
La capacidad de la que dispone la municipalidad de Rivas para mantener limpia la ciudad es insuficiente. Y no se trata de un problema que se puede resolver solo con más presupuesto, mayor cantidad de empleados o adquiriendo más equipos de limpieza. Según las autoridades municipales, los habitantes de esta ciudad tienen arraigado un problema profundo: tirar la basura en cualquier parte.
Las estadísticas revelan que a diario las cuadrillas de limpieza de Rivas recogen 80 metros cúbicos de basura de las calles del centro y de la periferia, sin embargo, el esfuerzo de mantener la higiene y el ornato resulta nulo, pues “tardamos más en limpiar la ciudad que en verla sucia nuevamente”, asegura Mario Montiel Romero, responsable de Servicios Municipales.
En un afán por darle “brillo” a las calles del centro de Rivas, 12 obreros del plantel municipal con carretones, escobas y palas, empiezan su labor de limpieza desde antes que salga el sol, pero a medida que el reloj avanza y al ritmo de los ciudadanos que salen a las calles, la ciudad poco a poco se va ensuciando.
127 metros cúbicos de desperdicios diarios
Las cifras oficiales indican que Rivas produce a diario 127 metros cúbicos de desechos.
A los 80 metros cúbicos que logra recolectar la comuna, se suman unos 20 metros cúbicos de inmundicia, que terminan todos los días en los basureros clandestinos, y una cantidad similar que produce el Mercado Municipal, cuya limpieza está a cargo de la administración del sitio, además de los siete metros cúbicos que cada día genera la Zona Franca Gildan, situada en la periferia de la ciudad, y que son retirados por un servicio privado.
Puntos críticos y nacen botaderos clandestinos
De acuerdo con el funcionario, los puntos más críticos del centro de la ciudad son el área del comercio, la manzana que bordea la delegación policial de Rivas, y el sector del mercado.
“Eso demuestra que la ciudadanía aún no tiene conciencia del daño que hace al medio ambiente al botar la basura de manera informal”, señala Montiel.
Para la labor de limpieza, el área de Servicio Municipal dispone de dos camiones recolectores de basura, que se encargan de recoger una vez por semana los desechos de 6,040 domicilios de la zona central y de los 38 barrios periféricos.
“No pago” y basureros clandestinos
La municipalidad garantiza el “tren de aseo” a un costo de C$20 mensuales, pero solo 2,712 viviendas cumplen con el pago de este servicio.
Pese al esfuerzo de la municipalidad, no faltan los basureros clandestinos. Uno de los más molestos para los pobladores es el que está sobre la histórica calle de La Carrilera, a tan solo cien metros de la rotonda de Rivas, que une la Carretera Panamericana con la calle que va a Popoyuapa.
Otros botaderos ilegales se sitúan a la entrada del balneario La Galpa y en el barrio “Ulises Colombia”, de la esquina sureste del Parque Central, dos y media cuadras al sur. Según Montiel Romero, en el caso de La Carrilera, tardan más en dejar limpio el lugar que en volverse a llenar de basura.
“Cochinos” se amparan en la oscuridad
En el barrio “Ulises Colombia”, los vecinos aseguran que desde el 12 de mayo de 2011 han remitido quejas a la municipalidad, debido a que al lugar llegan a tirar hasta animales muertos. Los “cochinos” aprovechan que en el lugar no hay alumbrado público para llegar a arrojar los desperdicios, dicen los quejosos, por lo que demandan la instalación de luminarias en la vía pública.
Sin embargo, Rogelio Montiel, relacionista público del Silais de Rivas, dijo que cuando hay denuncias de este tipo, esa entidad del Ministerio de Salud interviene en coordinación con la Policía y con las alcaldías, “pero a la fecha no se ha recibido ninguna queja”, aseguró.
El funcionario reveló que, además, está surgiendo otro botadero ilegal en la calle La Bolsa, al sur del barrio La Puebla, que estaría convirtiéndose en un foco de contaminación para el cercano lago Cocibolca. “La gente llega a depositar basura en carretones halados por caballos a la orilla del río de En Medio, cuyas aguas desembocan en el Gran Lago”, comentó.
No hay monitoreo
Un ambientalista que habló con EL NUEVO DIARIO bajo condición de anonimato, señaló que una de las limitantes para evitar la proliferación de basureros clandestinos es que en las alcaldías no existe una red de monitoreo que dé seguimiento diario a estos sitios.
Por eso, a los cinco días de haberlos eliminado vuelven a surgir, “y quizá por las mismas personas que bien pueden ser procesadas penalmente por contaminación al medio ambiente, ya sea por alteración al paisaje, contaminación de fuentes de agua o por otros”, agregó el ambientalista.
Campañas de sensibilización en vez de multas
No obstante, el relacionista público de la Alcaldía de Rivas, Mario Alemán, consideró que para erradicar el problema de la basura es primordial realizar campañas de sensibilización a través de los medios de comunicación, para apelar a la conciencia ciudadana, dejando en evidencia los perjuicios que la basura trae a la población y a la naturaleza.
Valoró que con multar a los que ensucian la ciudad no se hace mucho, pues aduce que una vez que estos pagan, en represalia vuelven a botar basura de manera irresponsable.
En ese sentido, dijo que la municipalidad ha preferido trabajar en campañas de sensibilización en las que se intenta dejar un mensaje a los rivenses para que mejoren sus hábitos frente al ambiente. “El tema de la basura nos concierne a todos, y entre todos debemos mantener limpia nuestra ciudad”, concluyó.
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