• Dic. 4, 2013, media noche

 

¿Qué es una cláusula abusiva? ¿Son válidas? Son cuestiones que el consumidor debe aclararse, en vista de que el empresario, al ser el que comúnmente predispone las condiciones para contratar con el consumidor, ha venido utilizando en los denominados contratos por adhesión una serie de cláusulas que le benefician, pero que perjudican al consumidor, conocidas como cláusulas abusivas. Nace, entonces, la necesidad de restringir el poder que manifiesta el empresario al redactar unilateralmente los contratos; en este sentido, se fijan límites, se prohíbe la inclusión de ciertas condiciones que resultan abusivas.

La Ley 842 enumera una lista negra de condiciones que no deben ser utilizadas por el empresario en los contratos por adhesión en los que uno de los sujetos de la relación es el consumidor. Se pueden encontrar cláusulas abusivas cuyo objetivo es vincular incondicionalmente al consumidor aun cuando el empresario no cumpla con sus obligaciones, por ejemplo, sería objeto de análisis la siguiente cláusula: “Mientras dure el proceso de reparación del módem de cable, se debe seguir pagando el servicio”. Siempre analizando el mismo sector, se pueden presentar condiciones que atribuyen la facultad al empresario para proceder a modificar precios sin que el usuario pueda finalizar el contrato: “Cualquier modificación de precios, si es posible, será comunicada en el plazo de un mes”. En este caso, el empresario se reserva el derecho de modificar el precio sin notificar al usuario del servicio.

Analizando otro contexto, el consumidor, una vez formalizada la relación, tiene derecho a que se le entregue un documento acreditativo, por ende, es de dudosa legalidad una cláusula que disponga: “No se entregarán las condiciones generales de contratación del servicio, pudiéndose obtener en la página web”. En este caso particular, cabe aclarar que el documento tiene la finalidad de dar a conocer los derechos y obligaciones de las partes, sin embargo, no es el único propósito, pues es la prueba principal de la existencia de la relación, y por ende, no es suficiente con el simple hecho de publicarlas en la web.

En muchos de los casos, a pesar de que la ley prohíbe la inclusión de condiciones abusivas, el empresario las utilizará. Ahora bien, la ley es de orden público y confiere derechos irrenunciables, de tal manera que aquellas condiciones que sean contrarias a ella serán ineficaces; esto significa que las condiciones pactadas en un contrato surtirán efectos jurídicos en la realidad. Otras legislaciones no se refieren a la ineficacia, sino que dicen: “las cláusulas abusivas se tendrán por no puestas” o “se tendrán por no convenidas”. Cualquiera que sea la denominación que se utilice, el objetivo fundamental es fijar límites al empresario que redacta de forma unilateral las condiciones, y en caso de que exceda los límites impuestos por la ley, estas no surtirán efectos.

Según el experto argentino Ricardo Lorenzetti, el carácter abusivo de las condiciones es el elemento que activa la ineficacia de las cláusulas, y que este a su vez puede ser valorado tomando en cuenta dos criterios: a) una obligación resulta abusiva en la medida en que favorezca a una de las partes en perjuicio de la otra; b) una obligación es abusiva si desequilibra el contrato.

El consumidor debe leer y valorar detenidamente el contenido de su contrato, y en caso que considere que este contiene cláusulas abusivas, debe recurrir al ente regulador, por ejemplo, en lo referente al servicio de telecomunicaciones puede recurrir ante Telcor.

El consumidor debe reclamar, no se puede pretender dejar toda la tarea a las instituciones competentes, recordemos la frase de José Martí: “Los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan”.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus