• Mayo 9, 2008, 6:30 p.m.
Cuando uno busca una casa, lo primero que se pregunta es sobre la calidad de los vecinos ¿Serán buenos vecinos?, o esas personas que no conoce también se harán la misma pregunta sobre los futuros moradores de la casa en venta o alquiler.

Los vecindarios urbanos son ahora laberintos, llenos de toda clase de dramas. Quizá su familia no sufre de violencia intrafamiliar, sino de respeto, alegría y amor, pero el destino puede ubicarla junto a una pared que no detendrá del otro lado, la turbulenta vida de otra familia, a lo mejor con un padre alcohólico o una madre con hijos sin control, agresiones, gritos y llantos pasarán a sus espacios.

Con una situación así, no sólo se verá afectado por el ruido sonoro soez y violento, también por el sentimiento que le provocará el saber que otros sufren y que en determinado momento lo pueden llevar a involucrarse por solidaridad. Será un dilema.

Pero además, puede ser que la casa a alquilar o a comprar, está junto a un taller de mecánica donde el sonar metálico de golpes sobre hierros, será una constante que hará vibrar los tímpanos de sus oídos; lavan piezas con gasolina y ese olor invadirá sus espacios…y piénse cuando aceleran los motores, la niebla gris del escape será un aditivo para sus pulmones. Si es un taller de carpintería, el chirriar de sierras y golpes, le restarán tranquilidad para escuchar televisión, música o le obligarán a gritar en una conversación.

Por ahí, no se ha dado cuenta que la casa que ha escogido está junto o muy cerca de un molino…, seguro que tomará la almohada para calársela en su cabeza, pero no será fácil volver a conciliar el sueño, pues, el martillar del pistón de un motor sonará siempre en su cabeza, y le subirá hasta por las patas de la cama.

Qué me dice si esa casa que ocupará con su familia, está cerca de un templo evangélico…Bueno, la palabra de Dios es agradable escucharla y si usted es un adepto a una de las iglesias, pues simplemente no habrá ninguna consecuencia.

Pero ¿y si no lo es?. Por lo general, los evangélicos cantan y oran a gritos por parlantes de cuatro mil y más voltios, y no se contentan con tener el sonido en el interior del templo, ubican bocinas en el techo para irradiar a los gentiles el contenido de sus cantos y prédicas. Esto ocurre en las noches, pero hay iglesias que por temporadas lo hacen toda la noche,  es lo que llaman vigilia, en algunas ocaciones por la madrugada, las horas del más profundo sueño.

Lo anterior lo viví una temporada, un tiempo que trabajé bajo presión y para cumplir trabajaba hasta la medianoche, debía tomar el primer bus para viajar a otra ciudad donde estaban las oficinas que recibirían mi trabajo. Es decir, dormía 3 ó 4 horas. En una ocasión me armé de paciencia y fui a verificar el culto; en éste sólo habría 8 personas, en el interior sólo se percibía la voz natural del pastor, en tanto, el chillar de unos conos estaba en el exterior del techo, seguro que todo el vecindario estaba obligado a oír la retahíla religiosa del predicador.

Lo mismo ocurrirá y será aún más tensionante si la casa que desea vivir tranquilo con su familia, está junto o muy cerca de una cantina o expendio de licor. Los escándalos estarán a la orden del día y la noche, al oído inocente de sus hijos e hijas llegarán frases soeces y obscenidades. Es posible que se escenifique hasta un ‘bochinche’ y las piedras impactarán en el techo. Afuera habrá lesionados, lamentos y sangre; luego ruido de sirenas y policías. Estos lugares son proclives a los robos con fuerza, de manera que sus bienes no estarán seguros, y los tomadores consuetudinarios le orinarán hasta las puertas de su casa.

Esa misma intranquilidad se la cultivará una familia que acostumbre a topar el volumen de un equipo de sonido y realiza tertulias con alcohol toda una noche. Hay de las que madrugan, por supuesto se acuestan a la hora de las gallinas, y contrario a su horario de descanso, se verá torturado por el alto volumen de equipos de sonido.

Otro de los ambientes adversos con el que se podrá encontrar en una nueva casa, será que alguno de sus vecinos tenga junto a la cerca que colinde con la suya, un criadero de cerdos y aves de corral. Los olores desagradables le arruinarán el apetito, y tendrá que olvidar el comedor y buscará encerrarse en el dormitorio para comer un poco más tranquilo. Esto también lo estoy viviendo, y se pueden imaginar lo desagradable que es.

Y todo esto puede ser más grave si usted cuenta en su familia con alguna persona hipertensa, con problemas cardiovasculares, dolores de cabeza o migraña. O incluso usted mismo puede andar en sus oídos un grillar permanente.

Es difícil lidiar con estas situaciones, aunque algunas leyes señalan prohibiciones y sanciones, pero no querrá usted denunciar a un vecino para no tenerlo de enemigo pues la convivencia de su familia en el vecindario será más difícil y hasta le podrían sobrevenir venganzas.

Una señora me expuso el problema de un extranjero que con frecuencia arma sodomías por la noche; ella es hipertensa y por eso tenía la frente brillante por un ungüento. Su hija es maestra y así desvelada debe ir a dar clases. Otro de los vecinos expuso que sus niños le gritan a medianoche: ¡papá, vaya a callar a ese señor! Al siguiente día, con ojeras se presentan a sus clases.

Otra casa frente a la del extranjero que mencionaba, tiene a un anciano de casi más de 100 años, que yace postrado en una cama desde hace unos tres por una fractura. El centenario hombre grita a medianoche, sus familiares aducen que producto de los desvelos que provocan las pachangas del mal vecino, su reloj biológico se ha invertido: despierto en la noche y dormido en el día, esto impone el mismo ritmo a los familiares que lo cuidan.

Estos escenarios o situaciones se viven cotidianamente en los sectores populares, de capas en extrema o pobreza relativa e incluso en zonas de clase media. Es una cuestión de cultura, pero algo se debe hacer, es un problema de salud y tal vez generador de violencia.

Hay varias leyes que señalan prohibiciones y sanciones. Pero no llame a la Policía pues es en vano, es probable que también se encuentre con que el vecino tiene poder económico, influencias en políticos y en las autoridades. Más en este país, donde los políticos y jueces leen como la guardia somocista y al final la aplicación de la ley puede caerle al usted.

Tendrá mucha suerte si vive entre vecinos de buenas costumbres y que respetan el descanso del prójimo, a eso mismo usted corresponderá con el mismo comportamiento. Los que viven en tormentosos sitios como los descritos antes, sólo les queda volverse masoquistas para aguantar complacientemente.

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