• Sept. 25, 2013, media noche

 

 

Esta es una pregunta frecuente, realmente todos sabemos que el licor trae consecuencias, pero disfrutamos de algunos tragos o vinitos. Por esto quiero abordar algunos aspectos importantes para poder tomar decisiones sin olvidar que nuestra salud es una prioridad.

Luego de la ingesta, el alcohol se absorbe en el intestino y a través de la sangre llega rápidamente a todos los tejidos. Sus efectos dependen de la cantidad ingerida, el tiempo en que se consumió y si se combina o no con alimentos. En el organismo tiene efectos a todo nivel:

Genera déficit vitamínico y nutricional por aportar calorías vacías. Una onza de vodka, tequila o una copa pequeña de vino aporta 70 calorías, 1 onza de ron o whisky aporta 100 calorías, y 120 a 140 calorías por 8 onzas de cerveza.

Produce hipoglicemia al incrementar la degradación del almacén hepático de glucosa.

Deshidrata por favorecer la micción y producción de orina.

Da confusión, alteración en el habla, mareo, pérdida de la conciencia y del control de esfínteres y hasta paro cardio-respiratorio en ingestas elevadas, además ocasiona depresión, alcoholismo, destrucción neuronal, afectación de nervios periféricos y pérdida de la memoria.

Incrementa la frecuencia cardiaca y la presión arterial, debilita y daña el músculo cardiaco y eleva los triglicéridos.

Causa gastritis y esofagitis por irritación de los tejidos del esófago y estómago. Incrementa el riesgo de cáncer de estómago, páncreas, laringe y esófago, produce pancreatitis, y daño hepático desde la acumulación de grasa hasta hepatitis o cirrosis.

Puede inhibir la producción de glóbulos blancos, rojos y predispone a la aparición de anemia.

Disminuye la respuesta del sistema inmune.

Disminuye la líbido, favorece la infertilidad y disfunción eréctil.

En el embarazo ocasiona alteraciones en el desarrollo cerebral, hepático, renal e incluso retardo mental en el feto.

Todo lo anterior sugiere evitar o moderar el consumo de licor: 3 a 5 onzas de licor o cervezas a la semana, sin acumular las de varias semanas. El vino y la cerveza en dosis bajas incrementan los niveles de colesterol bueno y son antioxidantes, pero estos beneficios también se obtienen comiendo sanamente y haciendo actividad física regularmente.

 

Un consumo responsable incluye:


Evitarlo en menores de 20 años pues afecta el desarrollo final de la corteza cerebral e incrementa el riesgo de alcoholismo.

Comer siempre que toma.

Alternar bebidas alcohólicas con no alcohólicas.

No manejar cuando consuma licor.

Buscar apoyo psicológico si al empezar a tomar no puede parar o si la ingesta de licor afecta su trabajo o la relación con otras personas y su familia.

El mejor licor es el que no se toma, los padres debemos ser responsables con nuestra salud y dar ejemplo a nuestros hijos, los chicos deben buscar alternativas de diversión diferentes del consumo de licor y recordar que el licor no los hace grandes.

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