• Mayo 6, 2008, 7:30 a.m.
Me parece que Thomas Kuhn fue quien dijo, a propósito de la inconmensurabilidad de los paradigmas, que los vencidos continúan dándole vueltas a sus ejes, como si no hubiese ocurrido nada, mientras los paradigmas dominantes ya no hablan de ellos o lo hacen pero con otros recursos epistémicos y hasta con un vocabulario diferente. Usaba de ejemplos la diferencia entre el paradigma de Newton (física mecánica) con el de Einstein (relatividad) y el de este con el de Bhor (cuántica). El decía, al final de sus días, que un paradigma no es superior a otro: sólo diferente y que luchan entre ellos para imponerse ante las comunidades científicas e ilustradas. Así que, no es que regresen los paradigmas perdedores, sino que ni siquiera se han ido.

De una reciente polémica entre dos marxistas: uno “duro” y el otro “blando” llevada a cabo en EL NUEVO DIARIO el 1, 8 y 15 de abril que coincidió en el tiempo con las revelaciones brindadas por La Prensa sobre las propiedades un ideólogo del izquierda (el 22 y el 26 del mismo mes) y, el derecho a réplica que éste ejerció en un noticiero televisivo (devolviendo a la agenda una vez más el viejo problema de la ética y de la revolución) decidí, expresar mis ideas sobre este entretejido al amparo de las ideas de Kuhn.

Para no ofender, ni calificar a nadie, llamaré al “duro” de tendencia trotkysta, el tipo a); al “blando” de tendencia socialista, el tipo b) y al “elástico” de tendencia gramsciana, el tipo c).

Expondré en forma numeral mis consideraciones, más bien en lo que los une a todos ellos.

1. Separar el mensaje del mensajero. Sólo del tipo c) sabemos algunas cosas que él alega privadas; de los otros dos, sabemos muy poco o casi nada, aunque del tipo b) yo en lo personal puedo dar fe de una pobreza franciscana y una honradez meridiana. Del tipo a) conozco algunas cosas personales, cuyo contenido no presentaré a la vista del público por el momento. Para todos los casos, ninguno de ellos estaría de acuerdo en que se hable de sus vidas privadas al máximo, para después ponerla en conexión con sus mensajes.

Falso: No se puede separar el mensaje del mensajero.

2. Es ético todo aquello que ayuda a los fines de un partido, ideología o causa y no lo es todo aquello que lo impida. Moral abstracta vs. Moral de partidos. Tipos a) y c) contra tipo b).

Falso: El poder carece de ética. La esencia de toda ética es la de ser traicionada y la mejor la que no puede decirse. La ética es para los desempoderados. Y para los poderosos, no existe más que como instrumento para mantener, aumentar o tomar el poder.

3. Hay una clase social (tipo a), alianza de clases y sectores (tipo b) o simplemente “pobres” (tipo c), que emanciparán a los demás (incluyendo a los enemigos) en virtud de algo especial y redentor que poseen, que puede ser su disciplina organizativa y carencia de propiedades, su vocación democrática o simplemente su aspecto y escasez de recursos en general.

Falso: Ningún grupo social tiene virtudes prometeicas; ninguno.

4. Todos los tipos creen que la Historia es el máximo tribunal que sólo ellos conocen. Hablan como si alguna vez estuvieron al final de ella y han regresado de la misma, llenos de lucidez a concientizar a los alienados que no pudieron viajar. Es una versión revolucionaria del viejo mito de la Caverna de Platón.

Falso: La historia no tiene dirección ni sentido; es autopoietica.

5. Una Vanguardia (grupo muy pequeño de personas lúcidas) hablan por los demás (sin consultárselo) ignorando sus diferencias, sus humores, sus cambios y hojas de vida. Son representacionalistas. Hablan en nombre de un proletariado platónico (ideal, perfecto y utópico), mudo y obediente con ellos, como en el caso del tipo a) y del tipo b) y en el de tipo c) con sus “pobres” igual de silenciosos y adocenados con él. Los dos primeros lo ocupan para oponerse al capitalismo y el tercero a la oligarquía, y todos a un imperialismo sin diferencias.

Falso: Nadie puede representar a nadie; ni siquiera a sí mismo porque el derecho a cambiar de opinión y a equivocarse, lo rompe.

6. Siempre el “otro u otros” tienen la culpa de todo. Se absuelven de entrada y por principio de cualquier responsabilidad de lo ocasionado que se ofrece a su espíritu crítico que lo rechaza y lo obliga a proponer una utopía salvadora.

Falso: “Uno” es el principal responsable de lo que sucede y el primer llamado a investigar, si lo que pasa realmente es un problema y, dos, dejar que se autoresuelva, si lo es. Si un problema tiene solución o no lo tiene ¿cuál es el problema?


7) Nada es más importante que la acción derivada de una certeza.

Falso: Nada hay más ofensivo para un revolucionario de cualquier velocidad que llamarlo a la quietud, al abandono, al desorden y a la indiferencia, ya no digamos a la serenidad y a la meditación. La acción en sí misma ya es pensamiento y no está separada de lo que se dice.

8) Nada más superior que resolver los problemas socioeconómicos con una revolución suave o dura. Para unos “la crisis de la Humanidad se reduce a la crisis de dirección del proletariado”, para el siguiente, la mejor manera de desarrollar al país es con una democracia participativa con rasgos socializantes y para el último, sólo una democracia popular, ciudadana y directa puede ser digna de superar el atraso político y económico.

Falso: Las soluciones, es el terreno favorito donde les encanta pelearse a los marxistas de cualquier signo: trotskos, socialistas o gramscianos. Pero ese es precisamente el problema, las soluciones venidas, todas, de paradigmas euronorteamericanos, cuyos representantes blancos y mestizos, se mueren por imitar.

9) La fuente de la solución de todos los problemas sociales y económicos es la socialización de los medios de producción y su respectivo control de parte de los trabajadores. El desarrollo de las fuerzas productivas derrumbará los Estados nacionales.

Falso: El tipo de propiedad no es garantía alguna de ningún tipo de felicidad ni justicia e irónicamente quien desarrolló las nuevas tecnologías y debilitó a los estados nacionales fue el capitalismo mismo. Por parte de los trabajadores, ahora son una minoría (un milagro como dicen algunos) en todas partes del mundo, tanto como las etnias y los aborígenes.

10) Si el tipo a) y b) tuvieran el poder del tipo c), la garantía de que no nos traicionará ninguno de ellos, con tanto poder entre las manos, es la racionalidad interna, justa y autosostenible del discurso.

Falso: Hay que controlar a los mensajeros que son los verdaderos sostenedores del mensaje. Si, por ejemplo, el tipo a) acusa el menor asomo autoritario, lo destituimos de inmediato, con la mitad más uno de los integrantes, como una vez le ocurrió de verdad a ese dirigente; si la táctica del tipo b), por muy buena gente que sea, es inadecuada a ojos de una mayoría significativa, la cambiamos para aliarnos con un enemigo en contra de otro peor; al tipo c), si sus discursos pierden encanto, lo despediremos sin más trámites.

11) La base de todo es la contradicción, una parte de la cual derrotará a la otra en virtud de encerrar en su seno una dirección histórica irreversible que la hace superior y prometeica. Al final habrá una reconciliación total entre la especie humana y la naturaleza. Recobraremos el paraíso que una vez perdimos.

Falso: Nadie sabe hacia dónde vamos, menos un cretino como yo.

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