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Su oficio es medir el tiempo, mirar el sol y la luna desde una torre y avisar a los musulmanes de cuándo les toca rezar y ayunar en ramadán. Se llama "muaqit" o guardián del tiempo y acaba de ser rescatado del olvido en la medina de Fez.

El sol y la luna son determinantes en la labor del medidor del tiempo en el islam: el primero marca el momento del comienzo y el final de cada jornada de ayuno, mientras que con la luna se fija el principio y el fin del mes de ramadán, como de los demás meses lunares por los que se rige el islam.

Por eso, en ramadán, e incluso en este siglo de la tecnología, todos y cada uno de los fieles están pendientes de los dos astros.

Uno de los manuscritos que se encuentran en la casa del "muaqit" o guardián del tiempo, que acaba de ser rescatado del olvido en la medina de Fez / EFEPara dar vida a este antiguo oficio, el ministerio marroquí de Asuntos Islámicos acaba de restaurar recientemente la llamada "Dar al muaqit" o casa del medidor del tiempo, contigua a la famosa mezquita Al Qarawiyin, centro espiritual de Fez.

Aunque este edificio del siglo XIV se encontraba en estado de abandono y ocupado por vagabundos, todavía albergaba vestigios de su antigua función, como una clepsidra (reloj de agua), según relató a Efe el director de la Agencia de Rehabilitación de la Medina de Fez, Fuad Serguini.

"El objetivo del proyecto es que 'Dar al muaqit' recupere su plena funcionalidad, y con ello contribuir a que la ciudad de Fez recupere su esplendor científico y cultural", subrayó Serguini.

En esta casa del tiempo vive ahora un nuevo "muaqit", enviado por el ministerio de Asuntos Islámicos, que trabaja a la vez que recibe a visitantes y a sus estudiantes.

El edificio cuenta con una torre esencial para la labor del medidor, una parte reservada para su vivienda y una biblioteca que cuenta con manuscritos y objetos como telescopios y astrolabios, y que ya está abierta a los visitantes.

Abdesalam Yamili, el nuevo "relojero", explicó a Efe que el proyecto sirvió para dar de conocer la labor determinante del muaqit para los fieles a pesar de las nuevas tecnologías.

"La observación de la luna tiene que ser por visión ocular siguiendo las directrices del Profeta Mahoma: 'No ayunéis hasta ver el creciente lunar, y no lo rompáis hasta volverlo a ver. Si el tiempo está nublado, concluid el mes' (30 días)", precisa el "relojero".

"Por desgracia -relata Yamili- en los últimos tiempos cuando fallecía un muaqit de alguna ciudad no había quien lo sustituyera. Ahora se ha empezado a recuperar esta profesión".

Para entenderlo, el muaqit es un astrónomo musulmán con dominio de las ciencias matemáticas y astronómicas que debe compaginar con su conocimiento de las ciencias islámicas para establecer sus cálculos del transcurso del tiempo y el momento exacto de las cinco oraciones diarias.

Un astrolabio que se encuentra en la casa del "muaqit" o guardián del tiempo, que acaba de ser rescatado del olvido en la medina de Fez / EFEHistóricamente, la mezquita principal de cada ciudad en Marruecos tenía acoplada su "casa del relojero" quien, además de calcular el paso de los meses lunares, debía ubicar con exactitud la posición del mihrab dentro de una mezquita para así indicar la dirección de La Meca, hacia donde hay que mirar para cumplir el rezo.

Para contar el tiempo, Yamili compagina las nuevas técnicas astronómicas con las antiguas como la medición del tiempo solar, al trazar la longitud de la sombra y extraer así la tabla del horario de los cinco rezos.

Durante siglos, el "muaqit" ha sido el hombre del que todos vivían pendientes en ramadán: él avisaba el momento del "fayer" (oración del alba, cuando comienza el ayuno) y el del "moghreb" (el ocaso, cuando acaba la abstinencia).

Según los horarios que fija el "muaqit", el almuédano llama a la oración.

Yamili cuenta que hay actualmente un plan para recuperar otro ritual antiguo en el que diez almuédanos se turnan y recitan durante todas las noches de ramadán sus plegarias hasta el momento del suhur, que indica la última comida que precede al comienzo del ayuno.

Y por último, uno de los oficios más ruidosos y alegres del ramadán, el de los "nefarín" o trompetistas, dedicados a soplar trompetas largas y cortas a los cuatro vientos para anunciar el principio y el final del mes más sagrado. 

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