• Mayo 14, 2013, media noche

Varias veces me han dicho que tengo suerte de no vivir en un país musulmán, porque si así fuera, ya me habrían hecho picadillo muy fino por publicar mis ideas contra la religión. Es cierto. También tengo suerte de no haber nacido en tiempos de los emperadores Teodosio o Justiniano, o en tiempos de la Santa Inquisición, pues en ese caso habrían sido los cristianos quienes me habrían hecho picadillo.

De igual manera, los predicadores cristianos son afortunados de no haber nacido en Roma en tiempos de Nerón, pues habrían terminado en el circo devorados por los leones, crucificados, colocados como piras humanas alumbrando las calles de la ciudad, o de alguna otra horripilante manera.

Todo lo anterior es cierto, pero no viene al caso; pienso que quienes eso afirman no desean en realidad volver a esos tiempones, aunque por sus expresiones dan la impresión de que sienten nostalgia por ellos. Ese tipo de barbarie agrede a las personas, las que tienen derechos.

Algunas personas me han dicho que cuando ataco sus ideas religiosas lo que realizo es un ataque personal. Eso no es cierto. Yo nunca he agredido a nadie ni violentado sus derechos por causa de sus ideas. Yo ataco ideas con frecuencia, pero nunca ataco a las personas.

No entiendo qué significa la frase “tenés que respetar mis ideas”. Yo respeto a quien las profesa, pero no las ideas mismas. Existe todo tipo de ideas. Algunas de ellas son repudiadas por la mayoría de las personas y otras más bien aceptadas por casi todos. No hay manera de determinar cuáles son las ideas que se deben respetar y cuáles no. Opino que no se debe respetar ninguna, pues las ideas no tienen derechos. Las personas, en cambio, deben respetarse todas; todas tienen derechos. ¿Respetaría usted la idea de que la esclavitud debe legalizarse? ¿Respetaría usted la costumbre de la ablación del clítoris? ¿Debe respetarse la idea de que las mujeres no tienen derecho al voto?

El mundo de los humanos cambia constantemente a causa de que no se respetan las ideas; eso es algo bueno. Lincoln no respetó las ideas de los esclavistas del sur de los E.E.U.U. Ghandi no respetó las ideas colonialistas de los ingleses. Jesucristo no respetó las ideas del imperio romano. Con ello no hicieron nada malo. Quienes cometieron falta fueron aquéllos que violentaron los derechos humanos de Lincoln, Ghandi y Jesucristo; los tres, al igual que muchas otras personas, fueron asesinados por sus ideas.

Los derechos de las personas deben ser sagrados, pero que quede claro: las ideas no tienen derechos.

 

* Ingeniero y músico

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