• Mayo 14, 2013, media noche

El Doctor Humberto Belli Pereira publicó el 6 de mayo 2013, en el diario La Prensa, un artículo comentando el libro ¨La fatal ignorancia¨, cuyo autor es el Doctor Axel Kaiser, definido como un joven intelectual chileno.

En su libro, Kaiser considera que los empresarios latinoamericanos no se cultivan a sí mismos y ven con desdén las manifestaciones culturales, las ciencias sociales y las humanidades; que menosprecian lo intelectual y dejan a los socialistas (la izquierda) el cultivo de tales manifestaciones.

Aplicando ese razonamiento a la evolución de Nicaragua a partir de los años 60, Belli considera que esa es la razón por la que surgieron movimientos marxistas como la ¨Teología de la Liberación¨ y otros similares en distintos países, que han impedido la consolidación económica de las ideas neoliberales, expresión que asocia con el término ¨democracia¨.

El libro contiene una postura maniquea que postula la lucha ideológica entre dos concepciones intelectuales opuestas: el libremercado y el socialismo. La obra finaliza con este llamado de atención radical a la clase empresarial: ¨Si se abandona la cultura al predominio de las ideas socialistas no nos quejemos después de que la economía sea cada vez menos libre y que el progreso se estanque¨.

El artículo de Belli me recordó otro de Mauricio Salgado Oyarce, sociólogo de la Universidad Alberto Hurtado (Chile), Doctor en Sociología de la Universidad de Surrey (Inglaterra), e investigador del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona (España), publicado en la revista chilena Red Seca con fecha 27 de abril de 2011, donde critica una carta que Kaiser envió en 2011 al director del diario chileno El Mercurio.

En su artículo, Salgado-Oyarce define a Kaiser como un joven abogado chileno, defensor de la escuela austríaca de economía, insigne representante de la intelligentsia conservadora y uno de los mejores exponentes de la derecha chilena más militante.

En su carta, Kaiser ataca al intervencionismo estatal reflejando la tesis Neoliberal que señala que en las economías debe imperar el libremercado, sin intervención estatal. Respecto a esa posición, Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía 2001, señala que los mercados nunca han sido abiertos, ni competitivos ni libres.

Kaiser propugna la reimplantación del mecanismo obsoleto del ¨patrón-oro¨, basándose en una decisión del Parlamento de Utha, EU, de reintroducir el oro como moneda de curso legal, aún cuando los promotores de esa ley la consideraron una mera acción simbólica sin pretensión de cambiar las cosas.

Como en las economías modernas los bancos centrales determinan la cantidad de papel-moneda en circulación, los promotores del libre mercado propugnan la menor intervención estatal posible en la determinación del dinero y su valor, y Kaiser está convencido de lograrlo con el patrón-oro.

Salgado-Oyarce responde lo siguiente:

-La libertad relativa de los institutos emisores permite mejores respuestas en los ciclos económicos, apreciando o depreciando el valor de las monedas o inyectando directamente circulante en la economía a fin de estimular la inversión y el consumo, como lo hace la Reserva Federal en EU.

-El patrón-oro tiene todas las desventajas de cualquier sistema rígido de convertibilidad, donde los estados quedan sin margen de acción para responder a los ciclos económicos.

-El oro no representa un valor estable ya que por ser un commodity su precio ha fluctuado históricamente por cambios en la oferta y demanda del metal que no guardan relación con las necesidades de la economía. A lo anterior debe agregarse el carácter especulativo creado por inversionistas que han visto al oro como un refugio de valor.

-Desde la eliminación del patrón-oro en 1971, el precio del oro ha crecido entre 12 a 15 veces, en tanto que el precio de bienes y servicios creció 3 a 5 veces. Por tanto, controlar el precio del oro de esta alza habría requerido un proceso deflacionario de los precios de los demás bienes, en una escala no vista desde la Gran Depresión (1929-1933).

Concluyo este artículo destacando el comentario final del artículo de Salgado-Oyarce, quien utiliza uno de los conceptos de Gramsci al declarar categóricamente que la carta de Kaiser pone en cuestión, una vez más, la calidad de los ¨intelectuales orgánicos¨ de la derecha chilena.

 

* Economista

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