• Oct. 23, 2013, media noche

 

¿Es obligatoria o voluntaria la propina? ¿Es prohibida? Son preguntas que muchos consumidores se hacen. La propina no es obligatoria, pero tampoco es prohibida, simplemente es voluntaria. Recordemos lo dispuesto en el artículo 32 de nuestra Carta Fundamental: “Ninguna persona está obligada a hacer lo que la ley no mande, ni impedida de hacer lo que ella no prohíbe”. Este principio es totalmente válido para aplicarlo al tema de la propina, pues las personas no están obligadas a darla, pero tampoco es indebido reconocer el buen servicio por medio de una retribución económica voluntaria. Lo que está prohibido es imponerla de forma obligatoria.

A nivel mundial, en cuanto al cobro de la propina se refiere, existen dos sistemas: el sistema alemán, y el latino. El sistema alemán consiste en que el titular del establecimiento fija un porcentaje sobre el consumo del cliente, denominado cargo por servicio, normalmente es el 10%. La principal ventaja de este sistema es que representa mayores ingresos para los trabajadores, sin embargo, en ocasiones, obliga al consumidor a pagar por un mal servicio. En países como Costa Rica y Argentina se sigue este patrón.

Con respecto a esa forma de cobro, Manuel Ossorio, en su Diccionario de Ciencias Políticas y Jurídicas, señala: “Las organizaciones obreras hicieron intensa campaña contra la propina por entender que era vejatoria para la dignidad del trabajador. De ahí que en algunos países (Argentina entre ellos) se suprimiese, nominalmente, esa forma de retribución y se estableciese un recargo sobre el monto del servicio a pagar, destinado a retribuir al trabajador. En realidad, el sistema de la propina no debía ser demasiado vejatorio, porque ahora los trabajadores a quienes afectaba aquella modalidad cobran el recargo y... la propina”.

En referencia al sistema latino, la propina tiene un carácter voluntario, la principal ventaja de este sistema es que implica una mejora en el servicio, no obstante, tiene la gran desventaja de representar un ingreso inestable para los trabajadores. Nicaragua, Panamá, El Salvador y Guatemala son buenos ejemplos de la aplicación del sistema latino, cuya principal característica es la voluntariedad.

En Nicaragua han existido varias leyes y reglamentos que mantienen el carácter voluntario de la propina. La Ley General de Turismo, desde el 2004, y su Reglamento, son buenos ejemplos, es más, este Reglamento disponía la obligación a los titulares de los establecimientos de servicios turísticos, de presentar un cartel indicando el carácter voluntario de la propina. En el mismo sentido, la Ley 182 y su Reglamento disponían la voluntariedad de la propina.

Actualmente, la Ley 842 y su Reglamento siguen con la misma dinámica, haciendo énfasis en la propina voluntaria y permitiendo que el empresario la pueda sugerir. La definición de propina adoptada por el Reglamento es la siguiente: “Para efectos de aplicación del presente Reglamento, se considera Propina la retribución económica voluntaria que sobre el precio establecido y como muestra de satisfacción por la calidad en el servicio recibido, otorga la persona consumidora o usuaria al personal que labora en un determinado establecimiento de servicio”. Se agrega a este concepto el hecho de que la propina pueda ser sugerida.

Por otro lado, el mismo Reglamento dispone que sobre lo recibido en calidad de propina se debe crear un fondo común, el cual será distribuido entre el personal que tenga contacto directo con los consumidores, y demás personal que colabore directamente con el servicio al público. Recordemos, que detrás de un mesero diligente y un ambiente limpio, hay un equipo que no se ve, pero que es columna fundamental de una atención eficiente.

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