• Dic. 4, 2013, media noche

 

Mientras jugaba con mi hija en el kínder el otro día, ella me decía que le costaba subir a la parte más alta de la telaraña, otros compañeritos no tenían problema en escalarla, solo pude responderle: “con el tiempo y la práctica vas a llegar a la cima”, es decir con el tiempo y la práctica uno alcanza ciertos niveles.

Yo subo fotos de mis clientes a las redes sociales realizando ejercicios como sentadillas o peso muerto, con un peso equivalente a sus pesos corporales o cuidado hasta más.

Esto por supuesto se ha logrado a través de mucha práctica y mucho tiempo que dedicamos a corregir técnicas, patrones de movimiento y pasando por varias regresiones. ¿Debes tú empezar ahí? Por supuesto que no, cuando promuevo el entrenamiento de resistencia, iniciar con tu peso para aprender un ejercicio, debe de ser tu meta prioritaria. Con el tiempo podrás progresar en cinco libras y esto significa un avance. Ir fortaleciendo tu cuerpo y tu mente es todo un proceso y este no se da de la noche a la mañana.

Cada persona es diferente. Hay quienes somos excelentes con los números, otros, mejores escribiendo.

Lo mismo ocurre con el ejercicio, muchas personas van a ser más fuertes entrenando sus piernas, otras entrenando la parte superior de sus cuerpos.

Esto no debe de ser una barrera para nadie. Como les comentaba sobre mi hija, la telaraña no es su fuerte, pero la ponen a pasarse por unas llantas en el área de juegos y es toda una campeona.

Trabajar con pesas no significa que tienes que levantar el montón de peso como otras personas, tu meta debe de ser retarte a ti mismo, según tus capacidades y progresar a tu paso de manera segura.

Todos los retos, ya sean grandes o pequeños, nos permiten ir descubriendo dónde están nuestras fortalezas y cuáles son aquellas debilidades que deberíamos de abordar para alcanzar nuestra mejor versión.

La semana pasada una de mis clientes me escribió que se sentía orgullosa de sí misma, por lo que había hecho en su sesión de entrenamiento de ese día. Otra, me comentó sobre lo bien que le fue en una presentación que debía dar a una audiencia muy importante en su trabajo.

Me contó acerca de cómo hablar en público la ponía nerviosa; pero que debido a que recientemente le había tocado estar haciendo varias presentaciones, la práctica le permitió lucirse. Ambos ejemplos me reafirman que tanto en el gimnasio, como en la vida, todos debemos de darnos el tiempo necesario de práctica para alcanzar ciertos logros.

En la última edición comentaba acerca de disfrutar el proceso, esas pequeñas victorias a las que hago referencia hoy, es un perfecto ejemplo de cómo uno aprende a apreciar lo que va logrando. Rétate en el área de pesas y verás de lo que eres capaz.

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