• Sept. 30, 2013, media noche

 

 

El abuso sexual infantil es “cuando un adulto utiliza la seducción, el chantaje, la coerción, las amenazas o la manipulación psicológica para involucrar a un niño o niña en actividades sexuales de cualquier índole”.

Esta forma de maltrato infantil representa un problema social de grandes proporciones, sobre todo por el sufrimiento que produce en la vida de las víctimas y su familia, a corto, mediano y largo plazo. Además, conlleva a un impacto profundo en la manera de interrelacionarse con el mundo posterior a este maltrato, corriendo el riesgo de reproducir dicho modelo y patrón de interacción abusiva y reproducir en la vida adulta.

¿Cómo saber si un niño es o ha sido abusado? ¡Jamás esperen que un niño abusado se los diga! Los predadores sexuales intimidan y amenazan a los niños para que no hablen. Los hacen creer que el abuso es culpa de ellos y que serán castigados si lo cuentan o si los descubren. Cuando deciden hablar sobre el abuso, por lo general no sueltan toda la información o esta parece un cuento y es muy vago. Otras veces lo dicen como historias de terceros sobre lo que le está ocurriendo para ver cuál será la actitud de sus padres o tutores al respecto; o lo cuentan a un amigo y sea este quien lo transmita a sus padres. Es importante que los papás estén atentos a los cambios en la conducta del niño, estos pueden ser los únicos síntomas de abuso:

Miedo de la aparición de una persona o de ciertos lugares

Una sobrerreacción a la pregunta de si alguien lo ha tocado

Asco o pánico a dibujos o escenas sobre acto sexual

Pérdida del control de evacuaciones

Manoseo constante de su área genitoanal

Trastornos del sueño y pesadillas

Estreñimiento o negarse a defecar

Hay que prestar atención a la presencia de lesiones de aparición súbita o recurrentes como:

Dolor, hematomas, enrojecimiento o sangre en los genitales y/o ano o su ropa interior

Secreción inusual por ano o vagina o uretra ETS (gonorrea, condilomas)

Infecciones urinarias recurrentes en niñas

Embarazo


¡Ahora viene lo difícil de asimilar y lo duro de enfrentar! Qué hacer si un niño nos dice que ha sido abusado. Lo primero es escucharlo atentamente y tomarlo en serio. Si no tomamos esto en serio el niño se sentirá defraudado, solo y frustrado, tomando la decisión de callar y seguir siendo víctima de abuso.

Después de haberlo escuchado, haga frente al problema y haga énfasis al niño que esto no es culpa de él, dele amor, cariño y comprensión, apapáchelo y hágalo sentir amado y comprendido.

Evite a toda costa que el niño se sienta rechazado o sienta su odio o enojo (no a él, sino al hecho que puede malinterpretar). Apóyelo diciéndole que ha sido valiente al decir lo de su abuso. Luego de haber dado a su niño todo ese apoyo pase a la fase de protegerlo. Busque de inmediato ayuda legal y consejería psicológica y médica (pediatra) para recibir consejería y apoyo. Haga la denuncia a las autoridades competentes y/o Comisaría de la Mujer y la Niñez.

No se deje llevar por el ímpetu, el odio y la venganza, tratando de tomar justicia por propia mano, acuda a la ley.

Lo más importante una vez reportado el abuso es evitar que siga sucediendo, por tanto el abusador será llevado ante la ley y privarlo de libertad hasta que concluya la investigación y sea llevado a juicio.

Sabemos que es difícil proteger a nuestros hijos del 100% de las penas y desgracias a lo largo de sus vidas y que no siempre estaremos a su lado para evitar esto ocurra, entonces qué podemos hacer para minimizar la posibilidad de que sean abusados sexualmente. Es importante y vital la comunicación, hablemos constantemente con ellos sobre el abuso sexual, cómo y quiénes lo sufren y quiénes son los potenciales perpetradores.

Enséñele a su hijo cuáles son sus órganos genitales y sus nombres, de que nadie puede tocar esas partes si no es en la consulta médica o por razones de salud. Que deberá gritar y defenderse si alguien pretende tocarlo y a correr en busca de ayuda de inmediato.

Jamás deje de oír a su hijo si se le acerca a contarle algo al respecto. Dele y muéstrele confianza para que el niño no se inhiba.

Dele tiempo de calidad, útil y que se sienta querido y atendido.

Nunca se confíe en adultos cercanos o nanas o familiares por el hecho de ser “conocidos”, son ellos los que más frecuentemente los asaltan.

Jamás permita que su hijo entre o se quede en casa de desconocidos sin sus padres o adultos de su confianza.

Jamás deje que vayan solos a la pulpería o abran la puerta cuando tocan.

Deje en la escuela el nombre y apellidos de las personas que pueden ir y recoger al niño a la salida de clases con identificación.

Si sabe o sospecha de alguien que pueda estar pretendiendo y/o abusando de su hijo, denúncielo de inmediato a las autoridades competentes.

Todas estas recomendaciones y las enseñanzas que han dejado el abuso a otros niños, van dirigidas a evitar se siga sucediendo este crimen en contra de los niños en el mundo.

Se que este tema, así como el anterior sobre violencia sexual intrafamiliar, son de nunca acabar y con este artículo lo que pretendo es hacer un llamado de alerta a algo que nos puede pasar, nos ha sucedido o a alguien cercano. Es una manera de decirles que estén atentos y con los ojos y oídos bien abiertos para evitar que nuestros hijos sean abusados sexualmente, esta es una vía para educar a la población para que algún día erradiquemos este flagelo.

 

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