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El  7 de noviembre se cumplen 25 años desde que el legendario “Magic” Johnson conmocionó al mundo entero del deporte del baloncesto y del profesionalismo, con el anuncio que estaba infectado por el virus del sida y que dejaba la competición activa ante el rechazo de un grupo de jugadores que no querían correr el riesgo de un posible contagio.

Desde entonces, no solo ha superado a la mortal enfermedad sino que su figura mítica ha transcendido fuera del mundo del deporte para convertirse en un líder dentro de la comunidad afroamericana y de las minorías. Exitoso y multimillonario hombre de negocios y, sobre todo, una voz permanente, junto a su mujer, la inseparable Cookie, en la educación y lucha por ayudar a vencer los efectos devastadores del Sida.

Desde entonces han cambiado muchas cosas en la vida de Johnson, incluido el hecho de estar vivo, algo que el propio exjugador de los Lakers reconoce que, cuando le confirmaron que tenía Sida, lo único que hizo fue llorar y pensar que estaba condenado a muerte.

Pero, poco a poco, del dolor, la tristeza y la desolación por la noticia recibida, además de tener que enfrentar la cruda realidad ante su esposa, Cookie, que estaba embarazada del primer hijo de la pareja, Johnson fue dando pasos que lo han llevado, no solo a sobrevivir del virus, sino que a ser considerado como un modelo dentro de la comunidad afroamericana y de las minorías.

El jugador que inventó el “Showtime” con Los Angeles Lakers, el mejor espectáculo de baloncesto que haya existido en el mundo de la NBA, que lo ejecutaba mejor que nadie y que lo disfrutaba todavía mucho más, tuvo también que renunciar al gran amor de su vida, su pasión, su todo.

“Tener que retirarme del baloncesto fue lo más duro que me tocó vivir, sobre todo al ver el rechazo que otros jugadores sintieron hacia mí y que obligaron al comisionado David Stern a decirme que tenía que dejar de jugar”, recuerda Johnson con tristeza. “Comprendo la manera de pensar de entonces porque había poca educación sobre la enfermedad”.

El día que anunció su retirada todos lloraron, periodistas, comisionado, dueño, directivos, compañeros, aficionados, pero Johnson se prometió a sí mismo que iba a luchar más que nunca, no solo por sobrevivir, sino ayudar al máximo y a educar a toda la comunidad sobre la realidad del Sida.

Precisamente, ese rechazo, y la aceptación completa de Cookie de permanecer a su lado para luchar contra la enfermedad fue lo que lo ha convertido en más leyenda que antes, ahora también como un empresario triunfador tanto dentro de las inversiones de los equipos profesionales, como también en otros campos de la economía.

El pasado verano cuando apareció por última vez en la televisión junto a su esposa fue precisamente para dar otra lección de comprensión humana al hablar, sin ningún tipo de reparos, del “rechazo” que sintió cuando se enteró que su hijo EJ Johnson es homosexual, pero que, al final su corazón también ha cambiado y ha comprendido que antes que nada es su padre.

Johnson, a sus 57 años, ha conseguido a través de su organización, aportaciones superiores a los 15 millones de dólares que ha entregado para ayudar a la educación del Sida. 

Desde que le detectaron el virus, “Magic” Johnson no come carne roja ni consume alimentos fritos. Básicamente ingiere pollo, pescado, verdura y mucha fruta. Además, realiza cuatro horas de ejercicio diario y se somete a exhaustivos controles médicos de forma periódica. Michael Mellman es su médico particular, el mismo que le descubrió que tenía el virus del sida.

Sin “Magic” Johnson en la NBA han llegado figuras como el legendario Michael Jordan, al que muchos consideran el mejor jugador de todos los tiempos, pero nunca pudo alcanzar la magia de Johnson, el carisma en el campo y la sonrisa contagiosa y limpia que siempre mostraba cada vez que estaba en la cancha.

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