• Mayo 2, 2013, media noche

Con el carisma que le caracteriza en los últimos años, el comunicólogo colombiano Omar Rincón aprovecha cada espacio que tiene como conferencista o profesor invitado en las diversas carreras de comunicación en pregrado y postgrado en América Latina, para compartir en clave sencilla su tesis sobre narrativas mediáticas, afirmando que la comunicación es entretenimiento, y que la gran promesa es entretenerse.

Su propuesta contrapone abiertamente las ideas del Premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa, quien, en La civilización del espectáculo (2009), plantea que la industria del entretenimiento está desplazando las letras por la imagen.

El autor de la antítesis de Vargas Llosa es uno de los comunicólogos contemporáneos con más popularidad e influencia en las escuelas de comunicación. Afirma que las teorías como proceso de formación están en crisis porque se dedicaron a cuestionar los contenidos de los medios desde una perspectiva “moralista”. Una práctica que se dio desde la escuela de Chicago, Palo Alto, Frankfurt y hasta en América Latina.

Señala que dichas escuelas criticaron la masificación de la cultura, y satanizaron el entretenimiento, cuando en realidad todos los estudios afirman que el entretenimiento ha existido desde los dioses griegos. “Siempre en la historia hay algo emocional. Lo que ha ocurrido es que las emociones se las hemos dejado a los medios”.

Rincón, admirador de Walter Benjamín, discípulo del padre de la escuela de Frankfurt, Theodor Adorno, dice que desde mucho antes Benjamín en La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica (1936) se adelantó en dar repuestas a la cultura del entretenimiento, pero poco prestaron atención a la tesis visionarias del discípulo menor de Frankfurt, inclusive el laureado peruano.

Las premisas de La civilización del espectáculo (2009) son una denuncia que no aporta en nada, porque le está diciendo a la sociedad actual que son unos bárbaros. “En realidad la actual sociedad sí está leyendo”, lo que ocurre es que las mediaciones “ya no son los libros; ¿por donde se está leyendo, sino por medio de los nuevos ecosistemas informativos: celulares, internet y televisión?”.

La tesis de narrativas mediáticas propone prestar más atención a la forma de contar que a los contenidos. Por ello el autor de Narrativas mediáticas desmonta el paradigma crítico en contra de la cultura de masas de la Escuela de Frankfurt. El entretenimiento es industria. La hegemonía cultural e ideológica que ejercen los medios, mercado y poder, a través de la industria del entretenimiento para mantener un orden dominante, tal como explica Ignacio Ramonet en La golosina visual y Tiranía de la comunicación; son posiciones moralistas sin propuestas concretas.

Rincón, que dedicó una de sus tres maestrías al estudio de la obra de Jurgen Habermas, uno de los principales exponentes de Frankfurt, toma distancia de esta escuela porque considera que propone una cultura elitista para el ilustrado. Y para despejar cualquier retórica, el comunicólogo colombiano afirma que el entretenimiento es una forma de vida, y por eso ahora es más importante que los medios presten más énfasis en la forma de contar historias, y tejer su propio estilo de contar. “Cada sociedad cuenta, a partir de lo que tiene, mitos y leyendas. Somos un cuento mediático”.

El colombiano confiesa estar más cerca de la tesis Cultura Mainstream, tal como expone el francés Fréderic Martel, asumiendo que en la actual sociedad contemporánea ya no hay retroceso hacia las letras, y que si en algo ha tenido éxito Estados Unidos ha sido en reproducir una cultura universal por medio de la industria del entretenimiento dominada por la imagen. “Hay que reconocer que el gran triunfo de los EU no han sido las armas ni su tecnología, sino la forma de narrar el espectáculo”.

Luego de haberlo tenido como profesor en la culminación del programa de Maestría en Comunicación y Periodismo de la Universidad Centroamericana, quisiera enfatizar lo valiosas que han sido sus pistas para repensar el análisis contemporáneo de comunicación en Nicaragua, y también para entender porqué la nueva generación de estudiantes de comunicación están prestando más interés al discurso visual, y menos atención a la formación teórica.

Al finalizar el encuentro, el profesor Omar, en voz baja me compartió: “No es que esté de acuerdo con lo que está pasando, pero mi función social es explicar este fenómeno. Usted éntrele por lo que los jóvenes están haciendo. Y luego persuádalos hacia su terreno”.

 

* Comunicólogo.

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