• Dic. 16, 2013, media noche

Con el mismo entusiasmo que las autoridades y el pueblo panameño asumieron el reto de la ampliación del Canal y la construcción del Metro, paulatinamente han ido forjando un “modelo panameño” de seguridad ciudadana.

Su modelo descansa en cuatro pilares. El primero es la definición de una estrategia de largo plazo,  basada en la prevención. El segundo promueve la creación de instituciones para implementarla, incluyendo el Ministerio de Seguridad y un Gabinete de Prevención.

El tercer pilar busca fortalecer el esquema de recopilación, sistematización y análisis de estadísticas de violencias y delitos. Finalmente, el último pilar descansa en una decidida acción en el frente de la prevención integral, que incluye un elemento penitenciario, como demuestra el video adjunto.

En este último pilar se observan los más interesantes  avances:

• El Programa Uso de Tiempo Libre, que cubre 60 mil jóvenes en todo el país, es uno de los programas más masivos de prevención de violencias dirigido a jóvenes en toda América Latina. Es una opción abierta a la socialización positiva juvenil en municipios tan diversos como David, Colón y San Miguelito y la propia Panamá

• El Programa Juntos por una Comunidad sin Violencia, que ha atacado de frente las violencias en los ámbitos escolares, comprometiendo a toda la comunidad educativa

• El modelo de intervención integral a jóvenes en conflicto con la ley penal, que desarrolló la infraestructura de atención a jóvenes penados más completa de Centroamérica

• Y el Programa de Acción Social Integral en Curundú, una apuesta por la intervención pacífica institucional de un territorio  otrora amenazado por las disputas de dos violentas organizaciones criminales. En este zona de Panamá, y con el apoyo del sector privado, las autoridades intervinieron más de mil unidades habitacionales. Se recuperó el espacio público para los ciudadanos y, lo más importante, se consolidó un esquema interinstitucional de trabajo que da vida y sentido a la acción social integral de un territorio. En otras épocas impenetrable para las instituciones del estado, hoy Curundú es un espacio integrado a la vida de la ciudad, prometiendo cosas mejores.

La intervención en Curundú no se soportó en el uso de la fuerza policial. El secreto estuvo en volver a los policías activos actores de transformación social, liderando hombro a hombro con los líderes comunitarios las soluciones a los problemas múltiples que la comunidad afronta, incluyendo el consumo de alcohol y drogas, el desempleo juvenil, y las violencias contra la mujer y de género. 

 

Evaluado por la Unión Europea, este programa tiene el potencial de convertirse en la acción más exitosa de prevención situacional en espacios de alta degradación social y violencias en Centroamérica, equiparado a los adelantados en Medellín y Bogotá, por su trabajo con las redes sociales instaladas en el territorio

Todos estos logros, – que han sido impulsados por una productiva relación de cooperación con el BID- , recibirá un recibirá un impulso de la Unión Europea, que acaba de aprobar una cooperación técnica no reembolsable por 28 millones de euros para consolidar esta experiencia. La noticia es doblemente buena, pues la Comisión Europea decidió fortalecer esta relación de trabajo entre el gobierno panameño y el BID, agregando el soporte de la UNODC y la propia Unión Europea. También se incluirá un renovado impulso a la evaluación de los procesos de construcción y consolidación de convivencia y seguridad ciudadana y a la gestión comunitaria de la seguridad.

Este texto fue publicado originalmente en el blog Sin Miedos de seguridad ciudadana del Banco Interamericano de Desarrollo, (BID). @BID_Seguridad.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus