• Sept. 18, 2013, media noche

 

 

Este fin de semana largo tuve la oportunidad de ir a disfrutar de la playita junto a amistades y familiares. Entre algunas de mis amigas se encontraba una en particular, que trabaja en una clínica de estética, la cual yo frecuento de vez en cuando para realizarme mis limpiezas faciales.

Entre las pláticas que sostuvimos hubo algunas muy interesantes, porque ella me terminó de confirmar lo que muchos ya sabemos, más bien me recordó la importancia de cuidar la piel. Una frase que me quedó grabada fue: “Las bronceadas de hoy son las arrugas de mañana”. ¿Fuerte no? Pero efectivamente muy cierto.

A la mayoría nos encanta cuando vamos a la playa, broncearnos… pero yo no diría broncearnos, más bien carbonizarnos. En lo particular, cuando tengo la oportunidad, no voy a mentir, me encanta tomar el sol, es divino ese colorcito que te queda en el cuerpo y lo bonito que se te ven los brazos y las piernas con esas sombras que te producen el color más oscurito.

Pero realmente tenemos que ponernos a pensar en el mañana, en nuestro cuerpecito a largo plazo y el daño que ocasionamos en nuestra piel cuando nos bronceamos en exceso o bien cuando no nos protegemos del sol.

Admito que a mí me gustó recibir sol y realmente recibir un poco no es malo, de hecho, el sol es vitamina para nuestra piel, lo importante es no abusar de él y tomarlo en horarios debidos y con la debida protección.

Los mejores momentos para recibirlo es entre las 9:00- 11:00 a.m. En esos horarios el sol no es tan agresivo, asimismo, es súper importante que siempre usemos algún tipo de protector. Yo nunca me bronceo el rostro, siempre utilizo mi protector solar (el más fuerte que encuentre) y luego me aplico bronceador en el cuerpo.

 

El bronceador aunque te ayuda a adquirir un color bonito también contiene protector que te protege la piel, es decir, es menos dañino que simplemente broncearte sin ningún tipo de producto o como muchas mujeres lo hacen, con cerveza o productos caseros.

No te broncees en una sola tanda, procura hacerlo poco a poco con sesiones semanales de 1 hora, así es menos dañino para tu piel y siempre al concluir tu sesión es importante hidratar tu piel con cremas y tomar mucha agua.

Recuerda, el sol siempre lastima la piel, de hecho, si mi dermatóloga lee mi columna creo me mataría porque ella dice que no debo broncearme del todo. Pero bueno, nuestras nutricionistas dirían que no hay que comer del todo comida grasosa o dulces, mi entrenador, que debo entrenar diario….etc… Yo les escribo esta columna para compartirles lo que yo hago y me resulta, a mi manera.

Este fin de semana sí tomé un poco de sol, pero siempre con la debida medida, sin exceso. Les recomiendo tomar estos puntos en cuenta en su próxima bronceada, y recuerden, el protector solar en el rostro lo debemos usar ¡DIARIO!

 

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