• Dic. 11, 2013, media noche

 

Los términos “promoción” y “oferta” son mal utilizados por el consumidor y en varios casos por el empresario. Aún se escucha y se lee en varios establecimientos comerciales hacer referencia a “productos en oferta”, cuando en realidad lo que se pretende transmitir es que están en promoción. Todos los productos o servicios que el empresario pone a disposición del consumidor se encuentran en oferta, pero cuando esa oferta se encuentra revestida de ciertas condiciones especiales y temporales, se puede decir que se trata de una promoción; por ende, se puede afirmar que, según la Ley 842, la promoción es una oferta de carácter temporal, con incentivos tales como menor precio por un producto de la misma calidad, o más productos por el mismo precio. En Nicaragua, con frecuencia nos encontramos con descuentos temporales o ventas en rebaja. El tema es de gran importancia, pues el empresario, en algunas ocasiones, le hace creer al consumidor que un producto está en promoción para que este se apure a comprar.

En esta temporada se puede apreciar en muchas tiendas frases como: “descuentos hasta del 70%”. Sin embargo, cuando el consumidor se hace presente en el establecimiento, únicamente encuentra descuentos del 20%. La misma situación se presenta cuando el empresario le expresa al consumidor: “Llévate tu producto X a tan solo 100 córdobas, hasta agotar existencias”. Sucede que en la mayoría de los casos el consumidor no podrá adquirir tales productos a ese precio, pues la única intención es hacerlo llegar al establecimiento comercial para que una vez ahí sea persuadido por los agentes de venta. Se trata en los casos anteriores de las denominadas “ofertas señuelo”, y por esa razón la Ley 842 dispone que es deber del empresario aclarar de cuántos ejemplares dispone, o la duración exacta de esa oferta temporal.

El origen de las ventas en rebaja se encuentra en los cambios de la moda; por eso, los comerciantes al final de cada temporada acostumbran ofrecer prendas de vestir a un precio ventajoso, tomando en cuenta que quedarían desfasadas en la siguiente temporada. En realidad eso no ocurre exactamente así en nuestro país, pues las modas y cambios de temporada están relacionados con los cambios climáticos y las diferentes estaciones del año, y en Nicaragua, a pesar de que se pueda hablar de verano e invierno, siempre hay calor.

De todas formas, el empresario nacional acostumbra “vender en rebaja” para incentivar al consumidor; sin embargo, este debe tener claras dos circunstancias que pueden suceder: 1) En muchos casos se ofrecerán productos rebajados que tienen algún defecto; 2) En otros, se ofrecerán productos que no estuvieron a la venta con anterioridad, sino que fueron fabricados especialmente para ser vendidos en rebaja, haciéndole creer al consumidor que gozan de la calidad que normalmente es comercializada en ese establecimiento, cuando en realidad es inferior.

En referencia al primer caso, según la Ley 842, no se puede hablar de promoción, pues vender un producto defectuoso constituye una “venta a saldos”, y la ley establece el deber de aclararle al consumidor en qué momento se está ofreciendo productos con alguna deficiencia, y tal práctica no debe ser anunciada como promoción, pues para que esta exista el producto no debe ser de calidad inferior al que se vendía por medio de la oferta común.

En el segundo caso tampoco se puede hablar de promoción, pues se trata de productos aparentemente iguales pero de calidad inferior; por eso, es necesario que el empresario aclare a qué precio se encontraba ese mismo bien antes de que fuera ofrecido bajo la modalidad de promoción. En cualquier caso que el consumidor considere haber sido engañado, puede recurrir a la Dirección de Protección al Consumidor para ser asesorado.

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