• Nov. 19, 2013, media noche


La palabra de un político brillante, ¿tiene la misma dimensión —valor— que la de un poeta, empresario, religioso, profesional o ciudadano en general? ¿Qué hay detrás de las palabras?

Olivier Cayla plantea el tema e identifica algunos elementos aproximativos en torno a la palabra: 1. La palabra ha procurado el registro de la verdad y el avance del conocimiento científico; 2. La palabra tiene un orden especulativo, está integrada por una razón dialéctica, y, 3. la palabra es un pequeño universo de interpretaciones.

Las reglas de la gramática son preceptos puros y fríos del lenguaje. Los conceptos, desde dichas reglas, son unívocos, o pretenden serlo. No hay posibilidad para las interpretaciones totalmente libres. Desde esta visión, “amor” no tiene otro significado que: “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”, (RAE).

No obstante la rigidez del lenguaje, éste se enfrenta con la naturaleza interpretativa del ser humano, donde se da lugar a lo subjetivo, y esto, trae consigo a veces el mundo subversivo, la anarquía.

Existe la posibilidad de torcer y retorcer su significado desde ese mundo de las subjetividades. Desde esta visión, “amor”, puede significar lo que se calla cuando se dice en pensamiento al ser amado en una noche de cielo estrellado: “El cuerpo del saxofón me recuerda la geografía de tus piernas, que a veces, mas bien, muchas veces, acaricié y navegué en sus aguas, hasta llegar a puerto seguro” (verso).

Cayla advierte que “Se hace imposible confiar en la letra de las palabras del interlocutor para penetrar verdaderamente en su ‘querer-decir’, hay que indagar en su subjetividad”.

La próxima vez que se escuche el mensaje del interlocutor no hay que fundarse únicamente en las palabras emitidas, hay que ver el contexto, es decir, ese mundo de subjetividades que trae consigo la palabra y el lenguaje: intenciones, emociones, propósitos no manifiestos y el silencio.

¿Silencio? Si, dije silencio. José Martí dijo una vez: “Hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas y, de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin”.

www.carloscerdaescritor.com

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