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  • EFE

Una película en la que se dramatizan diversos puntos de vista sobre la mutilación genital femenina puede ser más efectiva que la criminalización a la hora de modificar la percepción social de esa práctica en ciertas culturas, según un estudio que publica hoy la revista Nature en su edición digital.

Investigadores de la Universidad de Zúrich describen en el trabajo dos experimentos en los que se proyectó ante varios grupos en Sudán un filme de ficción en el que los personajes expresan puntos de vista divergentes sobre la mutilación genital.

Un primer test, en el que participaron 189 personas, mostró que el concepto sobre las mujeres que no han sido mutiladas mejoró en más de la mitad de los espectadores inmediatamente después de ver la película.

El segundo experimento, con 7,729 participantes, sugería que la percepción sobre las mujeres que no han sufrido esa práctica mejoraba en entre un 10 % y un 11 % de los espectadores una semana después de asistir al visionado del filme.

"Hay quien piensa que el único modo de desencadenar un cambio es imponerlo desde el exterior de la cultura local, con medidas como la criminalización y otros métodos agresivos. Eso puede generar rechazo y otras consecuencias no deseadas", señaló en una rueda de prensa telefónica el Ernst Fehr, autor principal del estudio.

"Pero las actitudes sobre la mutilación genital no son tan homogéneas ni tienen raíces tan hondas como se pensaba. Se ha observado que, a nivel local e incluso dentro de una misma familia, las actitudes pueden variar tremendamente", sostuvo.

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Por ese motivo, "una película de entretenimiento que ponga de manifiesto las divergencias internas dentro de una familia puede mejorar las actitudes sociales hacia las chicas que no han sido mutiladas", argumentó el investigador.

Según las cifras de los científicos suizos, hay más de cien millones de niñas y mujeres en el mundo que han sufrido esa práctica, y tres millones son mutiladas cada año, principalmente en África, Oriente Medio y Asia.

El sociólogo Nicholas Christakis, de la Universidad de Yale (EE.UU.), subraya en un artículo que acompaña al estudio en Nature la dificultad de erradicar prácticas integradas en una cultura, "incluso cuando parecen manifiestamente injustas, peligrosas y crueles".

Christakis da la bienvenida a una nueva "herramienta" que puede contribuir a acabar con la mutilación genital femenina, si bien subraya que son necesarios más estudios sobre la influencia en las sociedades locales de películas como la de Fehr y su grupo.

"Desafortunadamente, los dos experimentos llevados a cabo midieron el cambio de actitud solo en una ocasión, una vez proyectada la película", analiza el investigador.

"No sabemos, por lo tanto, si esos cambios fueron estables. Es posible que una semana después, por ejemplo, las opiniones hubieran vuelto al punto de partida", afirmó. 

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