
Casi un mes después de que una fuerte lluvia afectara decenas de casas en la capital, y obligara la evacuación de varias familias, cuadrillas de la comuna capitalina regresan al cauce El Borbollón a extraer los sedimentos que ocasionaron que el canal quedara casi a nivel de la carretera, y que sus paredes se fueran derrumbando por la falta de revestimiento.
En la parte más baja del cauce, entre Montefresco y Santa Helena, con la lluvia del pasado 29 de mayo, el caudal del cauce rebasó su capacidad, y no solo inundó viviendas y arrastró enseres, sino que destruyó las tuberías de agua potable, dejando a decenas de personas sin el servicio por casi dos días.
El cauce El Borbollón pasa por un poco más de una decena de barrios. Es extenso. Se prolonga más allá del kilómetro 25.1 de la Carretera a Masaya, y su importancia radica en que en conjunto con el “Cauce del Aeropuerto” (31 de Diciembre) concretan la Subcuenca III en el sector este de la capital.
Destaca entre puntos críticos
En 2009 se elaboró un Análisis Ambiental de la cuenca que fue financiado por el BID, en el marco del préstamo de US$13 millones para el programa de drenaje pluvial y gestión de desarrollo de la Subcuenca III de la Cuenca Sur de Managua, donde se determinaron 39 puntos críticos del drenaje en la capital, entre los que destacó el cauce El Borbollón.
Los problemas principales, según el estudio, son: la socavación y la erosión de los terrenos. El cauce en su mayoría no cuenta con revestimiento, se extiende a través de alcantarillas hasta el kilómetro 25 de la carretera a La Concepción.
También recibe aguas desde el lado de Esquipulas, para drenarlas hacia la capital. El análisis que se hizo indica que “el cauce tiene pérdidas en su tramo final, 2 a 3 km antes de la intersección con la Carretera Norte, afectando principalmente tierras agrícolas. Cabe mencionar que este tramo final es artificial, formado por diques sobre la superficie del suelo (…)”. Además de las afectaciones en las partes bajas, sitios como Valle Gothel y algunos puntos en Veracruz sufren daños por las escorrentías del cauce, que debido a los derrumbes se ha ensanchado hasta más de 100 metros.
Terrenos lodosos
En la casa de María Orozco, ubicada en el barrio Montefresco, luego de cada lluvia solo se puede salir al patio usando botas, el terreno queda fangoso y es apto para que proliferen los mosquitos.
En esta zona, con la última lluvia fuerte, varias familias fueron trasladadas a una escuelita, porque sus viviendas quedaron totalmente anegadas, y la falta de agua potable aumentaba la insalubridad. Previo a la lluvia, la comuna ejecutaba trabajos para revestir el cauce y darle mayor profundidad, pero lo poco que llevaban quedó totalmente destruido.
Además de eso, el único proyecto que se ha ejecutado en el barrio Montefresco no es de drenaje pluvial, sino de mejoramiento con adoquines, y el trecho construido es de 3,622.83 metros cuadrados más 150 metros lineales de cunetas, a un costo de un poco más de C$2.9 millones.
Otros pobladores como Antonio Tercero compara la situación desastrosa que viven con cada aguacero, a la del huracán Mitch, que pasó por territorio nacional en 1998.
Según datos de la comuna capitalina, casi 10,000 familias viven en zonas de riesgo, cercanas a los cauces.
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