Maria como "espía", estudió cómo se prepara la bebida nacional italiana. Favre explica que descubrió que una de las claves de la calidad de ese café residía en el hecho que el barman "bombeaba" el agua caliente por intervalos, y no de forma continua, lo que permite una oxigenación.

Así nació la idea de una máquina que prevé una aireación máxima del agua pasando a través de una cápsula individual.

Inicios complicados

El inventor desarrolló un prototipo de máquina de café expreso, un ensamblaje de tubos y cilindros que parece salido directamente de "Regreso al futuro".

Pero en Nestlé, el proyecto no suscitó unanimidad.

Nescafé, el famoso café instantáneo del grupo, estaba entonces en pleno apogeo y los directivos de Nestlé no vieron la necesidad de invertir en costosas máquinas de café expreso, convencidos de que el soluble seguiría siendo la bebida preferida de los consumidores en sus casas.

El inventor no abandonó por ello su idea. Durante una misión en 1983 en la fábrica Nescafé en Japón, presentó su proyecto al director local, esperando una mejor aceptación que la de sus superiores en Suiza.

Máquina de NespressoNespresso se lanzó finalmente en 1986, con Eric Favre en el cargo de director general. Pero la filial tuvo dificultades y el inventor abandonó Nestlé en 1991.

Desde hace 30 años, la cafetera de cápsulas es una fuente clave de ingresos para el gigante mundial de la alimentación.

La empresa ya no proporciona resultados separados para Nespresso pero, según la agencia Bloomberg, sus ventas en 2015 estaban estimadas en 4.500 millones de dólares.

Sin embargo, el grupo tiene que hacer frente a varios desafíos: la competencia les arrebata cuotas de mercado y los defensores del medio ambiente denuncian los daños que provocan sus cápsulas.

'Caníbales' en el mercado

Tras su marcha de Nestlé, Eric Favre lanzó con éxito varias empresas de cápsulas, entre ellas Monodor, que contienen más café y generan menos desechos.

Mientras tanto, la popularidad de Nespresso se ha disparado, pero varias de sus patentes clave vencieron en 2011, lo que supone "una amenaza importante" para su crecimiento futuro, según Virginia Lee, analista de Euromonitor International.

La competencia, que incluye también a los fabricantes de cápsulas compatibles con las máquinas Nespresso, "se desarrolla rápidamente y arrebata cuota de mercado de Nespresso en las cápsulas de café gracias a unos precios menos elevados y a una distribución más amplia", escribió en un informe publicado este año.

En Europa occidental, por ejemplo, la cuota de mercado de Nestlé en las cápsulas cayó del 41% en 2011 al 37% en 2015, según Euromonitor.

Eric Favre lo predijo hace cinco años. Por aquel entonces estimaba que para seguir siendo líder, la empresa tenía que mantener un riguroso nivel de calidad.

A pesar de las circunstancias algo desagradables de su salida de Nestlé, el inventor dice estar dispuesto a ayudar a la empresa.

Y cuenta con orgullo que el actual director de Nespresso, Jean-Marc Duvoisin, fue hace dos meses a Saint-Barthélemy. "Sólo para escuchar esta historia", dijo.

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