• Abr. 5, 2013, media noche

Para ciertos sectores de la población salvadoreña, las maras le están ganando el pulso al Gobierno en la famosa tregua que decretaron hace ya más de un año. Y creo que llevan algo de razón.

 

La Policía salvadoreña registró el año pasado 2,576 personas asesinadas en ese país centroamericano, es decir 1.795 menos que los ocurridos en el 2011. Según las autoridades, esa disminución se debió a la negociación entre los jefes de las pandillas y a la actuación policial.

 

Sin embargo, diversos sectores consideran que los pandilleros no han dejado de matar, si no que han cambiado el modus operandi. Ahora, en vez de dejar a los muertos tirados en las calles, los entierran o los hacen desaparecer.

 

La Procuraduría para la Defensa de Derechos Humanos (PDDH) de El Salvador reconoce que las desapariciones son una nueva forma de expresión de violencia y de inseguridad en ese país, y desconoce a qué hechos atribuir ese nuevo fenómeno social.

 

El Instituto de Medicina Legal (IML) salvadoreño registró el año pasado 1, 612 desapariciones en todo el país, 48 menos que las reportadas por la Policía.

 

De esas personas, más de un centenar aparecieron muertas y más de 600 siguen en paradero desconocido. Los desaparecidos son jóvenes de entre 17 y 30 años. En 2013 esa cifra ha ido en aumento en algunos barrios casi en un 50 por ciento.

 

Pero el argumento de más peso que tienen los salvadoreños para dudar de la tregua es el tema de la extorsión. Los pandilleros nunca han dejado de chantajear e imponer el miedo en los barrios que dominan a cambio de dinero.

 

El Gobierno por su parte continúa con su opacidad informativa sobre la negociación, lo que a juicio de algunos analistas hace que los pandilleros sean los que marquen las pautas a seguir.

 

Si las cosas continúan como hasta ahora es difícil pensar que la violencia en El Salvador, será cosa del pasado, lo que sí está claro es que de momento, la historia sobre este “proceso de paz” la seguirán escribiendo los delincuentes desde la cárcel.

 

*El autor es Periodista, Máster en Comunicación por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Autor del blog "Tropecientas Palabras"

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus