• Jun. 4, 2013, media noche

 

Eddy Zepeda Cruz

 

“La evidencia científica sugiere dar valor al Riesgo-Beneficio y optar por lo posible”. H.E.

 

Decir que fue un acto heroico, digno de emular, podría ser posible. Decir que es algo propicio para generar angustia colectiva, sobre bases no confirmadas por la ciencia todavía, también lo es. El ejemplo de la crisis colectiva que llevara a suicidios masivos en Colombia cuando se descubrió el factor heredo familiar (genético) del Mal de Huntington hace años, nos debe hacer pensar responsablemente al propagar este tipo de noticias. Nos referimos a la decisión de una artista famosa de arrancarse los senos para evitar el cáncer.

En una sociedad donde el marketing convierte todo en oro, como el cuento del mago, estas decisiones deben ser analizadas despacio y con calma. Hablar de Prevención en el caso de las enfermedades genéticas (heredadas por nuestros padres o familiares de generaciones anteriores) no quiere decir necesariamente que no la padeceremos un día. Quizás logremos retardar su diagnóstico hasta un momento en que el daño que nos provoquen sea el menor posible.

El Gen, estructura de las células que recibimos de nuestros padres al momento de la concepción, siempre estará presente en el futuro ser humano al nacer. El color de los ojos, del pelo, de la piel, el caminado, la risa, los gestos, y posiblemente hasta la opción sexual, vienen determinados por esas estructuras en nuestro organismo. El comportamiento, la conducta, la personalidad, el temperamento, puede que sean características individuales con influencia genética y también con el estímulo del medio en que crecemos y nos educamos.

La teoría multifactorial (muchas causas) de las cosas también se aplica en este caso. Un niño o niña que crece en un hogar lleno de violencia y costumbres de riesgo (deshonestidad, trampas, mentiras, etc.) reproducirá estos antivalores en su etapa de crecimiento y desarrollo, salvo raras excepciones.

Otro ejemplo, la diabetes o azúcar, es un mal que marca a las futuras generaciones de padres que la padecen, apareciendo o siendo diagnosticada temprano o tarde en la vida, en dependencia del cumplimiento o no de medidas preventivas como dieta, actividad física, no consumo de tabaco y alcohol, etc. La decisión entonces es hacer prevención para retardar la aparición del diagnóstico, siendo casi seguro que un día aparecerá la enfermedad, puesto que es de tipo genética, excepto que la persona fallezca de manera muy temprana o muy joven. Lo genético es intrínseco en el ser humano, y se considera como Factor de Riesgo no modificable a la hora de evaluarlo. Quizás más adelante la ciencia logre cambiar esta realidad con los estudios en células madres que están en proceso. Está por verse.

Hablando de demencias (por Alzheimer u otras causas) no es posible cercenar o arrancar la parte del cerebro donde se producen los daños que llevan a producir la enfermedad. Tampoco se tiene la tecnología para invadir con radiaciones u otro método en el área donde las neuronas están alteradas, sin dañar las células vecinas. Intentos con el Mal de Parkinson se han hecho, sin éxito todavía. Se depende entonces de terapias farmacológicas para lograr mejorías, pero no cura. Miles de expertos han coincidido en las siguientes recomendaciones para detener el avance acelerado de los daños en el paciente:

Control de la presión arterial. Control del sobrepeso u obesidad. Evitar alcohol y tabaco (gesta heroica de parte de los que intentan educar en estos aspectos cuando los mismos periódicos de circulación nacional dedican páginas enteras a su promoción y consumo). Control de colesterol y grasas malas. Control de la diabetes o prediabetes. Incremento de la Actividad Física. Todas estas medidas sencillas y de bajo costo se pueden difundir y aplicar a todos los niveles y grupos sociales y estaríamos previniendo o retardando las enfermedades de tipo genético, congénito o adquiridas.

Las clasificaciones son asuntos didácticos, más que prácticos. Otras medidas factibles, dentro de las llamadas Terapias No Farmacológicas, en la prevención de enfermedades cognitivas o mentales son: leer, escribir, dibujar, escuchar música, elaborar pequeñas historias con fotos o imágenes, armar rompecabezas, crucigramas o sudokus, jugar dominó, tablero o ajedrez, hacer gimnasia cerebral (cambio de manos para uso del reloj, uso de ambas manos para escribir, peinarse, etc.).

Otra forma de evitar estas enfermedades es la Consejería Genética, ya existente en nuestro país. De sospecharse que podemos engendrar un ser humano con este tipo de males lo mejor es adoptar. Simple.

 

* Médico

eddyzepeda07@yahoo.com.mx

 

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