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"¿Me van a extraditar a mi país?", pregunta con voz lastimera Fabricio González. Es mexicano y ha sido detenido en el aeropuerto internacional de Lima con casi nueve kilos de cocaína en su equipaje, camuflada en latas de cerveza.

A sus 26 años, podría ser condenado a cinco años de prisión en Perú tras ser atrapado en flagrante delito de tráfico ilícito de drogas por agentes policiales.

Cada año, la policía descubre a unos 200 traficantes de cocaína en el aeropuerto Jorge Chávez de Lima, principal puerta de salida desde la capital del Perú, uno de los mayores productores mundiales de ese alcaloide, según la ONU.

"¿Puedo pagar una fianza? Aquí en Perú no me quiero quedar", le insiste el mexicano al jefe de la división portuaria antidrogas, coronel Luis Enrique González, ahora con la voz entrecortada. "¿Es posible llegar a un acuerdo con la fiscalía para poder quedar libre?", insiste. "El fiscal le explicará su situación legal" responde, lacónico, el policía.

La situación de Fabricio González, natural de Chiapas, ilustra decenas de casos de cómo jóvenes y ancianos seducidos por el dinero fácil les lleva a caer en los tentáculos del narcotráfico. En su caso, la policía halló la cocaína en forma líquida en 27 latas de cerveza.

El aeropuerto de Lima es ruta de la droga a México y Europa, vía España. En promedio cada mula transporta cuatro kilos, explica la policía.

Especialidad: atrapar mulas

"En el aeropuerto de Lima es tarea de todos los días identificar a los correos humanos que transportan droga en sus maletas o cuerpos a distintos destinos del mundo", cuenta a la AFP el coronel González.

En 2015, fueron detenidas 168 personas, de ellas, 104 extranjeras. Y en lo que va del 2016 las detenciones suman 119 (66 extranjeros, de ellos 21 mexicanos). Esto convierte a la terminal de Lima, según las autoridades, en uno de los aeropuertos de las Américas con mayor número de mulas detenidas.

Según cifras oficiales, en lo que va de 2016 se decomisaron 530 kilos de cocaína y 1.187 kilos el pasado año. Una gota de agua en el océano si se tiene en cuenta que Perú produce cerca de 300 toneladas anuales, según especialistas.

"La mayor cantidad de extranjeros capturados con droga son mexicanos, seguido de españoles, estadounidenses e italianos", detalla el oficial antidrogas.

"Los traficantes usan personas vulnerables como jóvenes sin valores consolidados, personas de la tercera edad y minusválidos que camuflan en sillas de ruedas y en bastones la droga", agrega.

Es un desafío detectar a las mulas. El mejor indicio es el nerviosismo del pasajero, así como los días pasados en Perú.

"No le puedo dar detalles de nuestro método de trabajo: es secreto", se excusa el coronel González cuando preguntamos si es cierto que hay delación de las propias bandas.

Pese a la dureza de las condenas, "este es un delito atractivo por el alto costo que representa la droga en el extranjero", dice González. Un kilo de cocaína en Perú vale 1.200 dólares, en Estados Unidos 15.000 y en Europa 45.000 dólares.

El estómago como escondite

La técnica habitual es esconder la droga en una maleta de doble fondo, pero hay modalidades más insólitas, como camuflar el polvo de cocaína adherido a prendas de vestir o introducir cocaína líquida en envases de comida o de aseo, sin olvidar la ingesta de cápsulas rellenas, que puede resultar mortal.

"Llama la atención cómo se ha incrementado la modalidad de ingesta, que consiste en introducir en el estómago cápsulas gigantes con droga, que resulta altamente peligroso para la salud", admite a la AFP el jefe antidrogas.

Son casos difíciles de detectar a simple vista, y requieren de un médico y de un examen de rayos X. Si son inocentes, las autoridades deben pagar el pasaje de retorno, aunque hay casos en que los dejan libres (sin hacer el examen) pero advierten a la policía del país de destino.

La modalidad más popular es "la momia", que consiste en llevar la droga adherida al cuerpo con vendajes alrededor del estómago, muslos, piernas, usando ropa de tallas grandes. Es ahí donde juegan un rol clave los perros antidrogas -un pastor belga y un labrador- que son los reyes del olfato.

Perú es el segundo mayor productor de hoja de coca, la planta sagrada de los incas, insumo clave para la cocaína. El narcotráfico mueve en el país unos 8.500 millones de dólares al año, según la procuraduría antidrogas.

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