• Ago. 28, 2013, media noche

 

Honda, profunda y estresante es la preocupación de las señoritas divas del Jet set pinolero ante el dilema de seleccionar las vestimentas y artilugios que deben lucir en las fiestas agostinas. Una cosa es definitiva: tienen que ser de Extremo impacto.

Los sesos de las bellas se agitan como si fueran trapos en lavadora. La Waleska Masloba está de infarto. Los creadores de imagen dan muchos consejos en los diarios: que el “Efecto Arco Iris” por aquí, que el “Chic de Luxe” por allá, que el “Lactomikis” en los senos, que el “Look Nude” por debajo y que el “Beau pompis” por atrás. Total, hay de todo, pero lo difícil es escoger. Y para colmo, han salido otros productos de especial consideración, por ejemplo el “Tetisbag” y el “Kalostrokit en tandem”, ambos hacen levitar los senos sin necesidad de rezos, lances místicos, grúas, ascensores, poleas y cables. Pero lo máximo es el “Chetislover”, una prenda que realza el frontispicio venusino y de “ipegüe” mejora la actividad sexual.

Los asesores de imagen proliferan como el dengue. Son los modernos gurúes del fashion, sus consejos valen mucho más que los de Francisco Papa. Caminan como ballerinas, parecen cabritos locos, la temporada los mantiene angustiados, son “un manojo de nervios”.

Ellos, como Pigmalión, fabrican mujeres bellas para el “fashion”. Sucede sí, que Pigmalión se enamoró de la bella que esculpió, pero los Pigmalión de “in” -como Narciso-, solo se aman a sí mismo con desmadejada y lánguida pasión. Al fin y al cabo, dentro de nuestra mediocridad rebuscada, ellos son los tiranuelos que imponen a nuestras coquetas damiselas una forma de valorar la vida a través de máscaras y trapos que ocultan la zafia realidad.

Los periódicos y medios en su charco. Porque… ¿Qué sería del “fashion” si ellos no suenan castañuelas y panderetas para darle aliento? Y hay que ver los hermosos billetes verde-pavo que esto produce, los “biyuyos” constituyen la palanca que tanto necesitaba Arquímedes para mover el mundo.

Nuestras bellas son como las mariposas vagarosas, necesitan mucho colorido corporal. Para nuestro Agosto se imponen los colores azules, fucsias, morados, pistachos, ojoche, mamón, naranja agria, chiltoma, tigüilote y berenjena. Ahora bien, para acrisolar a la Femme Fatale y darle una mirada “smoky”, estrambótica o chojística, nada mejor que uno de esos “eyeliner” de betún perlado, que deja toda las órbitas como de cocoroca desvelada, mapache triste, o de oso panda engomado. Lo que cuenta en esta faceta es “la caída de ojos” o “golpe de pestaña” de que disponga la bella. Un “ying yang” a todo meter y a todo sacar.

Pero vea amigo lo que son las cosas, ya salió un tal Mauro Saccoceiro adornando los ojos con pestañas color tierra, lodo de petróleo, amarillas, doradas con un tono semicursi “nude” chicloso, de menta bronceada.

La bisutería recomendable para Agosto es similar a la que trajo la gente de Colón; vidrios y piedras chillantes, baratijas burbujeantes… Y cuanto más largo el churute y el guindandejo más apetecidos deben ser. Para todas estas cosas la tarjeta aguanta.

¿Y dónde dejamos a los bellos? Hasta un nuevo concepto de hombre nuevo se ha inventado (Olvídese de aquello de los valores que tanto preocupaban), Hoy el hombre nuevo tiene una nueva masculinidad que se realiza con su forma de vestir en relación con su visión del mundo. “Esto implica -dice el teórico- la utilización de colores y telas estampadas en “smoking”. Con esta ropa el hombre nuevo puede disfrutar del mar, de tardes libres y navegar en bote”.

Bellas y bellos ahora tienen que ser modelos de escaparate… No menospreciemos, pues, al pobre sujeto que pasea por las calles con un doble cartel que le oprime el pecho y la espalda haciéndole propaganda a cualquier baba de perico.

Como hicieron las hermanastras de Cenicienta que se mutilaron los sabañones para que les entraran las zapatillas de cristal, más que eso están dispuestas a hacer nuestras bellas y bellos para lograr conquistar el soñado glamour.

Y lo último, vale la pena que nuestras chicas participen en tan “cultos” eventos de belleza, puesto que las que logran coronarse, de inmediato se acuerdan que tienen que cumplir una “función social” con los pobres, cuestión que antes les valía charra.

Desde el cielo Minguito se relame del gusto y se frota las manos ante tanta devoción a sus beatíficas funciones de inquisidor redomado.

* Catedrático de periodismo

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