• Mayo 22, 2013, media noche

El domingo pasado almorcé en San Juan del Sur, en La Talanguera, con los analistas políticos de Acoyapa y los miembros del cuadro dramático de la Peña El Bejuco.

 

Teníamos más de un año de que no conversábamos. Hablamos de todo: de economía, política, literatura, etc. Acordamos reunirnos cada tres meses en La Talanguera, pues todos mis paisanos me manifestaron que para estas reuniones les gustaba más San Juan del Sur que Acoyapa.

 

Cuando estábamos analizando la visita de Obama a Costa Rica uno de los analistas políticos de mi pueblo dijo que por fuentes dignas de todo crédito sabía que el líder empresarial nicaragüense Chayito Aguerri se había reunido a solas con el presidente estadounidense, pero expresó que desconocía lo que habían conversado ambos personajes.

 

Ante la pregunta sobre lo que podrían haber platicado Barack y Chayito, uno de los actores del cuadro dramático de la peña manifestó que ante la imposibilidad de conocer realmente el contenido de la conversación debíamos acudir a la imaginación –debíamos imaginarnos lo que conversaron– pero mediante la escenificación del diálogo, pues el teatro, más que el conocimiento que nos puede proporcionar una narración lineal, permite la vivencia de la conversación, es decir, permite “presenciar”, “vivir” lo que supuestamente conversaron Barack Obama y Chayito Aguerri.

 

El director del teatro de la peña, antes de que se levantara el telón, advirtió a los presentes que si esta “imaginación teatral” se pareciera a la realidad sería pura coincidencia, e insistió en afirmar que Chayito es un personaje imaginario.

 

Al levantarse el telón apareció Chayito abrazando a Barack Obama con la misma sonrisa, con la misma alegría, con el mismo entusiasmo con que suele abrazar a Bayardo Arce en Managua. Se comentó entre los espectadores que tanto era su entusiasmo que Chayito quedó por algunos segundos colgado del pescuezo de Obama.

 

Después de escucharse la palabra “acción” se levantó el telón y se produjo el siguiente diálogo:

 

OBAMA: “Gusto de verte, Chayito. ¿Cómo está tu familia?”

CHAYITO: “Muy bien, gracias. ¿Cómo está la Michelle? ¿Y tus encantadoras hijas Malia y Natasha?

OBAMA: “Antes que nada Chayito, quería felicitarte por la excelente labor política que estás haciendo en Nicaragua. Si no fuera por vos, Ortega se hubiera radicalizado, causando graves perjuicios al pueblo nicaragüense”.

CHAYITO: “Ve Barack, Ortega y yo todo lo consensuamos –hemos consensuado casi setenta leyes– aunque debo reconocer que es un hombre difícil porque a veces trata de salirse del consenso. Y con toda sinceridad quiero decirte algo: si no fuera por mí las cosas serían distintas”.

OBAMA: (con cara de sorpresa y admiración) “¿Setenta leyes?”. ¡Qué bárbaro! “¿Y cómo lograste todo eso?”

CHAYITO: “Aplicando aquello de que con paciencia y con saliva un elefante se la metió a una hormiga”.

OBAMA: “¡Qué excelente metáfora! No hay duda que eres un fabulista clásico”.

CHAYITO: “Desde hace muchos años decidí poner todos mis enormes conocimientos y mi preclara inteligencia al servicio de Nicaragua”.

OBAMA: “Ya me informó nuestra embajadora Phyllis Power que en Nicaragua no hay oposición política, que eres el único interlocutor de Ortega, y que sobre tus espaldas recae la responsabilidad de defender la democracia, la seguridad jurídica, el respeto al derecho de propiedad, la libertad prensa, la libertad de empresa y los derechos humanos de los nicaragüenses”.

CHAYITO: “La verdad es que diario, de día y de noche, vivo defendiendo esos principios. Pero quiero decirte algo más: asesoro a Ortega en asuntos económicos. Con mi asesoramiento hemos logrado conquistas importantes. Te voy a dar unos pocos datos. Nuestra macroeconomía está más sólida que nunca; nuestras reservas internacionales están en cifras récords y aumentan constantemente. Estoy vigilando muy de cerca la política monetaria. La inflación la tenemos controlada. La pobreza extrema ya no existe en Nicaragua. El analfabetismo casi ha desaparecido. El crecimiento del PIB es indetenible. Nuestras exportaciones están creciendo vertiginosamente. Nicaragua se ha convertido en uno de los destinos turísticos más importantes del mundo, no solamente por nuestras bellezas naturales sino porque la seguridad ciudadana es la más alta de los países latinoamericanos. En fin, en Nicaragua se respira prosperidad y fe en el futuro”.

OBAMA: “Bueno Chayito, te felicito. Pero quiero hacerte una pregunta: ¿cuánto tiempo te queda al frente del Consejo Superior de la Empresa Privada Nicaragüense (COSEPRINIC)?

CHAYITO: “Hasta que me muera. Mis reelecciones sucesivas están aseguradas. Me encanta, me fascina la reelección”.

OBAMA: “Me gustaría que me visitaras una vez al mes en la Casa Blanca para cambiar impresiones sobre temas principalmente económicos, y de paso quisiera que me le dieras alguna que otra asesoradita a Timothy Geithner, Secretario del Tesoro, y a Ben Bernake, Presidente de la Reserva Federal”.

CHAYITO: “Con mucho gusto te visitaré en Washington una vez al mes, pero mantengamos mis visitas en secreto pues no quiero despertar envidias. En Nicaragua hay mucha gente que a Ortega y a mí nos envidian”.

OBAMA: “De acuerdo”.

 

Después de esta conversación se bajó el telón y Obama emprendió su viaje de regreso a la capital estadounidense. Durante el viaje Obama estuvo hablándoles a sus asesores de la cautivante personalidad de Chayito, de su sorprendente capacidad intelectual, de su fuerte liderazgo empresarial y de su apasionante y desinteresado servicio al pueblo nicaragüense.

 

Al día siguiente Obama le dijo a Michelle que lo que más le había impresionado de su viaje a San José de Costa Rica había sido la franciscana como conmovedora humildad de Chayito Aguerri.

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