• Nov. 1, 2013, media noche


La función eréctil puede verse afectada por un sinnúmero de patologías que alteran el control cerebral de la misma, así como la transmisión de órdenes por la médula espinal y nervios periféricos a los mecanismos neurovasculares y anatómico-estructurales del pene.

Si ya es difícil el diagnóstico de enfermedades orgánicas que inducen a la disfunción eréctil, es más complejo hacer el diagnóstico de enfermedades sicológicas como causa de esta.

En el pasado se creía que la causa principal y más importante de la DE era de orden sicológico. En la actualidad, es todo lo contrario pues consideramos que las enfermedades metabólicas y cardiovasculares constituyen la causa principal de la DE. No podemos despreciar los factores genéticos u otras no conocidas como factores asociados.

La falta de deseo sexual no es un estado pasajero que ‘como viene se va’, sino una enfermedad, según la Organización Mundial de la Salud, que en su clasificación de patologías la encuadra dentro de las disfunciones sexuales no orgánicas con el nombre de Ausencia o Pérdida del Deseo Sexual.

Esta falta de interés para emprender relaciones sexuales, desechadas las causas médicas o fisiológicas (problemas endocrinos, trastornos hormonales, insuficiencia renal o tratamientos farmacológicos) y las psicológicas (una educación excesivamente estricta o baja autoestima, por ejemplo), se encuentra muy a menudo ligada al modo de vida de quien padece apatía sexual.

El estrés, el exceso de cargas laborales o familiares y la incapacidad para afrontar la ansiedad que estas situaciones generan explican a menudo la inapetencia sexual.

Etiología de la de sicógena:

Se considera que en la DE sicógena hay varios factores predisponentes, como educación sexual inadecuada, abusos sexuales, iniciación sexual inadecuada; o precipitantes separación de pareja, inicios traumáticos en la sexualidad, problemas económicos, etc., así como preservantes del proceso como, mala relación de pareja, ansiedad en el rendimiento sexual, autoestima.

 

Vamos a enumerar las causas más frecuentes y conocidas de DE de origen sicógeno:

Ansiedad del rendimiento

Depresión

Problemas socio afectivos

Abuso de drogas y/o alcohol

Inhibición sexual

Stress

Baja autoestima

Neurosis y psicosis

Tabúes y mitos sexuales

Trastornos sexuales (deseo inhibido, eyaculación precoz, aneyaculación, deseo sexual hipoactivo, etc.)

Miedo a contraer ETS

Miedo a embarazar

Trastornos relacionados al género (homosexualidad inhibida)

Problemas laborales y socioeconómicos

Conflictos de pareja

Historia de abuso sexual en alguna etapa de la vida

En mi práctica diaria he visto con frecuencia que las causas más importantes son las asociadas a falla en relaciones previas en el desempeño sexual, eyaculación precoz, miedos y fobias en la sexualidad por inadecuada educación sexual, mala comunicación de pareja y conflictos de poder o socioeconómicos.

Me preocupa el aumento en la prevalencia de la DE en hombres jóvenes, que son una buena parte de mis casos, en los que la inadecuada educación sexual o ausencia de esta, así como actitudes ligadas muy íntimamente a creencias religiosas (pecado-castigo) de parte de los padres y/o maestros, inciden grandemente en su desempeño sexual en su vida posterior.

Otro factor que está incidiendo grandemente es la promiscuidad sexual e inicio precoz de la vida sexual, en la que aún no han logrado definir sus preferencias sexuales, conllevando a una alta situación de ansiedad y stress por calzar en la sociedad liberada.

Vemos también, y es otra preocupación de mi práctica privada, lo temprano en que sobretodo las muchachas inician su vida sexual de manera indiscriminada, lo que hace proyecten una imagen de “mujeres de experiencia” a corta edad, produciendo a su vez cierto grado de temor e inhibición en varones de su edad o hasta mayores a la hora del sexo, con la subsecuente DE por miedo y ansiedad.

La depresión es causante hasta de un 70% de los casos de DE causa sicógena, y hoy día vemos más hombres con depresión por falta de empleo, divorcios y destrucción del hogar por factores socioeconómicos, y por desgracia la DE se agrava más a consecuencia de los tratamientos con antidepresivos.

Si es claro que a diferencia de la DE de causa orgánica, que se instaura de manera crónica y progresiva, la DE de origen sicógeno por lo general se instaura de forma aguda y brusca.

Por eso, nuestro primer paso en la primera consulta con el paciente es y debe de ser la de identificar el problema primario y las circunstancias desencadenantes de la DE; luego es el de poder captar la confianza del paciente para que abra su mundo interior y deje a un lado sus miedos y aprehensiones y nos brinde la mayor cantidad de información útil para su adecuado diagnóstico y manejo. Por último, aplicar todos nuestros conocimientos para poder dar un tratamiento acorde y lógico, además debemos de apoyarnos con profesionales de la salud mental con conocimiento y experiencia en el manejo de este tipo de pacientes y darles una respuesta integral.

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