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Las autoridades de Singapur, una pequeña y rica ciudad-estado del sureste de Asia, han decidido declarar la guerra a los coches, aplicando peajes y aumentando exponencialmente los precios de los vehículos, pero también invirtiendo en el transporte público.

Estas medidas intentan evitar las situaciones extremas que viven megalópolis de la región como Yakarta o Manila.

De momento, las medidas están siendo respetadas por los habitantes de Singapur, acostumbrados a un gobierno de corte autoritario que castiga con duras penas los pequeños delitos y controla estrictamente los medios de comunicación.

Sin embargo, las críticas aumentan entre los frustrados automovilistas y los usuarios de un sistema de transporte público ineficaz. "Creo que el sistema puede ser mejor y más justo", dice Joel Lee, un técnico de 28 años.

Según él, las autoridades deberían distinguir "entre los que necesitan el coche para el trabajo, la familia o sus compromisos y los que lo tienen como símbolo de su estatus".

La principal arma de las autoridades es el sistema llamado COE, que obliga a cualquiera que compre un coche a participar en una subasta para obtener una licencia que hay pagar junto al precio del vehículo.

Actualmente, el precio medio de una licencia COE para un coche familiar es de cerca de 50.000 dólares de Singapur, lo que significa un Toyota Corolla cuesta cerca de 114.000 (unos 83.000 dólares americanos).

Pero el precio de las COE fluctúan en función de la demanda y hace cuatro años el mismo coche costaba 159.000 dólares de Singapur (unos 127.000 dólares americanos, según el cambio de la época), seis veces más de lo que vale en Estados Unidos.

La licencia es válida durante diez y cuando caduca hay que renovarla o llevar el coche al desguace.

A pesar de ello en Singapur, donde hay muchos millonarios y expatriados ricos, muchos no dudan en gastarse el dinero en coches. En total circulan unos 600.000 vehículos, un número muy elevado para una red viaria relativamente limitada.

Otras medidas incluyen controlar el número de vehículos en circulación y cobrar peajes en los ejes principales en las horas puta.

"Frustrante"

Las autoridades decidieron el mes pasado congelar el número de coches privados en circulación a partir de febrero y durante al menos dos años, una decisión polémica que disparó el precio de las licencias COE.

Para compensar estas duras medidas, Singapur tiene una amplia red de transporte público, pero el metro se ha visto afectado recientemente por retrasos y averías en plena hora punta que desesperan a los habitantes.

Un auto en Singapur es muy caro. AFP/END"El gobierno ha intentado limitar el número de coches en la ciudad pero el sistema ferroviario no es muy fiable", lamenta a la AFP Jason Lin, un jubilado de 66 años. "Si tomas un autobús, como hay tantos coches, tardas mucho, es muy frustrante".

Pero según Lam Pin Min, la ministra de transporte, la red está creciendo y "no será tan necesario tener coche" como hasta ahora, aseguró este mes en el parlamento.

Singapur tampoco ha hecho grandes esfuerzos para promover los coches eléctricos, a diferencia de Hong Kong, su rival financiera regional.

Aunque otras ciudades del mundo también intentan deshacerse de los coches, como Londres, parece difícil que apliquen medidas tan duras como las de Singapur.

"La COE no es una medida muy popular y cualquier gobierno que intente implementar medidas de este tipo en otros países podría perder las elecciones", asegura a la AFP Vivek Vaidya, un experto en transporte de la consultora Frost and Sullivan.

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