• Mayo 13, 2008, 3:30 p.m.
Es una situación incómoda por la que todos hemos pasado, sin importar la edad, raza, género o condición social; ese instante cuando nos damos cuenta que las cosas ya no marchan bien y que simplemente ya no queremos seguir con una relación. Es entonces cuando llega el penoso momento de decirle a la otra persona: “No quiero seguir con vos”.

Y es que es compresible que ya no se quiera seguir una relación pero es inadmisible las excusas estúpidas que algunos y algunas ponen simplemente para zafarse del “problema”. Analicemonos y con toda sinceridad respondámonos esta pregunta: ¿He dicho algunas de estas excusas?

Los pretextos de los que hablo son el típico: “No sos vos, soy yo”, “Creo que necesitamos darnos un tiempo”, “Me siento raro/a, necesito un tiempo para encontrarme a mi mismo/a” y por supuesto el que se lleva el galardón, “Te quiero pero creo que es mejor que nos separemos, sos una excelente persona pero te merecés a alguien mejor”.

Sé que muchos se dirán al leer este blog: ‘esta muchacha no tiene nada mejor que hacer’ o ‘seguro le pasó y por eso se identifica con el tema’, debo confesar que sí damas y caballeros, decidí escribirlo porque ya las he escuchado todas y me levanto en protesta para que ninguna otra persona tenga que escuchar semejantes tonterías una vez más.

Comprendo que hay momentos en que puede más la adrenalina de ese primer encuentro, el mal llamado “amor a primera vista”, pero el amor del que tanto adoramos hablar es un arma de doble filo.

Dentro de la poca experiencia que poseo en este tema, les comento dos casos interesantes. El primero de una chica a la cual le dijeron la excusa más absurda que en mi vida escuche: “Disculpáme, es que mi perro murió y estoy deprimido, así que creo que es mejor que nos demos un tiempo”. Digan ustedes si no fue una soberana tontería.

El otro caso -bastante más cercano- me pasó a mí hace unos nueve meses. Estaba muy enamorada, casi perdía la cabeza –y de paso la cordura- por él, sin embargo un buen día simplemente me dijo: “no sos vos, soy yo. La verdad creo que es mejor que seamos amigos”, uff eso me cayó como un balde de agua fría.

Después de tanto tiempo juntos y que me saliera con eso, por Dios, imaginarán mi enojo. A veces creo que hasta me habría dolido menos si me hubiera dicho que había otra, en últimas instancias hasta un otro de por medio, pero así resultaron las cosas. Sí, también sé que hay gente que piensa lo opuesto pero para mí no hay peor cosa que la mentira y la hipocresía, dos cosas que en esos pretextos se juntan.

Pasó el tiempo y a medida que el enojo desaparecía fui comprendiendo las verdaderas razones por las que nacen esos pretextos sacados de una novela mexicana mal hecha. Simplemente no nos gusta afrontar las consecuencias de las verdaderas razones por las que déjamos de amar a alguien, se nos hace más fácil –y según algunos menos doloroso para la otra persona- decir una mentirita piadosa para evitar según ellos, un daño mayor a quien estamos despidiendo de nuestra vida.

La verdad considero hipócrita mentir de esa manera, solo por querernos hacer los buenos y no dañar a la otra persona pero en fín, igual que todos los que han pasado por eso logré superarlo. ¿Si duele todavía? Claro es normal cuando se quiso mucho a una persona, pero no por eso uno debe echarse a morir.

Considero que cada experiencia nos hace más fuertes y en algunos casos hasta más inteligentes, para no caer en la insensatez de salir con alguna de esas excusas tontas, que solo se usan como salida rápida a un supuesto problema sin solución.

Agradezco a quienes se tomaron el tiempo de leer con paciencia lo que he escrito, y aún más quienes dejaron que sus sentimientos se conectaran a los recuerdos, que ojalá mis letras hallan hecho despertar en ustedes y si no fue así creo que no me queda más que terminar nuestra relación diciendo: “No quiero hacerles daño pero no soy yo, sino ustedes…”
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