• Ago. 15, 2013, media noche

Recibí del General Humberto Ortega Saavedra su reciente libro “La Odisea por Nicaragua”, con una dedicatoria relacionada al Acuerdo de Paz de Sapoá, que está en su XXV Aniversario. Siendo el único Exdirector de la Resistencia Nicaragüense firmante de Sapoá que vive, y habiendo sido partícipe en muchos de los eventos acontecidos desde que era un muchacho en 1977, considero que debo comentar sobre el libro, para contribuir a preservar la Paz en nuestro país, que hace posible la libertad, la democracia y el progreso.

Naturalmente, como provengo de una familia conservadora desde la fundación del Partido Conservador en 1851 (cinco generaciones), mi óptica es diferente a la del guerrillero sandinista en relación con los acontecimientos antes de la llegada al poder de Somoza en los años 30 del Siglo XX. Pero a partir de allí, considero que el libro refleja de forma coherente y objetiva los principales eventos políticos y militares hasta nuestros días.

Hay que reconocer que tanto conservadores como sandinistas llevaron a cabo la lucha armada contra la dictadura de los Somoza, pero el Partido Conservador terminó las acciones armadas a partir de la masacre del 22 de Enero de 1967, mientras el FSLN fue capaz de multiplicar a dirigentes dispuestos a tomar las armas, a pesar de haber perdido a muchos de ellos. Eso catapultó al FSLN al frente de la oposición a Somoza hasta su derrocamiento.

Comparto con el General Ortega que la Unidad Nacional fue el factor determinante que hizo posible el triunfo sobre la dictadura, en particular la integración de la Junta de Gobierno y el gabinete con representantes de la oposición conservadora y de la empresa privada, con un Programa de Pluralismo Político, Economía Mixta y No Alineamiento.

Creo que el peor error político del FSLN después del triunfo, fue haber roto esa Unidad Nacional y hecho a un lado el Programa ofrecido al pueblo. Independientemente de la política del Gobierno de los Estados Unidos, si se hubiera mantenido esa alianza no se hubiera desarrollado la guerra entre hermanos nicaragüenses, porque los exGN nunca tuvieron legitimidad.

La oposición conservadora demostró ser capaz de tomar decisiones propias e independientes en el momento más importante: Detener la guerra en Sapoá. Dos de los tres Directores de la Resistencia Nicaragüense que negociamos y firmamos la paz fuimos posteriormente electos Presidentes del Partido Conservador (PC): Adolfo Calero y Alfredo César.

Quiero dejar clara una diferencia con el Compendio del General Ortega: La enorme desconfianza en la transparencia de los resultados de la elección de Febrero 1990, llevó al Directorio de la Resistencia Nicaragüense a decidir no desarmar a los comandos hasta confirmar que se habría respetado la voluntad popular. No fue una decisión de los Estados Unidos.

Es encomiable la admisión de los errores cometidos por la Dirección Sandinista en los años 80: “El apoyo que brindamos a la guerrilla salvadoreña trajo altos costos a nuestra seguridad nacional”. “El choque muy frontal con la Iglesia, y las acciones repugnantes para desprestigiar a algunos religiosos”. “Las políticas económicas paternalistas, que fomentan en la población el grave vicio de la dependencia del Estado, que no puede responder a todo lo deseado por el pueblo necesitado”. “Discursos de nosotros los dirigentes, extremadamente radicales y excluyentes”. “Nuestras actitudes cuando son soberbias y autosuficientes, autoritarias y abusamos del poder”. “Los actos de corrupción, aunque excepcionales, que en distintas esferas del Gobierno se presentan, en particular cuando aplicamos en 1990 la justa medida y ley de justicia y orden, conocida luego como Piñata, situación que ensucia el ejercicio probo, que en general el Gobierno sandinista ejerció”.

Este testimonio del General Humberto Ortega Saavedra, único miembro vivo de la primera Dirección Nacional del FSLN en 1969, herido en combate y estratega del triunfo sobre los Somoza, tiene un gran valor para la reconciliación en Nicaragua. Por eso, a pesar de que ambos chocamos frontalmente en varias ocasiones desde el 20 de julio de 1979 en que nos conocimos, lo aprecio y respeto por su entereza y capacidad de poner a Nicaragua por encima de las diferencias políticas.

 

* Exdirector de la Resistencia Nicaragüense, firmante del Acuerdo de Paz de Sapoá. Presidente del Partido Conservador (PC)

 

 

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