• Oct. 12, 2013, media noche

 

El domingo pasado se realizó la carrera en pro de la lucha contra el cáncer de mama, y fue un éxito. Eso me motivó a escoger este tema, pues en la meta estaban esas luchadoras y vencedoras del cáncer de mama, entregando las medallas a todos los participantes.

Quiero dedicar este artículo a todos los que han sido diagnosticados con algún tipo de cáncer y nos han dejado, y quienes están luchando contra este mal. En este mes de la lucha contra el cáncer, tenemos la meta de tomar la decisión de enfrentar el cáncer a través del diagnóstico temprano y el manejo a tiempo de la enfermedad. Recordemos que hoy toca otras puertas, mañana puede ser la nuestra, la de un familiar o de un ser querido.

La gente suele decir que “cada día hay más gente con cáncer, ¿qué será?”. Creo que la respuesta es que como las personas están yendo con mayor frecuencia al médico, estamos haciendo diagnósticos más tempranos y dando mejores respuestas a estos. ¡Y qué bueno!, ¿no?

Por otro lado, el cáncer hoy se considera una enfermedad crónica y en muchos casos controlable; por ende, la sexualidad juega un rol importante en la vida de los sobrevivientes.

Ha sido demostrado que una vida sexual placentera les reduce la ansiedad, mejora su autoestima y les ayuda a no caer en depresión. También contribuye a que el paciente asimile mejor los efectos colaterales del cáncer y su tratamiento.

La sexualidad aún resulta un tema incómodo para pacientes y para muchos profesionales de la salud; sabiendo que el cáncer y sus tratamientos alteran la sexualidad -cirugía radical, radioterapia, quimioterapia, etc.- y, además, producen efectos como ira, depresión, vómitos, caída del cabello, pérdida de órganos, etc.

Los principales enemigos de la sexualidad asociados al cáncer y su manejo:

Pérdida del estado de ánimo y fuerza física

Alteraciones anatómicas

Alteraciones fisiológicas

Reducción de los niveles hormonales

Alteración de la fertilidad


Beneficios de una sexualidad plena en estos pacientes:

Mejorar la ansiedad

Reduce la depresión y el enojo

Mejorar autoestima y sentimiento de soledad o abandono

Permite mejor adaptación al tratamiento y sus efectos colaterales

Aporta deseos de seguir viviendo y disfrutando de la vida

Genera un sentimiento de triunfo y crecimiento personal al sentir que se está luchando y venciendo el cáncer.

Hombres ponen resistencia

Por lo general, los hombres están menos dispuestos a buscar ayuda para mejorar su vida sexual.

Las disfunciones sexuales más frecuentes como consecuencia del manejo del cáncer prostático son:

Disfunción eréctil de 5 a 100%.

Aneyaculación o eyaculación retrograda en más del 85%

Pérdida del deseo sexual hasta en el 95%

Incontinencia urinaria temporal en un 95%, y hasta un 5% de forma permanente. Eso hace difícil el tener sexo.

 
En la mujer el cáncer de mama tiene una repercusión brutal que impacta su identidad, es decir, erotismo, autoestima, femineidad, rol social y de pareja.

La sensualidad y el erotismo son impactados por la cirugía mamaria, y más si está de por medio la menopausia y la pérdida hormonal.

La amputación mamaria es un golpe a la psiquis y a la autoestima, aunque se haya realizado una reconstrucción.

Por otro lado, la femineidad, se ve afectada principalmente por la presencia del linfedema (uni o bilateral); primero por el cambio estético que produce en los miembros superiores, según por la discapacidad funcional en actividades tan sencillas como acicalarse, vestirse, acariciar, etc. Todo ello hace que la paciente sienta miedo y vergüenza.

En el aspecto diario y social, las pacientes acusan pérdida de la energía física y se sienten menos motivadas a realizar ejercicio o participar en actividades recreativas. También refieren tener trastornos de relación y altos niveles de estrés y por ende mala atención, mala memoria y trastornos sicomotores que se agravan durante y después de la quimioterapia.

Como ven, el cáncer y su tratamiento provoca grandes cambios en la mente, el cuerpo, la sexualidad y el sexo, en hombres y mujeres; sobretodo el de próstata y mama, respectivamente.

Esto nos obliga a los médicos a realizar una labor preventiva y curativa para mejorar aquellos factores que puedan incidir en mayor o menor grado en la sexualidad de estos pacientes y su pareja.

Estamos obligados a preguntar a nuestros pacientes acerca de sus miedos. Hay que hacer una evaluación adecuada antes y después del tratamiento, del aparato sexual.

Se debe hablar y evaluar su conducta sexual, sentimientos hacia la sexualidad, hábitos sexuales y actitud hacia la sexualidad previa al tratamiento.

Es necesario abordar sobre posibilidades de terapias posteriores al manejo de su cáncer para mejorar su vida sexual.

Estas acciones permiten un mejor manejo del paciente, su enfermedad y su evolución, así como su integración a la sociedad, la familia y el trabajo de una manera más rápida, placentera y saludable.

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