• Oct. 12, 2013, media noche

 

 

Muchas empresas, organizaciones y demás empleadores encuentran justificación a la explotación laboral en el hecho de que uno sea joven, esté recién graduado y/o  ellos sean esos quienes se están aventurando a darte una “oportunidad” “ayudándote” o “abriéndote un espacio” al fangoso mundo laboral. ¿Cómo vivimos los jóvenes esta situación? Antes que nada, dejemos claro qué es una “ayuda”, qué es una “oportunidad” y qué cosa es “tener un espacio”. Con qué criterios lo definen ellos y bajo qué criterios lo definimos nosotros.

Vayamos por parte.  Si yo soy un profesional en determinada disciplina y ofrezco un servicio, por el cual recibo una remuneración, es un trabajo. Si ayuda es darte empleo, ayuda debería ser que les cobremos barato. Pensemos bien esto: nos necesitamos como Batman necesita al Wasón, pero quién es quién. Creo que no hará falta decirlo.

Somos jóvenes, “no tenemos experiencias” y sí necesitamos oportunidad de trabajar; sin embargo, bajo qué condiciones se ofrece esa oportunidad: a menudo es el salario mínimo y las jornadas laborales extensivas. Podríamos estar hablando, incluso, de sábados o domingos. Pero como dijo alguien por ahí “Wherever”, eso no importara si tu trabajo te satisface, tiene de trasfondo una lucha política y el ambiente es híper-mega- excelente. Pero no, todo lo contrario, añadámosle abuso de poder, inequidad e injusticia a la orden del día.

Vayamos a lo concreto. ¿Cómo sabés que estás siendo explotado si donde trabajás están en contra de la explotación? Bueno, déjenme decirles, por si no lo saben, existe el doble discurso que consiste en no practicar lo que hablamos, es decir, digo algo y hago otra cosa. Ejemplos tenemos muchos, el más común y favorito es el del gobierno. Pero hay muchos otros.

Partiendo de mi experiencia, podría decir que me sumo a la lista de desencantados del sistema doble discurso que predomina en todas las esferas.  Chavalos y chavalas, André Breton decía en su manifiesto surrealista: “Tan solo la imaginación me permite llegar a saber lo que puedo llegar a ser”, así que no temamos abandonar esos “líderes” y “defensores” que nos protegen porque más desprotegidos no podemos estar. Somos jóvenes y no hay nada que pueda contra esa fuerza.

http://www.ruizwaldir.blogspot.com

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus